ICA e Invima se deben modernizar, si Colombia quiere exportar a EE.UU.

Por: 
Sully Santos
22 de Mayo 2014
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TLC Colombia y Estados Unidos
Hernando José Gómez, negociador del Tratado de Libre Comercio entre Colombia y Estados Unidos. Foto: Tomada de adareconomicointernacional.blogspot.com.
Hernando José Gómez, negociador del Tratado de Libre Comercio entre Colombia y Estados Unidos, habla para CONtexto ganadero sobre las verdades del acuerdo, los compromisos del país para convertirse en un competidor a la par de ese mercado y de las ventajas que tiene este TLC, tachado por muchos sectores.
 
El consultor en acuerdos comerciales también se refirió al sector agropecuario al afirmar que el Instituto Colombiano Agropecuario, ICA, y el Instituto Nacional de Vigilancia de Medicamentos y Alimentos, Invima, se deben modernizar, si Colombia quiere obtener la admisibilidad sanitaria, requisito que le abrirá las puertas a la industria de carne bovina para exportar a Estados Unidos.
 
Gómez se jugó con cartas abiertas sobre la mesa la negociación del TLC, que durante 5 años estuvo en el Congreso de Estados Unidos, y que finalmente el 15 de mayo de 2012 tuvo luz verde para entrar en vigencia.
 
Su participación fue clave para que el acuerdo comercial comenzará a andar y lo hizo porque está convencido de que si los sectores público y privado trabajan juntos, Colombia no será un país atrasado y podrá sacarle el jugo a cada negociación mediante los TLC. 
 
 
CONtexto Ganadero (CG): ¿Cómo se desarrolló el proceso de negociación del Tratado de Libre Comercio, TLC, con Estados Unidos?
 
Hernando José Gómez (HJG): El proceso de negociación tomó 2 años. El equipo negociador estaba conformado por 140 funcionarios de todos los ministerios y entidades del Estado. El equipo era liderado por el ministerio de Comercio, Industria y Turismo.
 
Como mecanismos de consulta estaba el llamado ‘Cuarto de al lado’ donde sin restricciones podían participar gremios, empresarios, sociedad civil, autoridades locales, etc.
 
Estos eran consultados antes y durante cada ronda de negociación. Igualmente había sesiones informativas después de cada ronda en La Plaza de los Artesanos abiertas a todo el que quisiera asistir. Como metodología de la negociación se identificaron todos los asuntos a tratar; la posición y aspiración de todas las partes en cada tema y las diferentes soluciones a cada parte, priorizadas de acuerdo a la conveniencia para el país.
 
CG: ¿Cuánto tiempo demoró Colombia en lograr que entrara en vigencia el TLC con Estados Unidos?
 
HJG: Con la pérdida de control de la Cámara de Representantes por parte de los republicanos y la cerrada oposición de la AFL-CIO, la aprobación del tratado comercial estuvo engavetada desde 2006 hasta 2011. Solo con la llegada del presidente Obama y la pérdida de mercados agrícolas frente a Canadá y Mercosur, quienes ya tenían en aplicación acuerdos comerciales con Colombia, se logra destrabar su aprobación en el Congreso de Estados Unidos. (Lea: Sin Acuerdos de LIbre Comercio, Colombia sería un país aislado, atrasado y pobre)
 
CG: ¿Qué argumentos tuvo Colombia en su momento para apostarle a negociar el acuerdo comercial con un mercado potencia como el de Estados Unidos?
 
HJG: La opción de no negociar no significaba mantener el status quo. Por el contrario, cada vez que otro país de la región ganaba acceso preferencial a Estados Unidos, vía un TLC, nuestra posición relativa de competitividad se deterioraba.
 
Además, las preferencias del ATPDEA debían ser renovadas periódicamente, por lo cual generaba gran incertidumbre y costos a los exportadores e inversionistas en áreas como confecciones, calzado y otras manufacturas. Finalmente, las preferencias no cubrían 1.400 posiciones arancelarias incluyendo muchos productos agrícolas y agroindustriales. Con el TLC todos estos problemas quedan superados.
 
CG: Luego de firmado el TLC con Estados Unidos, ¿qué dificultades creen que debe superar Colombia para lograr que productos agropecuarios tengan más espacio en el mercado estadounidense?
 
HJG: En la negociación se hizo un gran esfuerzo para lograr una carta adjunta que compromete a las autoridades norteamericanas a colaborar con las colombianas para adoptar los protocolos de admisibilidad para esos productos. Pero esto de todas maneras depende de que el ICA y el Invima hagan su parte. Allí requerimos más dinamismo y priorización de su proceso de modernización, empezando por incluir personal bilingüe. Estas son entidades de carácter técnico e infortunadamente en las últimos 10 años, con pocas excepciones, han tenido excesiva injerencia política.
 
CG: Colombia dio un paso adelante cuando entró en vigencia el TLC con Estados Unidos, ¿se midieron en ese entonces las consecuencias al enfrentarse a un competir grande y de los retos que debía asumir el país para que sus productos llegarán a ese mercado?
 
HJG: EL TLC con Estados Unidos es el comienzo de una estrategia de internacionalización ordenada de la economía colombiana.
 
Estos acuerdos garantizan el acceso en condiciones privilegiadas a mercados de alto poder adquisitivo y de mayor estabilidad que nuestros vecinos. (Lea: 'Cuello de botella' para exportar carne es la aftosa en países vecinos)
 
Naturalmente esto exige ajustes internos a nivel institucional y en el sector privado para lo cual se negociaron amplios plazos de desgravación para los productos sensibles. Todos los países con TLC maduros afirman que el mayor aporte a sus países de estos tratados es la modernización institucional de sus entidades aduaneras, sanitarias, de calidad, entre otras que les permitan competir de manera sostenible en los mercados internacionales.
 
CH ¿Cómo puede el sector ganadero colombiano aprovechar los acuerdos comerciales?
 
HJG: El aprovechamiento de los TLC requiere ante todo un esfuerzo publico privado en el que hay que cambiar de cultura empresarial de una de explotación de rentas a otra de innovación, emprendimientos tecnológicos, economías de escala y de identificación de nichos de alta rentabilidad.
 
Para ello necesitamos un Proexport y Cámaras de Comercio más enfocados en cadenas regionales de valor, consolidación de clúster regionales, desarrollo de cadenas de proveedores e identificación de ‘cuellos de botella’ en infraestructura y competencias laborales.
 
En el caso del sector ganadero esto implica una mayor asociatividad, mejores paquetes tecnológicos y formalización y empresarización del sector. 
 
Para exportar carne hay que resolver dos temas. Sanidad animal e inocuidad. Lo primero se refiere al tema de la aftosa, donde el contrabando proveniente de Venezuela, país que presenta este problema, paralizó el proceso iniciado con los EE.UU. (Lea: Panorama ganadero tras 2 años del TLC con Estados Unidos
 
Afortunadamente el ICA logro un acuerdo para garantizar que en muchas zonas del país no lleguen animales con esta enfermedad, por lo cual el inconveniente parece estar superado.
 
En cuanto a inocuidad ya salieron las normas sobre trazabilidad y residuos químicos y está en consulta internacional la de patógenos. La vigilancia de la aplicación de esta norma le corresponde al Invima quien le debe dar toda la prioridad.
 
Para esto inicialmente los privados y el Gobierno van a cofinanciar a los inspectores en las plantas de sacrificio.
 
Naturalmente, al sector privado le corresponde comprometerse a identificar mercados y definir los canales apropiados de comercialización. Si todos hacen su parte deberíamos estar exportando carne para el 2016 a EE.UU. y otros mercados de alto poder adquisitivo.