El Angus en Colombia, una historia que se remonta al siglo XIX

Por: 
Pedro Fonseca
26 de Marzo 2019
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La raza escocesa Angus llegó a Colombia gracias a don Ricardo Perdomo en 1898. Foto: Cortesía

Varios ejemplares de esta raza llegaron de Escocia a nuestro país en 1898, traídos por don Ricardo Perdomo, un ganadero huilense. Hoy, su bisnieto Antonio José Piñeros continúa perfeccionado el trabajo para tener los animales con los mejores rendimientos y excelente calidad de carne.

 

Piñeros se ha encargado de contar la historia y rastrear los orígenes de los ancestros de los animales que hoy conserva en la ganadería Tierraleja Aberdeen Angus, una insignia en la cría de ejemplares Angus a nivel nacional y mundial.

 

A finales del siglo XIX el país se encontraba sumido en una profunda crisis debido a las consecuencias de las guerras civiles entre liberales y conservadores, que aún no habían estallado por completo en La Guerra de los Mil Días (1899-1902).

 

En aquella época, las familias pudientes tenían la costumbre de enviar a sus hijos a Europa para crecer y educarse. Uno de ellos fue Ricardo Perdomo, procedente del Huila, quien llegó a Colombia después de haber vivido en Francia e Inglaterra durante 23 de sus 27 años.

 

Entre 1896 y 1898, el joven ganadero se dedicó a importar varios ejemplares de ganados puros de las islas británicas, de razas como Aberdeen Angus, Suffolk Red Polled, Durham (hoy día llamado Shorthorn) y Normando de Francia, junto con varios caballares de la raza pura Sangre Inglés.

 

“Los hatos de estas razas puras se establecieron y florecieron en las extensas praderas nativas del valle del río Balsillas, a 2.300 m sobre el nivel del mar entre los departamentos del Huila y Caquetá”, reza un documento de la autoría de Piñeros.

 

El ganadero relata que se realizaron “extenuantes jornadas épicas de viajes aventurados”, en barcos desde Escocia e Inglaterra a través del Atlántico, hasta llegar Puerto Colombia en Barranquilla. (Lea: Así será la presencia colombiana en el Secretariado Mundial de Angus 2019)

 

De ahí, salían en barco a vapor por el Magdalena río arriba “hasta remontar los saltos de Honda en barcazas que eran remolcadas contra la corriente desde la orilla por recuas de mulas que las tiraban con cuerdas” hasta desembarcar en el puerto de Caracolí, cerca de la Hacienda Trapichito, a las afueras de Neiva.

 

Para evitar las altas temperaturas y los pobladores ribereños que atacaban las embarcaciones con dardos y piedras, se privilegiaban los viajes en la noche. Así, Perdomo y su gente lograron sortear las dificultades y completaron al menos 2 importaciones que superaban el centenar de hembras vacunas y una veintena de toros.

 

 

Llegada al Huila

 

Estos ganados fueron conducidos a pie por la cálida y seca llanura huilense, a través de los caminos escarpados de montaña hasta las tierras altas y frías del valle del río Balsillas en las cordilleras del Caquetá.

 

Piñeros cuenta que “fue necesario confeccionarles alpargatas de fique y cuero a los ejemplares como protección para que no se lastimaran las pezuñas con el rocoso y árido suelo de la planicie baja huilense durante las largas caminatas”.

 

También detalla que la novedosa raza llamó la atención por su talla mediana, la ausencia de cachos y la abundancia de carnes, así como su sorprendente y rápida adaptación al ambiente de las tierras altas de la cordillera Oriental.

 

“En este valle de la hacienda Balsillas se adaptó, desarrolló y floreció la raza Aberdeen-Angus en Colombia, a escondidas, por más de un siglo. Durante años, los habitantes de Neiva, la capital más cercana al valle, tuvieron el privilegio de disfrutar las carnes más finas del mundo sin saberlo”, anota el ganadero.

 

 

Los primeros Angus de Colombia

 

Como lo describe Piñeros, los primeros vacunos de esta raza escocesa que llegaron a poblar la sabana de Balsillas eran de talla mediana, gran habilidad materna y precocidad, notable producción de leche y abundancia de músculos con huesos muy delgados.

 

En la fecha que llegó a nuestro país, habían transcurrido 30 años desde que fue elaborado el libro de registro de la Aberdeen-Angus Cattle Society. Precisamente en esta época se popularizó su exportación desde su nativa Escocia a países como Estados Unidos, Argentina, Australia, Canadá, Uruguay, Kenia y Nueva Zelanda, y ulteriormente Brasil, Australia y México.

 

En manos de los criadores canadienses y estadounidenses, la raza fue sometida a un crecimiento notable de talla acompañado por una mayor demanda de alimentación, que se manifiesta más en la fase de finalización. (Lea: Día de campo sobre producción de Angus y esquemas silvopastoriles)

 

A finales de los años 30, don Oliverio Lara Borrero, gestor de Unaga y gran admirador de don Ricardo Perdomo, llevó la renovación genética de los hatos Aberdeen-Angus. Entre 1938 y 1932, trajo hembras y sementales de Canadá que cruzó con los bovinos de Huila, lo que ocasionó que aumentara la talla de estos.

 

 

Los cruces y la diseminación por Colombia

 

Luego, se adelantaron los primeros cruzamientos de Angus y Brahman, con la colaboración de ganaderías de California, Wisconsin y Texas que visitaron las haciendas Trapichito y Larandia a finales de la década del 50 para intercambiar conocimiento y establecer la raza Brangus.

 

Posteriormente, en los años 80 y 90, varios ganaderos antioqueños compraron novillas, vacas y toros Angus de Balsillas para sus fincas, que desarrollaron y mejoraron con importaciones de EE.UU. y Canadá. Así nacieron los hatos en fincas de Fredonia, Frontino, Rionegro, Venecia, Caucasia y Planeta Rica (Córdoba).

 

Según Piñeros, entre los criadores más destacados se encuentran Julio César Correa Garcés y Bernardo Ernesto Vélez White, que también importó ejemplares de Chile y trabajó por la promoción de la raza hasta su secuestro y posterior asesinato en cautiverio por parte de la guerrilla.

 

Al mismo tiempo, el ganadero Álvaro Muñoz Mariño realizó importaciones de los países de Norteamérica para establecer un hato puro en el valle de Ubaté (Cundinamarca).

 

Todos estos esfuerzos siguieron la visión de don Oliverio, cuyo fin fue promover y difundir al Angus en todos los territorios del país para convertir a Colombia en una potencia exportadora de carne de calidad en el mundo. Él mismo logró exportar novillos gordos cruzados a las ciudades de Piura y Trujillo en Perú.

 

El 20 de marzo de 1996 se fundó la Asociación Angus & Brangus de Colombia, por un grupo de ganaderos que se reunieron con el propósito de impulsar la raza en nuestro país. Esta entidad se encarga de vigilar la cría, selección y mejoramiento genético de los ejemplares Angus y Brangus, así como sus cruces.

 

 

El Angus de Tierraleja en el siglo XXI

 

Al cabo de 120 años, Tierraleja todavía promueve la cría de Angus, como lo precisó Antonio José Piñeros en entrevista con CONtexto ganadero: “Pertenezco a la 4ª generación de ganaderos en Colombia que trajeron el Angus por primera vez en 1898, o sea soy bisnieto de la persona que lo trajo”.

 

Agregó que además de ser el hato de esta raza más antigua del país, es el que se desarrolla a mayor altura en el mundo. Así pues, mientras que la mayoría de granjas con Angus están casi a nivel del mar en países de Norteamérica, Oceanía y el Cono Sur, la ganadería de Piñeros está ubicada en el valle de Balsillas que está entre los 2.400 y 2.500 msnm.

 

De acuerdo con el criador, hace 15 años resolvió seleccionar el pie de cría de las hembras que conservaban la genealogía de esos primeros bovinos que se trajeron en 1898, basándose también en su desempeño y reproductividad.

 

Con esos animales, inscribimos el primer hato de Angus registrado de nuestra ganadería basado en la genética originalmente balsilluna. El objetivo primordial es no perder esa influencia de los hatos que se adaptaron al trópico en 120 años”, sostuvo.

 

A partir de esta genética, decidió buscar en hatos de Escocia o de cualquier otro país a los genes de las 9 líneas de Angus nativo que se registraron en 1870. (Reportaje: Angus es la raza ideal para repoblar el hato bovino en Colombia: Antonio J. Piñeros)

 

“Me dediqué a buscar la fuente de la genética escocesa sin la influencia de agrandamientos de los nortamericanos, para volver al original de talla mediana y de características de desempeños superiores. Después de años de investigación, logré encontrar una casa genética en Escocia, que se llama Dunlouise de la granja Kingston Farm Forfar de la señora Cecilia Soutar”, contó.

 

Y añadió: “Ellos lograron establecer un programa basado en bancos de semen concentrado que en su época (hace 20 años), ya llevaba más de 70 años de congelación, cuando se congelaban las ampolletas, y los señores Soutar se dedicaron a localizar donde estaban ejemplares hembras de las 9 familias nativas no modificadas para reproducir las pajillas de los nativos Angus escoceses originales”.

 

En 2011, Piñeros importó una importante cantidad de semen de toros de 3 familias. Para ello, se estableció un protocolo provisional con el ICA para traer el material desde Escocia por la falta de uno oficial. Con este esperma sirvió a las hembras adaptadas al trópico colombiano.

 

Hoy en día cuentan con un hato consolidado de más de 500 animales con genética escocesa de tercera generación, que se destacan en su rusticidad, habilidad materna y excelente marmoleo de carnes, y que son manejados con pasturas en Pastoreo y Silvopastoreo Racional Voisin.

 

Desde la asociación, trabaja para promocionar la raza y sus cruces. En los últimos años, este gremio le ha apostado a los cruzamientos comerciales, con el propósito de mostrarle al ganadero las ventajas del Angus sin tener que renunciar al ganado cebú que ya conserva.

 

“Una vez formamos parte de la Asociación Angus & Brangus de Colombia, hemos estado muy vinculados y hemos apoyado propagando la genética y compartiendo el conocimiento de tantos años con nuestros colegas. Hoy soy miembro de la junta directiva y desde allí me desempeño con mucho cariño e interés para lograr que la raza sea reconocida en Colombia como lo es a nivel mundial”, remató el propietario del hato Angus más antiguo del país.