El nacedero: la planta forrajera protectora del agua

Por: 
CONtexto Ganadero
01 de Junio 2015
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nacedero árbol ganadería
Este árbol, descrito al final de la Colonia por José Celestino Mutis, llega a medir hasta 15 metros de altura. Foto: CONtexto ganadero.
El Nacedero es muy reconocido como planta forrajera, planta medicinal y especie adecuada para la protección de manantiales.
 
Este árbol, descrito al final de la Colonia por José Celestino Mutis, llega a medir hasta 15 metros de altura. De copa redondeada, con un tallo principal acompañado de numerosos rebrotes y con ramas jóvenes cuadradas, es muy común en la zona andina colombiana.
 
En la tradición oral de las comunidades campesinas colombianas el nacedero se menciona con frecuencia como un árbol adecuado para cuidar o atraer el agua. Se cultiva en cercas vivas, potreros, bancos de forrajes, sistemas agroforestales y jardines. Tiene una amplia variedad de aplicaciones en la recuperación y conservación de cuencas hidrográficas y en la restauración de áreas degradadas. Además, es una especie melífera. (Lea: Silo y henolaje de kikuyo, complemento ideal para el ganado)
 
Propagación
 
Las flores del nacedero son visitadas por murciélagos, colibríes y abejas nativas que beben el néctar. Sin embargo, la producción de semillas parece estar limitada por la baja polinización. Algunos estudios sugieren que las flores no se autofecundan. En muy pocas localidades colombianas se observa la formación de semillas viables del nacedero, y, en las raras ocasiones en que esto ocurre, la germinación de las semillas es inferior al 2 %.
Esta baja frecuencia de la reproducción sexual del nacedero se compensa con una gran capacidad de regeneración vegetativa. Cuando un tallo maduro entra en contacto con el suelo, puede producir una planta nueva con facilidad. Por esta razón, el nacedero se propaga principalmente a partir de estacas grandes y pequeñas, postes y esquejes.
 
Cultivo
 
El nacedero es una especie originaria del trópico húmedo y no tolera las heladas. Crece desde los 100 hasta 2.400 metros de elevación y se adapta a una amplia variedad de condiciones climáticas, desde el clima caliente hasta la tierra fría y a precipitaciones entre 600 y más de 4.000 milímetros. Sin embargo, es más común entre 1.200 y 1.800 msnm y 1.000 a 1.800 milímetros de lluvia. (Lea: Fotosensibilización, un mal silencioso que ataca al ganado de leche y carne)
 
Prefiere suelos fértiles pero también se adapta a suelos ligeramente ácidos (pH de 4,5) y de baja fertilidad.
 
Se asocia muy bien con la leucaena Leucaena leucocephala, matarratón Gliricidia sepium, botón de oro Tithonia diversifolia, ramio Boehmeria nivea y otras especies forrajeras. Su producción de biomasa es mayor bajo sombra moderada que a plena exposición.
 
Las hojas y tallos verdes se pueden cosechar nueve meses después de la siembra, y a intervalos de 4 a 6 meses a partir de entonces, con una producción anual entre 53 y 60 toneladas de biomasa fresca por hectárea.
 
Aspectos nutricionales
 
Algunas ventajas del nacedero como fuente de forraje son su adaptabilidad a varias regiones ganaderas, su digestibilidad aceptable, el elevado contenido de proteína y la buena aceptación por parte de bovinos, ovinos, porcinos y aves de producción familiar campesina. (Lea: Los 10 mandamientos del ganadero ecológico)
 
Las hojas del nacedero tienen un buen balance de aminoácidos en el cual se destacan los altos contenidos de ácido glutámico, ácido aspártico, leucina y alanina. En una caracterización completa del valor nutricional de esta planta, Rosales encontró los siguientes componentes por kilogramo de forraje: 178 gramos de proteína cruda, 35,4 gramos de proteína hidrosoluble (que corresponden a 19,8% de la proteína cruda), 43,2 gramos carbohidratos hidrosolubles, 248 gramos de almidones, 170 gramos de azúcares totales y 91,6 gramos de azúcares reductores. Se destaca el alto contenido de calcio (23 a 43 g/kg) que lo convierte en un forraje adecuado para las hembras paridas, que requieren grandes cantidades de este mineral.
 
Varias investigaciones llevadas a cabo en Colombia por Cipav y la Universidad Nacional sobre la diversidad genética del nacedero, confirmaron la existencia de una alta variabilidad genética entre procedencias de esta especie a través de la caracterización molecular y de patrones isoenzimáticos. Estas diferencias entre procedencias se expresan también en una variación de su composición nutricional. La colección viva de nacedero, que se encuentra registrada legalmente, está disponible para trabajos futuros de selección y mejoramiento de esta especie.
 
Sistemas de alimentación con nacedero
 
El nacedero se recomienda únicamente para cercas vivas y cultivos con un manejo de corte y acarreo. No tolera el ramoneo directo y requiere largos periodos de descanso por lo cual se descarta su empleo en sistemas silvopastoriles intensivos. (Lea: Sistemas silvopastoriles, de vital importancia en hatos ganaderos)
 
Aunque en el pasado, el nacedero ha sido cultivado como monocultivo forrajero, en la actualidad no se recomienda este sistema porque tiene una baja producción de forraje, un largo intervalo entre cortes (tres a seis meses según la región) y es vulnerable al ataque de insectos y a las enfermedades. El gran potencial de esta especie está en la facilidad con que se asocia con diversas plantas forrajeras, árboles maderables y plantas de consumo humano. Por lo tanto se sugiere sembrar el nacedero siempre en policultivos.
 
Fuente: CIPAV, Carta Fedegán No 117).