¿Qué relación puede tener la dermatosis nodular contagiosa con la fiebre aftosa?

Por: 
CONtexto ganadero
01 de Julio 2021
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La dermatosis nodular contagiosa o Lumpy Skin Disease (LSD) es una grave enfermedad del ganado que está afectando animales en Asia y África, e incluso llegó a Europa. Foto: cresa.cat

Con el paso de los días surgen cada vez más casos de la enfermedad dermatosis nodular contagiosa en varios países de Asia y África, ocasionando mayores preocupaciones por las afectaciones que ocasiona al ganado, similares a las de fiebre aftosa.

 

También llamada enfermedad de la piel grumosa, la dermatosis nodular contagiosa (LSD por sus siglas en inglés) es una enfermedad económicamente importante del ganado y puede producir una debilidad crónica en el ganado infectado comparable a la causada por la aftosa.

 

Según la FAO, se han encontrado tasas de mortalidad de hasta el 40 % o más, pero por lo general son más bajas. No obstante, causan un daño severo y permanente a la piel del ganado debido a las lesiones cutáneas. (Lea: 4 enfermedades que afectan la piel de los bovinos)

 

Asimismo, las lesiones en la boca, la faringe y el tracto respiratorio ocurren comúnmente, lo que resulta en un rápido deterioro del estado y, a veces, una emaciación severa, que puede persistir durante meses. Los brotes con alta morbilidad producen graves pérdidas económicas.

 

Un artículo científico publicado en febrero de 2021 explicó que el agente causante de LSD es el Capripoxvirus, cuya distribución mundial parece estar expandiéndose debido al acceso limitado a vacunas efectivas y a la pobreza dentro de las comunidades agrícolas.

 

Agregó que la importancia económica de estas enfermedades es motivo de gran preocupación, dado que amenazan el comercio internacional y podrían utilizarse como agentes económicos de bioterrorismo. De hecho, no hay tratamiento antiviral específico para ganado infectado.

 

CONtexto ganadero informó que se han reportado brotes recientes en países del sudeste asiático como Tailandia y Laos, y en países africanos como Uganda. (Lea: Crece inquietud por la propagación mundial de enfermedad que afecta la piel del ganado)

 

Esto se debe en gran parte a los efectos económicos de la pandemia de covid-19 y la imposición de sanciones paralizantes en regiones endémicas, así como al aumento del comercio legal e ilegal de animales vivos y productos animales, y también al cambio climático global.

 

Quienes carecen experiencia con la LSD pueden confundir fácilmente las lesiones con picaduras de insectos, infecciones del herpesvirus bovino 2 o incluso reacciones de hipersensibilidad retardada tras la vacunación contra aftosa, por lo cual se debe confirmar con exámenes.

 

Sus síntomas son fiebre fluctuante, diarrea, secreción nasal y salivación, nódulos cutáneos de distintos tamaños en todo el cuerpo, formación de costras, inflamación de los ganglios linfáticos superficiales, cojera, infertilidad y aborto, con inflamación en articulaciones y tendones.

 

En el diagnóstico diferencial de la enfermedad, además de la fiebre aftosa, se consideran otras como la pseudo-LSD, la estomatitis, la diarrea viral bovina y o la fiebre catarral maligna. (Lea: Dermatosis nodular contagiosa, nueva epidemia que ataca al ganado en India)

 

La LSD puede afectar al ganado, los búfalos y los rumiantes salvajes. El virus permanece viable durante largos períodos en el medio ambiente, en tanto que persiste en los nódulos necróticos de la piel hasta por 33 días o más, y en las costras desecadas de la piel hasta por 35 días.

 

Las principales fuentes de infección son las lesiones cutáneas, ya que el virus persiste en las lesiones o costras. También se excreta a través de la sangre, las secreciones nasales y lagrimales, la saliva, el semen y la leche (transmisible a los terneros lactantes).

 

Se transmite a través de artrópodos, particularmente insectos chupadores de sangre, alimentos y agua contaminados y transmisión directa en las últimas etapas de la enfermedad a través de la saliva, secreciones nasales y semen.

 

Algunos estudios no mostraron una correlación positiva entre la densidad del ganado y las tasas de infección, lo que indica una baja importancia de la transmisión directa del virus, al menos en las primeras etapas de la enfermedad, en comparación con la transmisión indirecta.

 

Si bien en nuestra región no se han reportado casos, factores de riesgo como un clima cálido y húmedo son condiciones que favorecen la abundancia de poblaciones de vectores, así como el creciente comercio de animales, ya que todo tipo de ganado es susceptible a la enfermedad.