Coproleg, una cooperativa en constante crecimiento

Por: 
Edgar Aldana Rosillo
26 de Mayo 2020
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Desde la creación de Coproleg, Marco Báez ha sido su gerente y el impulsor de la cooperativa para ayudarla a crecer y fortalecer. Foto: Cortesía

En el año 2003 nació la Cooperativa de Productores de Leche de Guatavita (Coproleg) con 33 asociados y 1.250 litros acopiados pero hoy día ya tienen almacén de insumos, sala de reuniones y planean construir una planta de producción de concentrados.

 

Desde el momento de su constitución Marco Hernando Báez ha sido su gerente, una persona comprometida con el sector lechero y con los productores de la región.

 

Recuerda que la cooperativa nació de la necesidad de los campesinos de comercializar la leche que producían sus animales y así reducir la intermediación o los carros cruderos que compraban la leche cuando querían y al precio que ellos querían pagar.

 

En el año 2003 tras una reunión de 42 personas, vieron la necesidad de asociarse para acabar con la intermediación y tras mencionarse que había que hacer un aporte de algo más de un millón de pesos por persona, se constituyó con 33 de los asistentes. (Lea: Competitividad, tema clave en el II Foro Internacional de la Leche)

 

Entre las primeras acciones estuvo la compra del terreno y la construcción de la sede. La Gobernación de Cundinamarca los apoyó con un tanque de leche de 2.000 litros, mientras que la administración municipal les ofreció la acometida eléctrica y ellos empezaron a buscar mercado.

 

Inicialmente fueron a Colanta y le presentaron el proyecto y ellos visitaron uno a uno los asociados para tomar muestra de la leche que ofrecían para analizarla a fin de determinar la calidad y conceptuaron que valía la pena porque la calidad era alta.

 

Desde el 13 de febrero de 2005 Colanta se convirtió en el comprador de la leche de Coproleg que en ese momento eran 1.250 litros de 33 asociados. (Lea; Colanta, Alpina y Nestlé están entre las 100 empresas más grandes de Colombia)

 

Para el año 2006 ya se rebosó el tanque de 2.000 litros y acudieron nuevamente a la Gobernación de Cundinamarca que los apoyó con otro tanque de 2.000 litros y al año siguiente ya se había copado la capacidad de los dos tanques entonces la Cooperativa como tal compró uno más de 2.000 litros, para un total de 6.000.

 

Posteriormente se vio la necesidad de comprar al por mayor sus propios insumos agrícolas para atender a los asociados y evitar intermediarios para tener un mejor precio. Los llevaban semanalmente por pedido en un camión, a cada uno de los asociados según la cantidad que necesitaba y otra de las ventajas era que el costo de los mismos se le descontaba de la leche que llevaban a la cooperativa.

 

En 2006 se construyó un pequeño almacén donde además de los insumos se vendían otros productos como medicamentos veterinarios y ya no era solo para asociados sino abierto al público. 

 

Como la Cooperativa seguía creciendo, en 2007 construyeron un salón de reuniones donde caben 120 personas sentadas y en el cual se dictan capacitaciones que tanto los laboratorios como el mismo gobierno les han ofrecido. (Lea: Ganaderos asociados de Guatavita venden litro de leche a $1.170)

 

En el año 2009 sacaron un préstamo con el Banco Agrario y compraron un tanque de 6.000 litros de última generación, lavado automático, con medición electrónica, quedando con una capacidad de 12.000 litros porque la cooperativa seguía creciendo en asociados y fortaleciéndose.

 

Adicionalmente se compró un tractor para los socios pero también para ofrecer el servicio a los demás productores de la región con la ventaja de tener un mejor precio y prestarlo por horas o incluso menos tiempo que es algo que no tienen las otras empresas.

 

En 2010 se construyó un almacén agropecuario más grande y se siguió creciendo tanto en asociados como en volumen de leche almacenada y comercializada.

 

Para el año 2013 se compró un camión para llevar los concentrados y en 2015 se cambió el tractor por uno más moderno y se construyó otro almacén agropecuario, transformando el primero que tuvieron en un supermercado. Igualmente se construyeron las oficinas administrativas y una sala de internet. (Lea: Los ganaderos de Zetaquira aspiran a vender sus propios productos lácteos)

 

En 2018 se concibió la idea de construir una pequeña planta de premezclas de materias primas de nutrición animal. La Gobernación de Cundinamarca los apoyó con el molino y la mezcladora y en estos momentos se encuentran en pruebas para iniciar la producción.

 

También se cambió el camión que era de seis toneladas por uno de diez en la medida en que se ha incrementado la demanda y se adquirió un carrotanque para transportar la propia leche porque hoy día son 82 asociados y se está en un promedio de 8.500 litros de leche.

 

En estos momentos los más favorecidos en esta cuarentena son estos campesinos, incluso toda Guatavita donde hay 11 cooperativas lecheras. Ellos no sufren por nada, la leche se les paga quincenalmente.

 

Colanta les paga la leche, no como ellos quisieran pero tampoco tan mal y es una solución para estos ganaderos, dice Báez. Hay que tener en cuenta que hoy día cuesta más un litro de agua que uno de leche o por lo menos a como se la pagan al productor.

 

El tema de la calidad en este negocio es fundamental. Tanto ellos como Colanta tienen en cuenta dicho factor para pagar la leche. (Lea: ¿Cómo obtener leche de buena calidad?)

 

Anteriormente se enviaba a Agrosavia a hacer el análisis composicional y fisicoquímica de la leche para pagarle al productor con base en dichos resultados pero con la cuarentena ahora se está mandando a Colanta porque Agrosavia dejó de prestar este servicio.

 

A futuro la perspectiva es tener una línea de producción de concentrados tanto para los socios como para la región.