El proceso de la rumia: Los movimientos ruminales

Por: 
CONtexto ganadero
07 de Junio 2017
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La motilidad ruminal comprende los movimientos del rumen para procesar el alimento. Foto: pt.slideshare.net
Esta operación comprende varias etapas que transforman el alimento que ingiere el animal hasta que lo digiere y lo convierte en carne y leche. En esta primera parte, CONtexto ganadero explicará el contenido ruminal y la motilidad ruminal.
 
Cuando la vaca consume el pasto, en su interior ocurre un complejo proceso para convertir el forraje en comida para los seres humanos. En la primera etapa se concentra el contenido en el rumen y en la segunda, se produce la motilidad.
 
Contenido ruminal
 
Este no se mezcla de forma homogénea sino que se estratifica de acuerdo a la diferente densidad de sus componentes. De esta forma en la parte superior o zona dorsal, se concentran los gases como el metano y el dióxido de carbono. (Lea: Alimente su vaca con más materia seca)
 
En el siguiente estrato se encuentran las partículas de forraje entremezcladas con los gases, que se denomina la zona sólida. Aquí se concentran los microorganismos que degradan las partículas de alimento en otras más pequeñas.
 
Más bajo está la zona fangosa, que está formada por partículas de tamaño intermedio en proceso de fermentación. De esta sale el alimento que será regurgitado para la rumia y que será transportado a través de la zona de expulsión, adyacente a la zona fangosa.
 
En el último estrato, se halla la zona ventral o líquida, con partículas pequeñas que seguirán al omaso, hacia la denominada zona de escape. (Lea: Informe: Las fórmulas para calcular la cantidad de materia seca)
 
Motilidad ruminal
 
Para mantener la actividad del rumen, se requiere una gran movilidad de las paredes con el fin de producir una mezcla del contenido, facilitar la eliminación de productos de la fermentación como los ácidos grasos volátiles y los gases, y permitir el tránsito del contenido hacia la boca para la rumia o hacia las otras partes del estómago para continuar la digestión.
 
De esta forma, el rumen actúa en movimientos secuenciales que se clasifican en 2 tipos: primarios o de mezclado y secundarios o de eructación. (Lea: El rumen, motor de la digestión en los bovinos)
 
Los movimientos de mezclado ocurren cuando el animal está en reposo. Cada minuto se empieza a movilizar el ruminorretículo que permite la mezcla del contenido ruminal y ayuda a separar las partículas de acuerdo a su tamaño en los estratos anteriormente mencionados.
 
La secuencia de movimientos dura 20 segundos, que inician por contracción bifásica del retículo (primero una suave, luego otra más intensa). Luego viene la contracción del saco dorsal, seguida por la contracción del saco ventral, en dirección a la parte posterior de la vaca. Después, las 2 se repiten pero en dirección al cráneo.
 
Con estos movimientos, se asegura el contacto del contenido ruminal con las bacterias y se favorece la liberación de los gases. (Informe: Así es la ración de alimento ideal para el ganado)
 
La frecuencia de los movimientos ruminales se duplica o triplica durante la fase de alimentación con respecto a los de reposo, mientras que durante la rumia la frecuencia es intermedia entre ambas fases.
 
Posteriormente, las contracciones de eructación provocan la salida de los gases producidos en el rumen hacia el exterior. Con el eructo se eliminan hasta 40 litros/hora de metano y dióxido de carbono. La mayor parte sale por la nariz y la boca, y una pequeña pasa por los pulmones.
 
Control de la motilidad
 
Al aumentar la movilidad del rumen se aumenta también la degradación del contenido ruminal. En la boca de la vaca se encuentran diversos receptores que se estimulan cuando el animal mastica y facilitan el incremento en la frecuencia de las contracciones ruminales.
 
Otros receptores de presión miden el grado de distensión de la capa muscular del rumen, el abomaso y el intestino. Cuando detectan la distensión de los pilares del rumen favorecen la motilidad, pero si se produce una distensión grave, pueden bloquear los movimientos.
 
En este caso, los alimentos forrajeros favorecen la distensión de las paredes del rumen y en consecuencia facilitan la motilidad y los procesos fermentativos.