5 recomendaciones de oro para el manejo de los alimentos

Por: 
Universidad de La Salle-CONtexto ganadero
07 de Mayo 2015
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alimentos contaminados
El manejo inadecuado de los alimentos tiene consecuencias fatales. Foto: Internet.
Según el Centro para el Control y la Prevención de Enfermedades, CDC, de Estados Unidos se estima que 128 mil hospitalizaciones y 3.000 muertes  al año, están relacionadas con enfermedades transmitidas por alimentos descompuestos.
 
En el mundo, los alimentos insalubres están relacionados con la muerte de 2 millones de personas al año, en su mayoría niños, según la Organización Mundial de la Salud, OMS. (Lea: 7 leches que no puede dejar de consumir)
 
De acuerdo con la información del Instituto Nacional de Salud, para el año 2012 se notificaron al Sistema Nacional de Vigilancia 10 mil 788 casos de enfermedades transmitidas por alimentos, de los cuales el 73 % (7.957 casos) se relacionaron con 1.131 brotes. Los alimentos más implicados en la ocurrencia de los brotes fueron: alimentos mixtos (345 brotes), seguido de leche, productos lácteos y sus derivados (124) y mezclas de arroz (74), entre otros.
 
Como lo demuestran las cifras, el manejo inadecuado de los alimentos tiene consecuencias fatales. Por lo anterior, los expertos se han dedicado a encontrar los mecanismos que permitan garantizar que durante el proceso de fabricación se acaten todas las medidas para evitar posibles daños en la salud de los consumidor, pero también es importante compartir información que permita a cualquier ser humano entender que el impacto de la inocuidad de los alimentos y sobretodo saber que mientras los productos estén en casa, también es importante el manejo adecuado. 
 
“La inocuidad de un alimento es la garantía de que no causará ningún daño al consumidor, cuando sea preparado o ingerido. Los ingenieros cuidamos la inocuidad porque puede causar graves enfermedades, pero también porque es uno de los cuatro grupos básicos de características que junto con las nutricionales, organolépticas y comerciales componen la calidad de los alimentos”, explica Liliana Peralta, directora del programa de Ingeniería de Alimentos de la Universidad de La Salle.
 
Es importante tener presente que los alimentos son la principal fuente de exposición a agentes patógenos, tanto químicos como biológicos (virus, parásitos y bacterias), a los cuales nadie es inmune, ni en países en desarrollo ni desarrollados. Cuando los alimentos se contaminan en niveles inadmisibles de agentes patógenos y contaminantes químicos, o con otras características peligrosas, representan graves riesgos para la salud de los consumidores, y por supuesto también se convierten en grandes cargas económicas para las familias y los países. (Lea: Colombianos solo destinan 19 % de su sueldo a alimentos)
 
Justamente por su compromiso con la Salud Pública y por contribuir en el mejoramiento la calidad de los alimentos, la Universidad de La Salle y la Facultad de Ingeniería con su programa de Ingeniería de alimentos, ha recibido por parte del Ministerio de Educación Nacional, el registro calificado para la Especialización en Sistemas de Calidad e Inocuidad de Alimentos; un hecho que permitirá formar profesionales que aporten a mitigar los riesgos sanitarios relacionados con el consumo de alimentos.
 
5 recomendaciones de oro para el manejo de los alimentos
 
1. Lave y desinfecte bien sus manos, alimentos y las superficies de la cocina al momento de manipularlos.
 
2. En la nevera use gavetas diferentes y recipientes aparte y debidamente tapados para alimentos crudos y cocidos.
 
3. Cocine completamente los alimentos antes de consumirlos (carnes y pollos no deben estar de color rosado en su interior).
 
4. Mantenga los alimentos a temperaturas seguras. En refrigeración de 0 a 4 °C y en congelación a -18°C.
 
5. Utilice agua potable, no solo para lavarse las manos y utensilios que va a utilizar, sino también para preparar hielo y jugos.
 
Alimentos con los cuales se debe tener especial cuidado
 
Carnes rojas y blancas cocidas y sus derivados.
Pan, Galletas, cereales.
Huevos y productos derivados del huevo.
Snacks, azúcar, sal.
Pescados y mariscos.
Encurtidos.
Leche y productos lácteos.
Harinas.
Papas y arroz cocido.
Granos no cocidos.