Esta finca lechera de Saboyá es un ejemplo de producción para sus vecinos

Por: 
Pedro Fonseca
29 de Abril 2019
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Foto: José Rojas

José Rafael Rojas es criador de vacas lecheras Holstein y Jersey puras, ubicado en un predio en zona rural de la población boyacense. Su explotación se ha convertido en un ejemplo para sus vecinos, tanto por su producción de leche como por su vocación en el cuidado del medio ambiente.

 

El ganadero tiene su finca Quebraditas 1 en la vereda Vínculo del municipio de Saboyá desde hace 17 años, con vacas Holstein puro y algunas Jersey para producción de leche intensiva. Solo maneja un cruce, el Jerhol, aunque no concentra sus esfuerzos en obtener estos ejemplares.

 

Desde los inicios, el productor se ha dedicado a hacer mejoramiento genético, empleando pajillas importadas de Estados Unidos y seleccionando los mejores ejemplares: “Se puede decir que nuestro ganado es americano porque en estos 17 años hemos venido inseminando con semen comprado en casas importadoras”.

 

La ganadería está ubicada en el área plana del río Suárez, con condiciones similares a las de otros municipios como Simijica (Cundinamarca) y San Miguel de Sema (Boyacá), que según Rojas son óptimas para la producción de leche, porque permiten el cultivo de kikuyo y ryegrass.

 

No obstante, reconoció que se ven afectados por fenómenos climáticos como el intenso verano o las heladas. Ante esta situación, optaron por sembrar árboles que rodean los potreros y protegen los pastos frente a los vientos fríos, así como proporcionan abrigo a los animales cuando el sol es más intenso.

 

 

Amigos del medio ambiente

 

A la implementación de cercas vivas, el ganadero sumó la restricción en el uso de químicos que puedan ser nocivos para el suelo, sus bovinos o los operarios. (Lea: Caída en acopio de leche y precio preocupan a los productores en Boyacá)

 

Somos muy amigos del medio ambiente, utilizamos líquidos que no sean tan nocivos para la salud de los animales y de los empleados, e incluso para que no dejen residuos en la leche, somos muy cuidadosos en eso”, afirmó el propietario de la finca.

 

El objetivo de Rojas es adecuar poco a poco un sistema silvopastoril que “ya casi” tienen, no solo con las cercas vivas, sino con hileras de árboles en los vallados. Para ello, ha usado algunos como el tilo y la dalia forrajera, así como también eucaliptos y sauces.

 

Toda la estructura ha sido elaborada con el fin de proteger y mantener las praderas de kikuyo que se intercalan con ryegrass. Con esta medida, Rojas pretende conservar el suelo haciendo descompactando el terreno, de manera que los nutrientes lleguen siempre a las plantas.

 

 

Balance de dietas

 

El ganadero sostuvo que alimentan a los animales a base de pastos que proporcionan proteína, así como concentrados para elevar este nutriente en la leche. Como la dieta queda desequilibrada, viene trabajando con Agrosavia para ayudar a balancearla.

 

“Ellos han hecho las pruebas de cambiar la dieta a una vaca para ver cómo se modifica la funcionalidad y la rentabilidad de cada vaca, ahí es donde aprendemos y replicamos en la finca de la familia y los vecinos”, añadió.

 

Con el fin de aportar energía, recurren al glicerol en la ración y maíz extruido, que según él a pesar de su costo se observa el retorno económico a la hora de la producción y la reproducción. (Lea: Los ganaderos de Zetaquira aspiran a vender sus propios productos lácteos)

 

En una temporada normal, con un promedio de 3 kg de concentrado diariamente más 600 g de maíz extruido, el productor aseguró que puede obtener entre 18 y 20 litros por cada vaca. Eso sí, recalcó que las pasturas se suministran entre 45 y 50 días.

 

“Antiguamente uno las recogía desde 70, 80 y hasta 90 días. Uno veía los pastos gigantes pero no subía la leche y resultaba que esa práctica estaba mal. Cada vez hemos ido aprendiendo en estos 17 años y ya mi hijo está entrando al negocio, aprovechando que va a terminar veterinaria”, contó.

 

Actualmente, obtienen una producción de 19 mil litros por hectárea al año, con el objetivo de crecer hasta 30 mil. Sin embargo, se han quedado estancados por las condiciones climáticas así como también por el freno de proyectos, algunos de los cuales eran impulsados por Fedegán-FNG.

 

En cuanto a los parámetros reproductivos, emplean un máximo de 2 pajillas por hembra y con un promedio de 130 días abiertos, con lo cual obtienen casi que un parto al año por lo general. En este punto, reiteró la importancia de llevar registros de todos los aspectos de la ganadería.

 

 

Ejemplo para los vecinos

 

La finca ha servido como un espacio de aprendizaje para su hijo Luis Felipe, quien está próximo a graduarse como médico veterinario de la Universidad de La Salle. Para Rojas, la satisfacción de ver a su hijo en el mismo sector no es únicamente propia, sino que también es oportunidad para apoyar a sus vecinos.

 

Ahora que mi hijo está terminando, es muy importante que él empiece a asesorar porque vemos muchas falencias en la parte nutricional y en la parte reproductiva, especialmente en la zona donde estamos”, acotó el ganadero.

 

Rojas aprendió a capacitarse por su propia cuenta, inculcado por sus padres a trabajar y amar el campo. Adquirió la disciplina por la lechería y, como sus progenitores, aún ordeña mano y con balde. Gracias a ellos, se profesionalizó como ingeniero de sistemas aunque nunca ejerció.

 

Su carrera y su pasión por la ganadería lo motivaron a consultar, a capacitarse y a hacer parte del Círculo de Excelencia creado por Fedegán-FNG, que lamentablemente hoy ya no funciona. (Lea: En Boyacá sigue vigente círculo de excelencia iniciado por Fedegán-FNG

 

Siempre hemos estado en constante estudio, aprovechando Internet, aprovechando las charlas que las empresas dan. Hemos armado grupos de calidad, con Fedegán tuvimos el Círculo de Excelencia de los municipios de Chiquinquirá, San Miguel, Simijaca y Saboyá”, dijo.

 

Mientras que su hijo presta servicios de medicina veterinaria a las lecherías vecinas, José Rafael se interesa en aleccionar a los propietarios de estas fincas aledañas con el fin de que todos incrementen su rendimiento y mejoren su calidad de vida.

 

Hoy en día somos muy abiertos a que todos crezcamos, no como antes que los ganaderos éramos muy herméticos y no le ayudamos al vecino. Hoy en día tratamos de apoyarle, y si le va mejor pues yo aprendo de él”, concluyó.