Frente a la invasión de tierras…, solidaridad
Comparto con mis lectores dos trinos recientes a raíz de las invasiones de tierras. El primero afirma que “No es coincidencia que @jflafaurie hace poco haya propuesto revivir las Convivir”; y el segundo que “Alcalde de Plato convocó Ejército y Policía a respaldar ganaderos en caravanas para intimidar supuestos invasores; imágenes y vídeos recuerdan a autodefensas y ningún participante desmiente impulso a iniciativa de @jflafaurie de retomar las Convivir”.
La tierra invadida
Tiempos difíciles se avizoran para los productores agropecuarios, no tanto por el propósito del gobierno de profundizar la Reforma Rural Integral del Acuerdo con las Farc y adquirir 3 millones de hectáreas para el Fondo Gratuito para campesinos sin tierra o con tierra insuficiente, ...
Tierra y Predial
Que la tierra no paga impuestos, mentira; que no paga lo que debiera, también mentira, porque, además, tampoco recibe del Estado lo que debiera.
Tierra, competitividad y mercados
He pospuesto el tema prometido del papel del Estado frente a la tierra, pues habiendo establecido que, efectivamente, hay más tierra en ganadería que en agricultura, aunque no tanta como se afirma y no por capricho, sino por falta de condiciones para una agricultura expandida, resulta importante señalar cuáles son esas condiciones y recordar que, detrás de su ausencia, que también afecta a la ganadería, está la “competitividad” y, detrás de ella, … el mercado.
El debate sobre el GINI
El coeficiente GINI es una herramienta estadística que busca medir la desigualdad en la distribución de algo entre una población, ya sea el ingreso o la riqueza, y en el caso de la tierra rural, ha sido usado para sostener que en Colombia está concentrada en pocas manos.
¿Ganadería vs. Agricultura?
¿Existe realmente un conflicto de uso de la tierra?; ¿De verdad, la ganadería “le quita” tierra a la agricultura, o se trata de la vieja narrativa de la izquierda, sobre la cual se está ambientando la anunciada reforma agraria?
“A la gente hay que creerle”
El 20 de junio el país amaneció por primera vez con presidente de izquierda, después de una ruidosa contienda electoral y de una victoria que, si bien no fue contundente –687.649 votos de diferencia–, es indiscutible y debe ser acatada, pues los demócratas no podemos serlo solamente cuando el dictamen de la democracia nos favorece.
Yo elijo Democracia Liberal
En medio del entredicho en que quedaron las elecciones parlamentarias y la incertidumbre frente a las presidenciales; en medio de los intereses mezquinos de “izquierdópatas” de todas las pelambres; y en medio del insulto, la descalificación y la arrogancia como estrategias del progresismo para disfrazar sus mentiras y sus promesas imposibles, el país enfrenta una disyuntiva sin antecedentes: el camino sin retorno de la dictadura y la pérdida de las libertades, o el camino con futuro de la preservación de la “democracia liberal”.
¿Dónde firmo?
“Paris bien vale una misa”, exclamó Enrique IV, para justificar cínicamente su conversión al catolicismo y poder ceñirse la corona de Francia. Y para cínicos desvergonzados, el candidato del Pacto Histórico, para quien la presidencia bien vale una promesa o mil promesas, o cualquier alianza con tránsfugas y delincuentes, ¡qué más da!
Por la decencia y la libertad
Me había propuesto escapar del escándalo político, pero es tal la desfachatez del candidato progresista y sus adláteres, que pospongo ese propósito, porque considero un deber moral unirme al rechazo ciudadano y sumar fuerzas frente a la amenaza comunista.

