¿Sus vacas han presentado edema de la ubre? Aprenda a tratarlo

Por: 
CONtexto ganadero
17 de Junio 2019
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Las vacas primíparas son las más susceptibles de experimentar este fenómeno de forma más severa. Foto: zoovetesmipasion.com

Considerado como una de las condiciones más serias que afectan al ganado lechero en todo el mundo, este padecimiento incrementa el volumen y el peso normal de la glándula mamaria, causando dolor a la hembra y dificultando la labor de ordeño.

 

También conocido como edema mamario, la inflamación excesiva de la ubre ocurre de manera más severa en las primíparas, aunque también afecta a las multíparas y de alta producción, con efecto graves como incremento a la propensión a mastitis, pezones dañados o ubres con heridas.  

 

A esto se suma el dolor y estrés que experimentan las vacas que sufren de este mal, que se detectan generalmente a la hora del ordeño, causando inconvenientes en su desempeño productivo. (Lea: ¿Cuáles son y cómo se emplean los antioxidantes en ganadería?)

 

Se caracteriza por la inflamación de la glándula con acumulación de líquidos entre los tejidos, que ocurre generalmente en el parto. Investigaciones sobre el tema han establecido que ocurre con mayor frecuencia en vacas Holstein y Guernsey, y en menor medida en Jersey, Ayrshire y Pardo Suizo.

 

Según el MVZ Salvador Ávila Téllez, entre los factores que contribuyen a la presentación de edema en las ubres están la predisposición hereditaria, el incremento de volumen sanguíneo debido al parto y la alimentación (aunque algunos autores han señalado que no hay incidencia).

 

Otras causas se han asociado al edema mamario, como la hipomagnesemia o hipocalcemia, o un elevado incremento de hormonas, como estrógenos y progesterona que se han encontrado en el plasma de vacas estudiadas.

 

El experto anotó que se reconocen 2 formas de edema: aguda y crónica. En la primera, los signos clínicos se presentan cerca de la época del parto, en tanto que la segunda ocurre durante la lactación. (Lea: Conozca sistema de alertas para proteger los cuartos sanos de las ubres)

 

Esta patología se distingue porque primero hay una distensión de la ubre y se llena de calostro, para después tornarse con apariencia gruesa y dura. En algunos animales se observa un líquido amarillento y transparente, así como hay casos donde los pezones se vuelven edematosos, lo que dificulta el ordeño.

 

El grado de edema se puede apreciar visualmente en un rango de 0 a 5, siendo el 0 y el 1 la ausencia de edema y el 5 como muy severo. También se diagnostica con base en el signo de Godet (al presionar la piel, tarda varios minutos en volver a la normalidad), la ausencia de calor y la ocurrencia cercana al parto.  

 

Por su parte, Alejandro Saborío Montero del Centro de Investigaciones en Nutrición Animal de la Universidad de Costa Rica anotó que la exclusión de ingredientes que causan inflamación puede disminuir la incidencia. (Lea: ¿Alguna vez ha escuchado sobre la mamilitis bovina?)

 

Asimismo, adicionar componentes en la dieta que inhiben en la acumulación de líquido en el periodo preparto son prácticas de alimentación que contribuyen a bajar el grado de afección en los hatos. Otras soluciones incluyen un tratamiento diurético con sustancias desinflamatorias.