Excesivo uso de antibióticos en ganadería podría generar bacterias resistentes en distintos medios

Por: 
CONtexto ganadero
14 de Enero 2022
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Recuerde que a la hora de administrar antibióticos a sus animales, se debe hacer únicamente bajo la orientación de un profesional y no se debe exagerar en su uso. Foto: valoragregadoagro.com

Desde hace años se ha advertido sobre los riesgos de administrar antibióticos de forma indiscriminada en el ganado, pues pueden quedar residuos en la carne y la leche que consumimos. Recientes estudios en Australia, España y Dinamarca demostraron que la resistencia se puede transmitir por otras vías.

 

En días pasados, una investigación de la Universidad de Nueva Inglaterra (Australia) descubrió que el alto uso de antibióticos en las ganaderías podría generar una gran cantidad de bacterias resistentes a este tipo de fármacos.

 

Consultada por el medio ABC de Australia, la doctora Gal Winter, microbióloga de UNEF, afirmó que esta resistencia podría propagarse a las personas. (Lea: Las causas de residuos de antibióticos y los tiempos de retiro en ganado de leche)

 

“Esa población resistente luego se transferirá al suelo o al medio ambiente. Puede transferirse a nosotros a través de los alimentos para animales, de estar en el suelo, simplemente del polvo y del aire, y de diferentes plantas”, aseguró.

 

A su juicio, el uso proactivo de antibióticos debe disminuir o de lo contrario podría ocasionar serias implicaciones para nuestra capacidad para combatir enfermedades. (Lea: Desarrollan sistema que detecta antibióticos en animales antes del sacrificio)

 

“La resistencia a los antibióticos ya es uno de los mayores problemas, probablemente el mayor problema al que nos enfrentamos. Una vez que perdemos la capacidad de usar antibióticos, realmente nos quedamos con muy poca defensa contra los patógenos”, manifestó.

 

El estudiante de doctorado Fadhal Abbas comparó el estiércol de corrales con suelos agrícolas fertilizados con y sin él. Tras exponerlos a diferentes tipos de antibióticos, encontró que entre 30 y 75 % de las bacterias resistentes se encontraban en el suelo tratado con estiércol.

 

“Los animales que viven en un área limitada, como un patio de engorde, aumentan la transmisión de bacterias a través del contacto directo entre animales, o mediante la ingestión de alimentos y agua contaminados en las heces”, escribió Abbas en sus hallazgos.

 

“[Esto fomenta] el establecimiento de nuevas cepas de bacterias resistentes a los antibióticos en sus productos, especialmente en el estiércol”, añadió. (Lea: Las causas de residuos de antibióticos y los tiempos de retiro en ganado de leche)

 

De acuerdo con Winter, su supervisora, los consumidores no deben preocuparse de esta resistencia cuando adquieren productos en el supermercado, sino que es un problema de las granjas y la consideró como “una preocupación global sobre la que debemos actuar”.

 

 

Antibióticos pueden generar bacterias resistentes en ríos 

 

Por otro lado, un estudio de 4 años ha confirmado la presencia de residuos de antibióticos, y junto a ellos de bacterias resistentes a estos, en las aguas de varios ríos del norte de España, con especial intensidad en áreas con focos de ganadería industrial, según Público.

 

El trabajo desarrollado por las universidades de Zaragoza, Navarra y Lleida, un centro de investigación de Pau adscrito al CNRS (el CSIC francés) y la empresa Navarra de Infraestructuras Locales encontró que esa gama de fármacos resultó inocua.

 

“(Es) un fenómeno que entraña riesgos para la salud pública y que parece estrechamente relacionado con la ganadería industrial o intensiva, en la que históricamente ha sido frecuente el uso de esos fármacos, especialmente en especies de abasto como los pollos y los cerdos”.

 

Por su parte, un grupo de investigación de la Universidad de Copenhague (Dinamarca) ha descubierto que los genes que hacen que las bacterias sean resistentes a los antibióticos pueden persistir más tiempo de lo que se creía anteriormente, de acuerdo con Europa Press.

 

“Un enorme número de bacterias con genes resistentes a los antibióticos procedentes de los seres humanos y del ganado acaban en las aguas residuales y pueden propagarse por esa vía al medio ambiente. Una de las preocupaciones es que esas bacterias podrían acabar convirtiendo las bacterias ambientales en patógenas, es decir, en bacterias que causan enfermedades. De este modo, todo está conectado", afirmó Jonas Stenlokke Madsen, otro de los autores principales del estudio.