Conozca algunos aspectos morfológicos y fenológicos de las especies forrajeras

Por: 
CONtexto ganadero
07 de Febrero 2019
compartir
Colombia, Fedegán, aspectos morfológicos y fenológicos de las especies forrajeras, Plantas forrajeras decumbentes, Fenología, Plantas forrajeras semierectas, Plantas forrajeras erectas , Contexto ganadero, noticias ganaderas, forrajes
Las especies forrajeras presentan una determinada forma de crecimiento y desarrollo que, a su vez, orientan para la manera eficiente de su uso y explotación. Foto: fps.org.mx
Así podrá determinar cómo, cuándo y con qué intensidad y frecuencia usar la pastura.
 
El conocimiento de la morfología (forma) y el funcionamiento (fisiología) de las especies que constituyen una pastura es esencial para elevar la productividad de una finca ganadera.
 
Las praderas están constituidas principalmente por especies pertenecientes a las familias gramineae y leguminosae. Su distribución en la corteza terrestre está influenciada por el clima (temperatura, lluvia, altitud) y el suelo (propiedades físicas, químicas y biológicas). Por ello es que las especies forrajeras se adaptan a las diferentes zonas de vida que ofrecen características específicas de regímenes de humedad, temperatura y altitud, haciendo posible decidir su vocación de uso. (Fedegán)
 
Las especies forrajeras presentan una determinada forma de crecimiento y desarrollo que, a su vez, orientan para la manera eficiente de su uso y explotación.
 
En términos generales existen 3 tipos morfológicos que gobiernan el crecimiento de las especies forrajeras: Erectas, semierectas y decumbentes o postradas.
 
Plantas forrajeras erectas
 
Tienen un crecimiento y desarrollo robusto con tallos largos y distancias amplias en los entrenudos que hacen que conformen un crecimiento o arquitectura erecta que determinan un empleo para corte mecánico con uso en grandes áreas de cosechadoras picadoras, guadañas o segadoras o en pequeñas áreas manualmente con machete.
 
Entre estas especies se destacan las del género Pennisetum, entre ellas Pennisetum purpureum y sus variedades conocidas como elefantes, también están las especies de Sorghum spp o sorgos forrajeros, Avena spp tanto de ciclo corto como de ciclo largo, Maíces forrajeros, pasto imperial (Axonopus scoparius), pasto Guatemala (Tripsacum laxum), pasto brasilero (Phalaris spp), caña forrajera (Sacharum officinarum). La mayoría de leguminosas arbóreas y arbustivas pueden considerarse dentro de esta categoría.
 
Plantas forrajeras semierectas
 
Tienen un crecimiento indeterminado y, de acuerdo con el manejo, pueden adquirir una morfología rastrera cuando son sometidas a pastoreo o una morfología longitudinal cuando son cortadas mecánicamente. Esto quiere decir que estas especies pueden ser pastoreadas o cortadas.
 
Entre las especies de uso tradicional con este tipo de morfología están gramíneas como Panicum maximum, pastos como los raigrases (Lolium spp) los pastos alemán (Echynochloa polistachyia) y pará (Brachiaria mutica) y las especies de Brachiaria brizantha. Cultivares Marandú, La Libertad, y Mulato 2.
 
Plantas forrajeras decumbentes
 
Tienen generalmente tallos modificados como estolones y rizomas que determinan un crecimiento postrado y rastrero que las hacen muy tolerantes al pastoreo y al efecto de los animales como el pisoteo y consumo directo en la pradera
 
Estas especies tienen una gran capacidad de propagación por vía vegetativa, lo cual garantiza su persistencia y agresividad, siendo grandes atributos para una vida útil larga en el ecosistema de las praderas.
 
Entre las especies más destacadas en Colombia están los pastos kikuyo (Pennisetum clandestinum), estrella (Cynodon nlemfuensis) Brachiarias; decumbens, humidicola, dictyoneura, climacuna (Dichantium annulatum), angleton (Dichantium aristatum), y leguminosas herbáceas y estoloníferas como maní forrajero perenne (Arachis pintoi), kudzú (Pueraria phaseoloides), trébol blanco (Trifolium repens) y trébol rojo (Trifolium pratense), trébol pata de pájaro (Lotus spp).
 
Fenología
 
En cuanto a la fenología simplemente se debe hacer alusión a los estados o etapas de crecimiento y desarrollo fisiológico que afectan el comportamiento productivo de los bovinos como son los estados vegetativo y reproductivo.
 
La mejor respuesta animal se consigue en la fase vegetativa donde encontramos una alta proporción de hojas y tallos secundarios o macollas que son el tejido forrajero más nutritivo para los animales.
 
En la etapa reproductiva los fotoasimilados como sustancias azucaradas y proteínicas se translocan a los órganos reproductivos como flores, frutos y semillas afectando negativamente el valor nutritivo de las pasturas y por lo tanto el desempeño productivo de los animales en pastoreo.