5 iniciativas de ser climáticamente inteligentes en la agricultura

Por: 
CONtexto ganadero
04 de Diciembre 2018
compartir
FAO, agricultura, agricultura climáticamente inteligente, Ser climáticamente inteligentes en la agricultura, 5 de las iniciativas exitosas de la FAO, Objetivo de Desarrollo Sostenible 13, productividad agrícola, mejorar los ingresos de los agricultores, aumentar la resiliencia de los agricultores al cambio climático, reducir las emisiones de gases de efecto invernadero (GEI), Burkina Faso, Níger, Huertos flotantes, Bangladesh, Razas de cerdos nativos, Balcanes occidentales, mejillones, Chile, escasez de agu
Chile y Nueva Zelanda están utilizando una forma climáticamente inteligente de cultivar mejillones que produce poca o ninguna emisión de gases de efecto invernadero. Esta industria es vital para los ingresos y los medios de vida de los agricultores de mejillón en estos países y otros con costas amenazadas por el cambio climático. ©FAO / Mohamed Hammi
Iniciativas exitosas de la FAO en las que se ha utilizado la agricultura climáticamente inteligente para beneficiar a las comunidades agrícolas y trabajar para lograr el Objetivo de Desarrollo Sostenible
 
La agricultura climáticamente inteligente (CSA, por sus siglas en inglés) es un enfoque que ayuda a transformar y reorientar los sistemas agrícolas para garantizar la seguridad alimentaria y apoyar el desarrollo rural en el contexto de un clima cambiante. Este enfoque se centra en los agricultores, los pescadores o los pastores.
 
Por definición, la CSA persigue tres objetivos: aumentar de forma sostenible la productividad agrícola y mejorar los ingresos de los agricultores; aumentar la resiliencia de los agricultores al cambio climático y ayudarlos a encontrar maneras de adaptarse; y reducir las emisiones de gases de efecto invernadero (GEI).
 
Aquí enumeramos solo 5 de las iniciativas exitosas de la FAO en las que se ha utilizado la agricultura climáticamente inteligente para beneficiar a las comunidades agrícolas y trabajar para lograr el Objetivo de Desarrollo Sostenible 13: adoptar medidas urgentes para combatir el cambio climático y sus efectos.
 
1. “Reverdecer” el Sahel para los agricultores de Burkina Faso y Níger
 
En el Sahel, las tierras secas y los desiertos representan dos tercios del total de la tierra disponible. La desertificación está afectando a millones de las personas más vulnerables. Establecida en 2007 y liderada por la Unión Africana, la Iniciativa de la Gran Muralla Verde para el Sahara y el Sahel se ha convertido en el programa emblemático de África para combatir los efectos del cambio climático y la desertificación.
 
En Burkina Faso y Níger, la FAO brindó apoyo en la restauración de tierras a gran escala mediante la combinación de distintas técnicas, tales como: plantación de enriquecimiento, siembra directa y vallado para impulsar la regeneración natural; además fomentó la capacidad local y promovió cadenas de valor de alto potencial de productos forestales no madereros, ayudando así a la diversificación de las actividades económicas.
 
Como resultado del programa Acción contra de la desertificación, se sembraron y rehabilitaron aproximadamente 12.000 hectáreas de tierra degradada. Estas actividades pueden aplicarse en todos los países que enfrentan la degradación de la tierra y la desertificación.
 
2. Huertos flotantes: el sistema de producción de una agricultura climáticamente inteligente en Bangladesh

Bangladesh ha estado experimentando lluvias cada vez más intensas, frecuentes tormentas y además el aumento del nivel del mar ha provocado graves inundaciones. Debido a estas duras condiciones, los cultivos se ven afectados constantemente y la tierra para la agricultura se ha vuelto escasa.

 
Basados en el conocimiento local, los agricultores han convertido la prolongada temporada de inundaciones en una oportunidad para crear “huertos flotantes”. Estas parcelas flotantes están hechas de material orgánico local en el que se cultivan diferentes verduras.
 
Los agricultores preparan las bases de forma rectangular durante junio y julio y, algunos días después, trasplantan las semillas a dichas bases del huerto. En este sistema de producción a base de agua, se cultivan alrededor de 30 especies de vegetales, como la okra, el pepino, el amaranto, el nabo, la col, la coliflor y el tomate, y las especias, como la cúrcuma y el chile.
 
Los jardines flotantes son ecológicos y contribuyen a la seguridad alimentaria y la nutrición. La producción orgánica de hortalizas es importante para los mercados locales, urbanos y de exportación.
 
3. Razas de cerdos nativos para paisajes climáticamente inteligentes en los Balcanes occidentales

En Albania, Bosnia y Herzegovina, la ex República Yugoslava de Macedonia y otros países de los Balcanes occidentales la producción porcina es importante para los medios de vida, las dietas y la cultura. La producción de cerdos nativos está atrayendo más interés de los consumidores, ya que las razas locales de cerdos a menudo requieren sistemas menos intensivos y ofrecen productos de mayor calidad.

 
Al ser originarios de esta región, estas especies de cerdos se adaptan mejor a las condiciones climáticas locales, sin embargo están disminuyendo en su número debido a las "razas mejoradas" que se consideran más adecuadas para la exportación.
 
Sin embargo, las razas nativas a menudo pueden criarse en tierras agrícolas que no son adecuadas para otros sistemas de producción y pueden desempeñar un papel importante en las actividades de conservación que siguen un enfoque climáticamente inteligente. Por ejemplo, el comportamiento de pastoreo de los cerdos mantiene el terreno "abierto" y ayuda a conservar la biodiversidad. En los matorrales, los cerdos actúan como "máquinas vivas de arados".
 
La cría de razas de animales autóctonos es benéfico para cualquier región. Debido a su relación natural con el paisaje, los animales pueden sobrevivir sin mucha atención en lo que respecta a la alimentación y el manejo de enfermedades.
 
4. Cultivos climáticamente inteligentes de mejillones en Chile
 
En Chile, el cambio climático y la variabilidad climática están afectando a la producción de mejillones de tres maneras: mareas rojas tóxicas más frecuentes causadas por la proliferación de algas, la acidificación del océano y la falta de semillas de mejillón silvestre para su reproducción.
 
En respuesta, Chile ha desarrollado una forma climáticamente inteligente de cultivar mejillones que produce poca o ninguna emisión de gases de efecto invernadero. El cultivo se realiza mediante una "línea madre", que suele tener unos 100 metros de largo y está amarrada al fondo de los flotadores. Muchas otras líneas verticales pueden colgarse de la línea madre. La mayoría del cultivo de mejillones se lleva a cabo en sistemas de contención flotantes o submarinos que fomentan la filtración permanente del fitoplancton del agua por parte de los mejillones.
 
Este sistema de cultivo de mejillones se ha replicado en países con impactos climáticos similares. Por ejemplo, Nueva Zelanda también tiene una larga línea costera que está amenazada por el cambio climático, pero ahora se ha unido a Chile como uno de los cinco principales productores de mejillones del mundo.
 
Para países como Chile y Nueva Zelanda, donde la industria de producción de mejillones es vital para los ingresos y los medios de vida de los agricultores de mejillones, este sistema proporciona adaptación y resistencia a El Niño, mareas rojas y otras amenazas climáticas.
 
5. Una iniciativa sobre la escasez de agua en la región del Cercano Oriente y África del Norte
 
La región del Cercano Oriente y África del Norte (NENA, por sus siglas en inglés) experimenta con regularidad una grave escasez de agua: el 90% de la región se compone de zonas áridas, semiáridas y subhúmedas secas y el 45% del total del área agrícola está expuesta a la salinidad, el agotamiento de los nutrientes del suelo y la erosión por el viento y el agua. La sobreexplotación del agua subterránea ha sido alarmante. La disponibilidad de agua dulce per cápita ha disminuido en un 23 % en los últimos 40 años y se prevé que disminuya en otro 50% para 2050.
 
La calidad y cantidad del agua se está deteriorando, mientras que la competencia por el agua en todos los sectores agrícolas está aumentando. Para enfrentar estos desafíos, la FAO lanzó la Iniciativa Regional sobre la Escasez de Agua en la región del Cercano Oriente y África del Norte para ayudar a los países a identificar y racionalizar políticas, reformas de gobernanza, opciones económicas, institucionales y técnicas e innovaciones que puedan mejorar de manera sostenible la productividad agrícola y la seguridad alimentaria en la región. La iniciativa ha ayudado a fortalecer la colaboración entre los países y con asociados internacionales en un enfoque común de los desafíos planteados por la escasez de agua.
 
Los resultados de estos proyectos con enfoque climáticamente inteligente han creado una mejor comprensión de las posibilidades y obstáculos en la adopción de este tipo de agricultura. El cambio climático plantea desafíos específicos para la alimentación y la agricultura sostenibles. El enfoque climáticamente inteligente en la agricultura puede ayudar a los agricultores a superar estos obstáculos para mantener sus medios de vida y ayudar a asegurarse un futuro #HambreCero.
 
Fuente: FAO