La producción pecuaria, clave en sistemas agroalimentarios sostenibles

Por: 
CONtexto ganadero
26 de Julio 2021
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La producción de carne y leche juega un papel central en la seguridad alimentaria actual y futura. Foto: elproductor.com

El Consejo de Exportación de Productos Lácteos de los Estados Unidos (USDEC por sus siglas en inglés), junto al IICA, publicaron un documento técnico sobre el papel fundamental de la producción ganadera y los alimentos de origen animal para el futuro del sistema alimentario mundial.

 

La obra titulada "La Importancia de la Producción Pecuaria y la Proteína Animal: La Perspectiva del Hemisferio Occidental", incluye las posiciones de expertos internacionales sobre algunos de los problemas más relevantes que enfrenta la producción pecuaria, con el objetivo de ilustrar el papel crucial que esta actividad productiva y la proteína animal tienen en los sistemas alimentarios.

 

Allí se exponen mensajes sobre el rol de la cría de animales en la seguridad alimentaria global, de cara a la Cumbre de Sistemas Alimentarios 2021 de las Naciones Unidades, en temas de interacción y la contribución esencial que la salud de los pastizales hace a la producción alimentaria.

 

Según el director ejecutivo de la Mesa Redonda sobre Carne Vacuna Sustentable, Ruaraidh Petre, “el debate sobre la sustentabilidad de la ganadería está creciendo en la agenda global. Hay gente que dice que necesitamos menos animales o podemos reemplazar la carne con alimentos a base de plantas, pero eso no es cierto. La alimentación es parte de un sistema y, por supuesto, es más fácil hablar de reemplazar una cosa con otra, en lugar de trabajar para mejorar el sistema de manera integral”. (Lea: Ganadería y proteína animal, básicas para la seguridad alimentaria)

 

Por su parte, la nutricionista e integrante de la Alianza Global para la Alimentación con Fuente Animal, Diana Rodgers, señaló que la ciencia ha determinado que si en los Estados Unidos se eliminaran todos los productos animales, las emisiones de gases de efecto invernadero, que producen el cambio climático, sólo se verían reducidas en un 2,6 %, mientras que las personas consumirían más calorías y mayor cantidad de hidratos de carbonos.

 

Entre tanto, el director general del IICA, Manuel Otero, indicó que “la ganadería de carne y la de lácteos son actividades de enorme importancia económica, que producen casi el 50 % del PIB agrícola y que ha crecido más del 30 % en los últimos 10 años. Es imposible sustituir el aporte de la carne a la nutrición y el desarrollo humano, ya que se necesita medio kilo de frijoles negros para igualar la proteína de 100 gramos de carne”.

 

El documento resalta que el sector pecuario mundial tiene un papel importante que des­empeñar como motor de la producción sustentable de alimentos, al mismo tiempo que prioriza la nutrición, la innovación, la seguridad, la calidad, la productividad y la eficiencia para satisfacer las necesidades y desafíos de la creciente población mundial.

 

Además, destaca la importancia tanto de los lácteos como de la carne en la nutrición y sostiene, por ejemplo, que los productos lácteos proporcionan muchos nutrientes sub-consumidos y son una fuente de proteínas de la más alta calidad en la dieta humana. El consumo de lácteos está relacionado con un menor riesgo de enfermedades como diabetes e hipertensión tipo 2, una mejor densidad mineral ósea en niños y adolescentes, múltiples beneficios cardiovasculares y musculares, y una mejor función inmune. (Lea: Colombia avanza ocho puestos en el Índice Global de Seguridad Alimentaria)

 

La industria láctea mundial también se ha comprome­tido significativamente a examinar las emisiones de ga­ses de efecto invernadero (GEI) del sector mundial del ganado lechero, fomentar soluciones innovadoras para reducir las emisiones y, en última instancia, realizar un seguimiento e informar de los progresos realizados.

 

Las emisiones agrícolas representan el 24 % de las emisiones mundiales de GEI y dentro de este total el 14,5 % se atri­buye al ganado y de ese segmento, el 2.5 % al sector lácteo. Sin embargo, dice el documento, existe una gran disparidad entre las emisiones de GEI en las naciones lecheras establecidas frente a las emergentes. El promedio de EE.UU. es 1.1-1.2 kilogramos de carbono por kilogramo de leche pro­ducida, mientras que en África y otras partes del mundo en desarrollo, las emisiones de carbono sue­len ser de 12 a 20 kilogramos de carbono por kilogramo de leche producida.

 

La gran mayoría de las directrices alimentarias globales recomiendan la ingesta diaria de alimentos lácteos porque son ricos en nutrien­tes, particularmente por su contribución de proteínas de alta calidad, calcio, potasio, vitamina D (cuando está for­tificada), yodo y vitamina B12. El calcio es un nutriente poco consumido en todo el mundo y los alimentos lácteos son la fuente número uno de calcio en el suministro de ali­mentos.

 

Al igual que los alimentos lácteos, la carne proporciona importantes macronutrientes y micronutrientes esen­ciales. La carne proporciona 23 gramos de proteína por porción de tres onzas, que es más proteína que otros ali­mentos proteicos por tamaño de porción comparable. La carne también proporciona importantes micronu­trientes como vitamina B12, hierro, zinc, selenio y nia­cina. Una porción de 100 g, o un poco menos de 4 onzas, de filete de carne magra proporciona más del 50 % de la ingesta diaria de referencia de los Estados Unidos para proteínas, pero menos del 10 % para calorías. Esta porción densa en nutrientes también proporciona el 50 % o más para el selenio, vitamina B12 y niacina. (Lea: Sistemas agroecológicos brindan seguridad alimentaria)

 

Las proteínas vegetales no se comparan con la proteína de origen animal, ya que se relaciona con los perfiles de aminoácidos porque mu­chas proteínas a base de plantas no proporcionan to­dos los aminoácidos esenciales como lo hace la carne. Además, se necesitaría considerablemente más proteína a base de plantas por peso para proporcionar una can­tidad similar de ciertos aminoácidos, concluye el trabajo.