La importancia del toro calentador probador del celo en las vacas

Por: 
Sully Santos
09 de Junio 2014
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toro probador
El toro calentador probador de celos trabaja durante 1 año, luego de ser operado a los 12 o 14 meses de edad. Foto: Suministrada por César Gómez Velázquez.
Las ganaderías en Colombia tienen un toro que monta las vacas para probar si están en celo. Es su única función y se ha preparado para cumplirla. 
 
El toro calentador monta las vacas día y noche. Su edad, condición física y una operación quirúrgica lo convierten en el macho ideal que contribuye con la disminución de los días abiertos en las reses.
 
El calentador es un toro que no pasa los 14 meses de edad. Su apetito sexual es alto, característico en los bovinos jóvenes. Su peso facilita la monta en la hembra sin causarle daño físico.
 
A los 12, máximo14 meses de edad, el toro calentador es operado. Un médico veterinario es el único que puede realizar la intervención quirúrgica para que el pene del macho no penetre la vagina de la vaca, prevención que se toma para evitar que quede preñada.
 
Si la vaca se deja montar del toro calentador, el ganadero sabrá que está en periodo de celo, lista para reproducirse. En ese momento, el probador habrá cumplido su función, pues otro toro se encargará de preñarla. (Lea: Ganaderos colombianos tendrán software para planear partos del hato)
 
“Por lo general el animal utilizado como calentador tiene un cruce genético de puro con comercial. Son animales de mediana sangre. Son animales 'chifles', como dicen en el campo, muy mestizos que tienen la ventaja de tener el libido muy alta y son muy activos en el potrero”, explica César Gómez Velázquez, médico veterinario, magíster en ciencias veterinarias y especialista en gerencia de Empresas Agropecuarias.
 
Ariel Jiménez, coordinador de investigación y desarrollo de la Asociación de Criadores de Ganado Cebú, Asocebú, dice que los machos calentadores se eligen por su cruce entre la ganadería cebú y taurus.
 
Pueden ser terneros de carne cruzados con pardo suizo o holstein”, menciona.
 
La escogencia del toro probador se rige esencialmente por su edad. Al año de nacido se le practica una cirugía mediante alguna de las 5 técnicas conocidas. Gómez Velázquez afirma que 2 de ellas son más eficientes y seguras para el animal, aunque dura más tiempo en intervención quirúrgica.
 
Hay varias técnicas referenciadas, unas mas sencilla y otras mas compleja pero más efectivas. El objetivo de cualquiera es evitar que el pene penetre la vagina de la vaca, obviamente con el fin de que a la vaca se le detecte el celo y sea inseminada en ese momento”, dice el magíster en ciencias veterinarias.
 
La primera técnica evita que el pene quede erecto o salga fuera del prepucio. “Es una técnica muy dolorosa para el animal porque cada vez que tiene erección le duele pene y el animal se perderá rápido del objetivo de ser calentador”, anota Gómez Velázquez.
 
 La segunda técnica es similar a la anterior. Ambas operaciones se hacen en máximo 20 minutos. (Lea: Ganaderos del país aplican monta estacional gracias al FNG)
 
La tercera técnica consiste en intervenir el pene del novillo para que se direccione hacia el suelo.
 
Según el magíster en ciencias veterinarias está tiene su pro y contra. A favor, está que el bovino es operado en máximo 15 minutos, pero “el pene se puede lacerar con el pasto” cuando intenta montar la res.
 
La cuarta y quinta técnicas son las más recomendadas por el experto, quien explica que el pene se desvía hacia el costado izquierdo a 45 o 90 grados, sin afectar la erección del pene. Las 2 últimas cirugías demoran entre 40 y 45 minutos por bovino.
 
Las 2 últimas técnicas garantizan una mejor recuperación al animal. Con la de 45 grados se han dado accidentes y a veces el toro termina preñando a la vaca. Con la de 90 grados no es capaz”, asegura Gómez Velázquez, al explicar que cada bovino calentador probador de celo demora 15 días en recuperación tras la cirugía.
 
Marca de celo en la vaca
 
Por cada lote de novillas se puede encontrar un toro calentador, según afirmó el coordinador de investigación y desarrollo de Asocebú. Trabajo que se completa con un chimball, manifiesta Gómez, que dice que se trata de una pieza que se pone en la papada del toro para que cuando el toro monte a la vaca y no se encuentre el administrador de la finca, se reconozca el celo por la marca que dejó en el dorso de la vaca.
 
El chimball tiene tinta, por eso deja marca en la res.
 
“El chimball complementa el trabajo del toro calentador en nuestra ganadería que es extensiva, de potrero", dice Gómez Velázquez.
 
La cirugía de los toros con la técnica de 90 grados tiene un costo de $350 mil, que según el médico veterinario especialista, se ve recompensada cuando el probador empiece a montar las vacas todos los días, perfectamente, “día y noche”.
 
El ahorro en la ganadería comienza con la disminución de los días abiertos en la vaca, tiempo comprendido entre el parto y en el cual vuelve a quedar preñada. (Lea: ¿Toro o reproductor?, duda que define la evolución en genética bovina)
 
Si una vaca pierde el celo porque no se detecto, se deben esperar 20 días. Si hablamos de ganado de leche esos 20 días tienen un costo aproximado de $440 mil en pérdida. Con el celo que se pudo haber detectado se paga la cirugía y no se pierde la lactancia luego de que se seque la vaca”, explica Gómez Velázquez.
 
Operar a los novillos a los 12 o 14 meses de edad se justifica en que siendo joven, el bovino no ha alcanzado un peso elevado. Por eso, el toro calentador pasado el año de realizado su trabajo se vende para la faena.
 
El magíster asegura que el toro calentador disfruta de la mejor comida por encontrarse junto a las crías y vacas en plena lactancia.
 
“Come buenas pasturas, se ceba muy bien”, anota.
 
Jiménez manifesta que en el país es normal encontrar un toro calentador en el periodo de reproducción ganadera y en pocos casos se alquila. Lo normal, dice Gómez Jiménez, es que nazca en la finca en la que se desempeñará como probador de celo.
 
El magíster recomienda a los ganaderos que al toro le practique la cirugía solo una persona con título de médico veterinario, puesto que se ha sabido de casos de animales operados por zootecnistas o aprendices, lo cual puede poner el riesgo la efectividad de la función del novillo probador de celo en la producción ganadera.