Siguen sumándose voces que piden garantizar seguridad en el país

Por: 
CONtexto ganadero
04 de Agosto 2014
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Seguridad proceso de paz
Reforzar la seguridad y acelerar el proceso de paz, son algunas de las peticiones al presidente Santos, a propósito de los ataques recientes de las Farc. Foto: Fedepalma.
Luego de que las Farc cometieran 4 actos delictivos que afectaron a la población civil y el medio ambiente, muchos se preguntan si el presidente Santos reforzará la seguridad del país o permitirá que el grupo guerrillero siga actuando de forma impune.
 
Hechos como la descarga de petróleo de carrotanques sobre vegetales y agua en el Putumayo, la afectación a la población del Meta a raíz de los daños al servicio de acueducto del departamento, el corte de luz de una torre de energía en Buenaventura que dejó a medio millón de personas a oscuras, y el que una menor de edad muriera como producto del lanzamiento de un ‘tatuco’, solo tienen un responsable: las Farc. (Lea: Niña de 3 años muere tras atentado de las Farc en Arauca)
 
Cansados y preocupados por la situación, que parece tornarse repetitiva, personajes de todos los estamentos del país levantaron su voz para pedirle al Gobierno que tome acciones frente a estos hechos y que evite que se siembre un manto de inseguridad como el de hace varios años.
 
Entre los más vehementes está el presidente de la Federación Nacional de Cultivadores de Palma, Fedepalma, Jens Mesa Dishington, quien rechazó los actos delictivos que el frente 29 de las Farc estuvo a punto de perpetrar en el municipio de Tumaco, Nariño, al poner una carga explosiva de alto poder en uno de los ferrys que opera a la altura de la vereda La Cortina; también le hizo un llamado al Gobierno nacional para que se establezca un plan de seguridad y atención integral para esta región del país.
 
De acuerdo con el dirigente gremial, el grave deterioro de la seguridad en Colombia es una realidad y en el área rural de Tumaco ha rebasado todos los límites, como se ha podido evidenciar con las recientes explosiones de minas antipersonal en plantaciones de palma de aceite.
 
“Gracias a la acción valiente y decidida de las tropas del Batallón de Combate Terrestre, Bacot, adscritas a la Fuerza Tarea Pegaso, que alertadas por la población civil, y con el apoyo del Grupo Conjunto de Explosivos Gecoex, desactivaron esta carga explosiva de alto poder, que sería detonada por medio de la llamada a un celular, hoy estaríamos enfrentando una gran tragedia en la zona”, expuso Mesa Dishington. (Lea: Fedepalma cuestiona proceso de paz ante ataque de las Farc)
 
Por lo anterior, el presidente de Fedepalma urgió nuevamente al Gobierno nacional a mejorar las condiciones de seguridad necesarias para desarrollar adecuadamente las actividades propias del agro, dado que la incertidumbre se ha ido apoderando de la comunidad palmera en el país por el resurgimiento de la inseguridad, las amenazas constantes contra sus vidas y bienes, y la restricción de la libre circulación, circunstancias que impiden hacer empresa y con ello generar bienestar para los habitantes en la zona.
 
Coincidiendo con las denuncias, se acaba de revelar el informe de Human Rights Watch, HRW, en el que se presenta evidencia que responsabiliza a las Farc de asesinatos, desapariciones, torturas, secuestro, desplazamiento forzado, extorsión, reclutamiento forzado, amenazas de muerte y siembra de minas antipersonal en la población de Tumaco y señala textualmente: “los abusos de las Farc están teniendo un efecto devastador para las comunidades afrocolombianas en Tumaco”.
 
Precisa el informe que la zona posee uno de los índices más altos en toda Colombia de homicidios, desapariciones, violencia sexual, desplazamiento y uso de minas antipersonal.
 
Al respecto, José Miguel Vivanco, director para las Américas de esta ONG estadounidense dijo que “mientras las Farc mantienen diálogos de paz en La Habana, sus integrantes en Tumaco cometen atrocidades contra una de las comunidades más vulnerables de Colombia. Un acuerdo de paz podría mejorar las condiciones. Pero mientras tanto las Farc deben poner fin a sus graves y reiterados abusos contra la población civil, y el Gobierno asegurar que se haga justicia por las atrocidades que han cometido las partes en el conflicto armado”. (Lea: “La paz con impunidad no es sostenible”: Procurador Ordoñez)
 
Muchos empezaron a cuestionar el carácter del presidente Juan Manuel Santos, en especial por la continuidad de las conversaciones que se llevan a cabo desde hace 2 años con dicho grupo guerrillero en La Habana, Cuba, e inclusive, desde varios sectores le pidieron al primer mandatario tomar acciones correctivas ante este tipo de hechos delictivos que afectan social y económicamente al país.
 
Es el caso del columnista del diario ‘El Espectador’ Mario Fernando Prado, quien indicó que “la escalada terrorista en casi todo el territorio nacional es una prueba fehaciente de que las Farc están muy lejos de querer una paz concertada (…) ¿A esto es a lo que llaman los defensores de la narcoguerrilla voluntad de paz? ¿Así es como pretenden firmar un acuerdo que acabe con medio siglo de confrontación?”.
 
En ese sentido el presidente Juan Manuel Santos indicó que el grupo guerrillero “está jugando con candela y este proceso puede terminar”, razón por la cual exigió frenar de inmediato las acciones terroristas contra la población civil, “Ellos mismos están cavando su propia fosa política porque eso es exactamente lo que hacen, que la gente los rechace cada vez más. Lo que hicieron hace algunos días cuando atacaron un acueducto, dejaron sin agua unas poblaciones del Meta es un acto de terrorismo totalmente condenable”, agregó el jefe de Estado. (Lea: Cese al fuego, una acción anunciada y nunca respetada por las Farc)
 
Y ante estas palabras, Enrique Santos Molano, columnista del diario ‘El Tiempo’ respaldó la posición de Santos Calderón y dijo que “es la hora de pactar un cese del fuego bilateral, y mantenerlo incólume mientras duren los diálogos, se firman los acuerdos y se produce la proclamación de la paz en Colombia. Quiero decir, del inicio de la construcción de la paz, que nos ocupará por lo menos veinte años, con la participación de todos los colombianos en el ejercicio diario del perdón sincero y completo por todo lo pasado, y el comportamiento fraternal por todo lo presente y lo futuro”.