Sector palmero le apuesta a la conservación de la biodiversidad

Por: 
CONtexto ganadero
20 de Febrero 2014
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Palma de aceite Colombia
El proyecto se desarrollará hasta el 2017 en la Orinoquía y en el Magdalena. Foto: CONtexto ganadero.
Fedepalma y Cenipalma trabajan de la mano, junto con otros entes privados y públicos, para que la agroindustria sea sostenible y competitiva, también para que los cultivos y ecosistemas se conserven de forma adecuada.
 
Un ambicioso proyecto de “Conservación de la Biodiversidad en las Zonas de Cultivo de Palma” viene implementando la Federación Nacional de Cultivadores de Palma, Fedepalma, y el Centro de Investigaciones en Palma de Aceite, Cenipalma, con el acompañamiento del Instituto Alexander von Humboldt y el Fondo Mundial para la Naturaleza, WWF (por sus siglas en inglés). Para esta iniciativa cuenta con financiación del Fondo para el Medio Ambiente Mundial de Naciones Unidas (GEF por sus siglas en inglés) por USD$ 4,25 millones y una contrapartida local de más de USD$14 millones.
 
A esta cruzada por la defensa de la biodiversidad en la actividad palmicultora se involucran a otras entidades como el Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible, el Ideam, Parques Nacionales, 4 Corporaciones Autónomas Regionales, y también el Ministerio de Agricultura y Desarrollo Rural. (Lea: La competitividad, un objetivo constante de Fedepalma)
 
Esta iniciativa, de acuerdo con Jens Mesa Dishington, presidente ejecutivo de Fedepalma, es una respuesta a la investigación realizada por la Universidad Nacional y publicada el pasado 31 de enero, en la que señalan que el cultivo de palma atenta contra la vida de mamíferos y aves en los Llanos Orientales.
 
Nuestro principal interés es que la agroindustria de la palma de aceite sea eficiente, competitiva y sostenible. Para ello, buscamos lograr mayor armonía entre los sistemas productivos y los ecosistemas naturales, que les proveen bienes y servicios ambientales de los que dependen, y también somos conscientes de que estamos ubicados en Colombia, país megadiverso, y que como sector productivo compartimos la responsabilidad por preservar dicha biodiversidad”, indicó Mesa.
 
Por eso, con el proyecto, Fedepalma y el sector en general le apuestan a 5 grandes objetivos que contribuyen a esta conservación en las zonas palmeras, como la identificación a nivel territorial de aquellas áreas en donde la actividad palmera se pueda expandir, reduciendo la afectación de ecosistemas estratégicos y aumentando su productividad.
 
El segundo se basa en la identificación de áreas que posean un alto valor biológico y la instauración de  planes de manejo y conservación para especies que se encuentren en peligro o estén amenazadas. El tercero se trata de identificar corredores de conectividad biológica, para asegurar la dispersión y el movimiento de especies a través del paisaje palmero. (Lea: Nuevas estrategias para mejorar la productividad de palma de aceite)
 
La cuarta es generar estrategias agroecológicas para que las fincas palmeras implementen mejores prácticas que vayan en sintonía con la conservación de la biodiversidad. La última es monitorear el aporte de las estrategias anteriormente mencionadas a la conservación de la biodiversidad, relacionado con los grupos de avifauna (aves), hepetofauna (sapos, ranas  y serpientes), mamíferos (dantas, osos perezosos, osos hormigueros, murciélagos, entre otros) y plantas. Asimismo se estudiarán los beneficios que todas estas especies prestan a los seres humanos a través de una valoración de servicios ecosistémicos.
 
“Es importante mencionar que la caza furtiva de especies animales es una actividad que se ha registrado de manera independiente por todos los sectores de la población en los Llanos Orientales y que compromete de modo muy marginal a los palmicultores. En comparación con el cultivo de arroz al que se refiere el artículo, el impacto del cultivo de palma es mucho menor sobre las coberturas naturales”.
 
El proyecto que se avizoró desde 2007, inició su fase de implementación a mediados de 2013 y se desarrollará hasta mediados de 2017. Sus áreas de intervención abarcan gran parte de las zonas palmeras de la Orinoquía y del norte del país (principalmente en el departamento del Magdalena), y posteriormente será replicado por Fedepalma y Cenipalma en otras regiones palmeras del país. (Lea: Fedepalma hace llamado para que el sector se certifique en sostenibilidad)
 
Otros estudios a tener en cuenta
 
El vocero gremial también se refirió al estudio “Incorporación de Consideraciones de Biodiversidad en la Política Sectorial Agropecuaria”, adelantado por el Instituto de Estudios Ambientales, Idea, de la Universidad Nacional en 2003. En dicho estudio, la entidad analizó 25 de las principales actividades agropecuarias en el país, y señaló que el cultivo de palma de aceite se encontraba entre los 5 con mayor favorabilidad potencial con la biodiversidad, entre otras razones, por ser perenne (con menor impacto sobre el suelo por contar con un ciclo productivo de más de 25 años) y por contar con una estructura y funcionalidad similar a la de un agroecosistema de bosque plantado, con los beneficios que ello genera para las especies de fauna y flora.
 
Cualquier transformación de un ecosistema natural por un sistema productivo involucra cambios en el paisaje y en el número y composición de las especies presentes en la zona. Para el caso de los cultivos de palma en los Llanos Orientales, la gran mayoría han sido establecidos en tierras que previamente habían sido destinadas a otras actividades productivas. En ese sentido, la mayor transformación ya se había generado décadas atrás, así como el mayor impacto sobre las especies nativas de la sabana natural”, argumentó Mesa Dishington. (Lea: Clonar la palma de aceite, una alternativa de productividad)