El Banco Mundial apoya la reconversión de la ganadería colombiana

Por: 
Julián Pérez Mujica
01 de Mayo 2014
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banco mundial y la gandería
Para el BM es de gran importancia participar en proyectos de impacto nacional. Foto: Ganadería Colombiana Sostenible.
El proyecto ‘Ganadería Colombiana Sostenible’ se ha ido posicionando como una de las iniciativas de mayor impacto para la reconversión de la ganadería colombiana hacia una amigable con el medio ambiente y con beneficios en incremento de la productividad y competitividad de esta actividad. Tal ha sido su impacto que una entidad tan importante como el Banco Mundial hace parte de la iniciativa y su papel protagónico ha contribuído a internacionalizar el proyecto inspirando confianza en muchos incrédulos sobre las posibilidades reales que existen de practicar una ganadería amigable con el medio ambiente y a su vez rentable y competitiva.
 
CONtexto ganadero habló con el equipo del Banco Mundial (BM) quienes nos explicaron las razones por las que consideran que sí es posible cambiar la mentalidad con respecto a las prácticas tradicionales y mitigar los impactos negativos generados por esta actividad; sobre la forma en la que se han venido articulando las diferentes instituciones que hacen parte del programa y las metas que se esperan alcanzar.
 
CONtexto ganadero (CG): ¿De dónde surge el interés del Banco Mundial de apoyar el Programa de Ganadería Colombiana Sostenible?
 
Banco Mundial (BM): En este caso, el BM a través de una donación del Fondo Global Ambiental-GEF, invierte recursos en programas de interés nacional con objetivos de conservación de la biodiversidad y de recuperación de tierras degradadas por ganadería extensiva, y que además tengan impacto en reducción de la pobreza y la inequidad. 
 
La ganadería extensiva, como se practica en la mayoría del país, es considerada una de las actividades con mayor impacto negativo en el medio ambiente, no solo por la deforestación, sino por las emisiónes de gases efecto invernadero y las  bajas tasas de rentabilidad y competitividad.
 
La ganadería sostenible, a través de sistemas agroforestales y silvopastoriles, es una respuesta que contribuye a los objetivos conjuntos del BM y del GEF y que son coincidentes con objetivos de políticas públicas y privadas colombianas. Tanto el MADS y el MADR, como el sector privado en cabeza del gremio nacional de ganaderos, Fedegán, hacen apuestas por la reconversión ganadera con el ánimo de reducir significativamente la ganadería extensiva que ocupa cerca de 38 millones de hectáreas cuando solamente alrededor de 20 millones de hectáreas tienen vocación ganadera. 
 
(CG): ¿Qué ha sido lo más significativo de participar en el Proyecto?
 
BM: Para el BM es de gran importancia participar en proyectos de impacto nacional que contribuyan a generar los aprendizajes para construir políticas públicas e instrumentos que permitan masificar, en este caso, la reconversión ganadera hacia sistemas silvopastoriles y agroforestales.
 
Se trata además de proyectos con alto impacto social y que promueven la inversión privada gracias a la generación de condiciones desde lo público para hacer las transformaciones requeridas. La presencia del BM contribuye a cerrar las brechas entre el sector público y el privado en torno a objetivos comunes; contribuye también a sensibilizar a la comunidad internacional y de donantes interesados en el cambio climático y que han visto el potencial en Colombia, como es el caso del Reino Unido, y a convocar a todos los actores pertinentes con objetivos comunes en favor del medio ambiente y la reducción de la pobreza. (Lea: Reino Unido entregará donación al proyecto Ganadería Colombiana Sostenible)
 
Para el BM este proyecto también tiene gran visibilidad a nivel global por los aprendizajes y transferencia de tecnología (en sistemas silvopastoriles) que puede ofrecer a otros países y regiones del mundo.  
 
(CG): ¿Qué tan fácil ha sido lograr trabajar en concienciar a los ganaderos de participar en el Programa?
 
BM: El ganadero colombiano tradicional practica por costumbre la ganadería extensiva que no requiere mayores esfuerzos, ni conlleva altos costos laborales; muchos pequeños ganaderos y algunos de ellos desplazados por el conflicto se ven obligados a extender la frontera agropecuaria y con ello a deforestar. Inclusive en el pasado, los sistemas de crédito promovían la tala de árboles en potreros (la llamada potrerización) para otorgar crédito a los pequeños productores ganaderos; eso generó grandes áreas deforestadas que hoy es necesario recuperar por distintos motivos (la escasez de agua, la degradación de los suelos, la pérdida de biodiversidad, entre otros servicios ambientales).  
 
Por tanto, el proyecto tiene un desafío mayor que es cambiar la cultura del ganadero tradicional para convertirlo primero en "agricultor" y sensibilizarlo de los beneficios de los sistemas agroforestales y silvopastoriles, no solo para la rentabilidad y competitividad de su actividad ganadera, sino para beneficio del medio ambiente y por tanto, de todos.
 
CG: Entre tantas posibilidades, ¿qué fue lo que llamó más la atención del Banco para inclinarse por apoyar esta iniciativa?
 
BM: A pesar de los riesgos reputacionales que podría significar para el BM vincularse al subsector ganadero en Colombia (por lo cual el proyecto aplica serios mecanismos de selección de participantes y predios, además de las salvaguardas sociales y ambientales del BM), para el BM el proyecto constituye una oportunidad única de contribuir a una de las apuestas más fundamentales que tiene que hacer Colombia para recuperar importantes extensiones de tierras degradadas, servicios ambientales, y reducción de gases efecto invernadero, además de apoyar a pequeños productores en mejorar sus ingresos y la rentabilidad de sus actividades productivas para la reducción de la pobreza.
 
Por otra parte, este proyecto constituye una de las apuestas más interesantes público-privadas donde no solo está el liderazgo del Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible (MADS) y del Ministerio de Agricultura y Desarrollo Rural, sino de Fedegán que ha incorporado en su Plan Decenal la meta de la reconversión ganadera hacia sistemas silvopastoriles con el ánimo de reducir en el mediano plazo 10 millones de hectáreas de ganadería extensiva en el país, a través de estos sistemas.
 
Asímismo, el proyecto se desarrolla con la participación de una alianza estratégica de socios no gubernamentales en la que participan CIPAV (entidad que ha desarrollado por más de 20 años tecnologías silvopastoriles y agroforestales para los distintos agrosistemas ganaderos en el país y que hoy exporta conocimiento y capacidad técnica a varios países del mundo), el Fondo Acción Ambiental (con experiencia en el pago por servicios ambientales, en este caso por biodiversidad y captura de carbono equivalente) y TNC (líder mundial en conservación de la biodiversidad y en el desarrollo de modelos para la conectividad biológica a través de corredores de biodiversidad).
 
Para el BM el proyecto junto con su esquema interinstitucional constituye un ejemplo para exportar conocimiento y tecnología aplicada a otros países con desafíos similares y eso resulta de gran interés para nuestra organización la cual hoy día más que una entidad de financiamiento para el desarrollo, busca posicionarse también como un banco de conocimiento especializado.
 
CG: ¿En qué otros programas participa de manera activa el Banco Mundial?
 
BM: El BM cuenta con un amplio programa de asistencia al país a través de un menú de instrumentos desde préstamos de inversión sectorial y de apoyo presupuestario y donaciones, hasta servicios de asistencia técnica/conocimiento y de convocatoria. Trabajamos en Colombia en programas de educación y protección social, de infraestructura de transporte, gestión de riesgos, agricultura y desarrollo rural, medio ambiente, adaptación y mitigación del cambio climático, paz y desarrollo, gobernanza y gestión pública, entre otros. 
 
Podemos mencionar algunos proyectos del sector agropecuario y rural vigentes, como el Proyecto de Alianzas Productivas que vincula a organizaciones de pequeños productores con aliados estratégicos del sector privado comercial y agroindustrial para el acceso de productos de la agricultura campesina a los mercados domésticos e internacionales;  los proyectos de apoyo presupuestal del sector ambiental que han contribuido al desarrollo de normatividad e instrumentos para introducir políticas de sostenibilidad ambiental en varios sectores de la economía; los proyectos forestales y del sector energético bajo el mecanismo de desarrollo limpio que se ejecutan a través del Fondo BioCarbono del BM.
 
También pueden mencionarse proyectos recientemente finalizados con alto impacto en el sector agropecuario y rural como el Proyecto de Ciencia y Tecnología Agropecuaria que además de financiar más de 170 proyectos de innovación tecnológica en importantes productos de cadena productivas, fortaleció el sistema de medidas sanitarias y fitosanitarias del país; y el Proyecto de Paz y Desarrollo, que apoyó los Programas del mismo nombre en seis regiones de Colombia afectadas por el conflicto con iniciativas de desarrollo rural con enfoque territorial.
 
En el campo de la asistencia técnica y el conocimiento, merece la pena mencionar los esfuerzos por apoyar el tema de gobernanza de la tierra a través de la aplicación de una metodología universal de diagnóstico participativo con los principales actores asociados al tema, y las experiencias internacionales en la formación y actualización de catastros rurales. (Galería: Comenzaron los pagos por Servicios Ambientales para los ganaderos)
 
Para colocar dos ejemplos concretos de iniciativas que están relacionados directamente con la actividad ganadera y la reconversión de usos de la tierra hacia sistemas más sostenibles, podemos mencionar dos iniciativas.
 
La primera, el proyecto de reforestación comercial del Magdalena Bajo Seco, que cuenta con un componente MDL con objetivos de reducir las emisiones de Gases de Efecto Invernadero (GEI) a través de la reforestación y la gestión sostenible de 3.137 hectáreas de tierra dedicada tradicionalmente al pastoreo extensivo de ganado; este proyecto apoya también a la generación de co-beneficios ambientales y sociales a nivel local, y ayuda a los pequeños agricultores a diversificar sus fuentes de ingresos, contribuyendo al desarrollo del sector forestal a nivel regional.
 
Este proyecto se ha desarrollado a través de un arreglo institucional innovador entre el sector público colombiano (CORMAGDALENA), el sector privado (Faber Castell), entidades público-privadas (Finagro) y ONG como la ONFI. El apoyo del Banco Mundial en esta operación se hace a través del Fondo BioCarbono para la compra de certificados de reducción de emisiones, con la cual se ayuda además a los socios y propietarios de proyectos de reforestación, a recuperar parte de la inversión inicial realizada y a asegurar su viabilidad económica en el mediano plazo.
 
El proyecto es de especial interés para el Banco Mundial en Colombia, ya que interviene en una región de inestabilidad social y económica, y proporciona enfoques innovadores para la diversificación de los ingresos de pequeños productores rurales.
 
La segunda iniciativa, es un trabajo analítico con recursos del Fondo PROFOR (Programa para los Bosques) del Banco Mundial, llamado “Colombia: Potencial de Reforestación Comercial” el cual tiene como objetivo apoyar los esfuerzos del Gobierno de Colombia para definir el modelo más apropiado para la reforestación comercial en el país, con el fin de que las plantaciones de bosques comerciales sean desarrolladas para ser económicamente rentables, socialmente inclusivas y respetuosas con el medio ambiente.
 
El potencial para la reforestación comercial en Colombia es, sin duda, muy importante ya que es una oportunidad para re-convertir áreas de pasturas degradadas a sistemas más sostenibles que pueden producir impactos positivos en términos de reducción de pobreza, crecimiento económico y creación de empleo en zonas rurales. De esta manera, el estudio dará las bases para evitar la implementación de malos diseños de proyectos de reforestación comercial y evitar que puedan conducir a la degradación de ecosistemas críticos y a la reducción de los servicios ambientales prestados por estos ecosistemas. (Lea: Por una ‘Ganadería Colombiana Sostenible’)
 
CG: ¿Consideran que es posible cambiar la mentalidad de quienes sostienen que todos los problemas ambientales se derivan de la actividad ganadera?
 
BM: Sin duda, el Banco Mundial considera que es posible cambiar esta mentalidad. Es importante aclarar en este punto que no todos los problemas ambientales se derivan de la actividad ganadera, pues aunque varios de estos problemas estén asociados a las malas prácticas agropecuarias, existe una gran proporción  atribuible al desarrollo socio-económico tradicional que genera grandes emisiones y polución en el medio ambiente.
 
Para el caso particular de la actividad ganadera, consideramos que sí es posible cambiar la mentalidad con respecto a los impactos generados por esta actividad. Los sistemas silvopatoriles como una alternativa sostenible de producción ganadera, han mostrado incrementar los servicios ambientales como biodiversidad, secuestro de carbono y calidad de agua (entre otros) y mejorar la economía de los hogares ganaderos debido a que se reduce el consumo de fertilizantes y de concentrados y se mejora la salud de los animales, lo cual se traduce en una mayor producción de carne y leche.
 
CG: ¿En qué va la negociación con los ingleses? ¿Para cuándo se proyecta la entrega de los recursos?
 
BM: Colombia fue notificada desde octubre de 2013 de la aprobación de la donación del Reino Unido al país para apoyar los esfuerzos de masificar la reconversión ganadera a través de sistemas silvopastoriles, con énfasis en objetivos de reducción de pobreza y mitigación del cambio climático, y en complementación del Proyecto Banco Mundial-GEF que ya está en curso.
 
Desde entonces se ha trabajado en los arreglos institucionales para la canalización de los fondos a través del Banco Mundial, (requisito del Gobierno Británico con el fin de garantizar el acompañamiento y monitoreo técnico de parte del Banco y la utilización de las salvaguardas sociales y ambientales que se aplican a todas las operaciones que apoya el Banco Mundial).
 
Los recursos ya han empezado a llegar para las actividades preparatorias. Próximamente se estará firmando un Acuerdo de Donación entre el Banco Mundial y Fedegán (en calidad de entidad receptora e implementadora principal del Proyecto) para iniciar en forma la implementación del Proyecto junto con CIPAV, TNC y Fondo Acción, el cual tendrá vigencia hasta 2017.
 
CG: ¿Cómo proyecta el Banco Mundial la ganadería colombiana una vez finalice el proyecto luego de 2017?
 
BM: El BM es consciente de que la problemática es de gran envergadura y que tardará años para el país conseguir una reconversión de la actividad ganadera hacia prácticas amigables con el medio ambiente que a su vez tengan impactos importantes en el bienestar de los productores ganaderos y sus familias. (Lea: Ganadería sostenible: una iniciativa forjada con recursos e innovación)
 
La adopción de sistemas silvopastoriles de manera masiva, requerirá de voluntad política y de incentivos de política pública, además de importantes inversiones privadas. El Proyecto espera dejar establecido en el país las capacidades institucionales y  técnicas (incluyendo bases de datos, evaluaciones de impacto, metodologías de monitoreo y evaluación) para avanzar hacia el escalamiento de la transformación de la ganadería colombiana con potencial productivo y de competitividad.
 
Son muchos los desafíos que pasan por el fortalecimiento de la institucionalidad que apoya el sector agropecuario; el acceso a los servicios financieros, especialmente al crédito (para los pequeños productores); la disponibilidad de material vegetal de calidad; y el acceso a servicios de extensión agropecuaria y rural suficiente y de calidad; esto último dependerá también en gran medida de dejarle al país una masa crítica de recurso humano capacitado en sistemas agroforestales y silvopastoriles que acompañen a los pequeños productores en la transformación de su actividad productiva principal.
 
El Proyecto, a la fecha, ha capacitado a 100 extensionistas que constituyen ya un activo con presencia a nivel territorial que está al servicio de estos objetivos. Finalmente, el país requerirá fortalecer su normatividad e institucionalidad para establecer un sistema de pagos por servicios ambientales que incentive la conservación de los bosques, detenga la tala indiscriminada de los mismos, proteja las fuentes de agua y la biodiversidad.
 
Actualmente, los donantes aportan recursos para financiar los pagos por servicios ambientales, pero a manera de ejercicios piloto que contribuyan a generar los aprendizajes y a construir la institucionalidad para escalar los esfuerzos y conseguir impactos significativos en reducción de la pobreza, mitigación y adaptación al cambio climático, y competitividad de la ganadería. Sin embargo, estos esfuerzos no serán sostenibles a través de la voluntad de los donantes y la cooperación internacional; requerirán de una fuerte estructuración de políticas públicas e instrumentos que garanticen sostenibilidad financiera e institucional para el éxito de la reconversión ganadera colombiana.