"La falta de vías tiene estancado el desarrollo agropecuario": Samuel Rueda

Por: 
Óscar Segura - Orlando Jaimes
10 de Octubre 2013
compartir
Samuel Rueda, director del consorcio Autopistas de los Llanos
Samuel Rueda, director del consorcio Autopistas de los Llanos. Foto: Jesús David Jaimes.
En diálogo para CONtexto Ganadero, Samuel Rueda, director del consorcio Autopistas de los Llanos, hizo un diagnóstico bastante detallado de la situación del país en materia de infraestructura vial habló del futuro de las vías secundarias y terciarias, y del foco de desarrollo que representan los grandes corredores viales.
 
CONtexto Ganadero: ¿Qué balance hace sobre el estado actual de la infraestructura vial del país?
 
Samuel Rueda: Este es un tema que, hoy más que nunca, está de moda. El país está muy mal en infraestructura vial, yo creo que somos de los países más atrasados en esta materia. Y en infraestructura de vías que estén en condiciones de ser realmente transitables también estamos muy mal.
 
Nos encontramos con zonas que cada día van creciendo más, en especial las zonas de desarrollo industrial y comercial, pero nunca nos preocupamos por cómo vamos a llegar a esos sitios, cómo va a ser la movilidad en esos lugares. Es decir, cómo vamos a hacer para sacar nuestros productos a las zonas centrales de comercialización nacional. Entonces yo creo que en este momento el gobierno le ha puesto un poco más de interés y existe una preocupación latente tanto de los gremios como de los gobierno regionales, por ver cómo podemos alcanzar una infraestructura vial más robusta y bien armada en corto tiempo.
 
CG: ¿Cuáles son los principales retos que tiene el país en materia de vías secundarias y terciarias para enfrentar la llegada de los TLC?
 
SM: Los retos que se tienen a nivel nacional están fundamentados en todas las concesiones, los programas y proyectos que en materia de vías secundarias y terciarias le van a dar una dimensión importante a las vías centrales para poder desarrollarse y servir como verdaderos corredores que le permitan a los campesinos sacar sus productos a los grandes centros de comercio. (Lea: Informe especial: ¿Vías terciarias o caminos de herradura?
 
En este momento hay más de $42 mil billones que dice el Gobierno, se utilizar como recursos para sacar a concesiones y, de hecho, en este momento ya están en trámite más de 10 proyectos que están precalificados y a punto de ser aprobados. Y en este punto quiero ser enfático al mencionar que a quienes pertenecemos a este sector nos preocupa bastante que dichos trámites son muy demorados: la adjudicación y la tramitología de dichos proyectos es bastante dispendiosa.
 
CG: ¿Frente a los nuevos retos que traen consigo los Tratados de Libre Comercio, cree usted que el desarrollo vial también hace parte de un compromiso social?
 
SM: Yo creo que es fundamental mantener ese compromiso social como parte de estas labores de infraestructura. Enfrentar un TLC sin vías y sin posibilidad de mostrar los puertos y una infraestructura adecuada en el país haría que estos convenios se conviertan en un arma de doble filo. Porque los TLC justamente traen desarrollo e intercambio de productos a nivel nacional e internacional.
 
CG: ¿Cuáles han sido los factores que han hecho que en materia vial Colombia no haya tenido el avance esperado en aras del desarrollo agrario?
 
SM: El desarrollo agropecuario del país tiene como primer y gran obstáculo, que no tiene vías. Tenemos grandes extensiones de terrenos en muy buenas condiciones y que con gran facilidad podemos llevarlos a ser muy productivos, pero no tenemos caminos para llegar hacia estos. A su vez, los productos  que necesitamos para mejorar ciertas tierras y para crear mejores cultivos en las diferentes regiones del país, como lo son los insumos no llegan con rapidez a donde se necesitan y son costosos. Por esto, nuestra cadena productiva no es eficiente. (Lea: Ministerio de Transporte confirma primeras inversiones en vías terciarias)
 
Veamos el caso, por ejemplo, de Brasil. Ellos nos han ayudado muchísimo a desarrollar la zona de la Orinoquía, los Llanos Orientales. Debemos recordar que hace 30 años teníamos un serio problemas de pasturas en esa región y eran sabanas supremamente pobres, con pastos nativos, pero fueron llegando estas multinacionales de Brasil y fueron la redención para estos suelos ácidos y difíciles de manejar. Pero hoy, gracias a eso, los Llanos se han convertido en una región fundamental para la producción de pastos y atender al ganado con forrajes de calidad, pues lo que tenemos en la Orinoquía es ganado para cría, levante y ceba que demanda pasturas desarrolladas.
 
CG: ¿A la fecha, se han cumplido metas y propósitos principales que se han trazado con la construcción del mega-proyecto vial Autopistas de Los Llanos?     
 
SM: Todo lo que tiene que ver con la Autopista de Los Llanos, considero que estamos cumpliendo. Hay una concesión que está atendiendo muy bien una infraestructura pequeña que son las vías hacia Granada, Puerto López, Cumaral que es lo que cubre principalmente esta concesión. Pero hay un gran proyecto que está en este momento en estudio en el Gobierno a través de la ANI que es un proyecto de gran envergadura, pues espera convertir la región de los Llanos y más exactamente de Villavicencio hacia abajo vías de doble calzada y gran desarrollo, además de algo muy importante que es llevar los caminos no solamente hasta Puerto Gaitán en mejores condiciones, sino llevarla hasta Puente Arimena en el km 70, donde ya es plena sabana. Por esto, ya estamos viendo que el desarrollo puede llegar mucho más hacia la llanura. Entonces si este proyecto logra llegar a feliz término, es una iniciativa macro y mucha importancia para la Orinoquía.
 
CG: ¿Por qué en este país se ven esos contrastes tan marcados a nivel de infraestructura, poblaciones muy ricas por cuenta del petróleo, pero tan precarias en materia de infraestructura?
 
SM: La mejor forma de entender estas situaciones es que realmente hay mucho hueco político y conflictos de interés muy granes. A su vez, falta más presencia por parte de las autoridades locales y regionales para engranar con el Gobierno Nacional unos requerimientos que parten de las necesidades básicas de la población y llevar a feliz término los proyectos y así las regiones que están en pleno desarrollo se conviertan en verdaderas oportunidades que abran puertas al progreso. Si se ven trabajos, pero de una naturaleza empírica muy grande y sin direccionamientos o metodologías serias y ordenadas y una calidad de producto y servicio que lleve a estas regiones a ser polos de desarrollo de gran envergadura. 
 
CG: Siempre se ha sabido que es muy importante conectar a la Orinoquía y a la Amazonía con el centro del país. ¿Qué hace falta para lograr cristalizar esa intención?
 
SM: Las vías son el eje de esta respuesta. Un país con vías es un país que está en pleno desarrollo. Si este país no cuenta con un plan estructurado de vías, pues nos vamos a ir quedando es decir, tenemos a Ecuador muy cerca, ellos tienen unas vías maravillosas e incluso Bolivia también está trabajando muy duro en el tema; lo cual demuestra que nos falta voluntad para que una mejor infraestructura vial sea una realidad. Fíjese que la Orinoquía a través de grandes esfuerzos de grupos colombianos, ha recibido grandes inversiones.
 
Hoy tenemos plantaciones de caucho muy grandes, plantaciones de maíz gigantes, plantaciones de azúcar y son obras que están en marcha con una enorme dificultad vial. Pero más allá de todo esto, ¿qué se está viendo? Un futuro. Por eso se necesita una unidad de fuerza social, política y económica. (Galería: La puerta de la Orinoquía tiene vías terciarias en pésimo estado)
 
(Foto: Jesús David Jaimes)
 
CG: ¿Qué actividades o políticas de responsabilidad desarrolla Autopistas de los Llanos?
 
SM: Nosotros siendo una concesión pequeña queremos llevarle bienestar a la población que realmente lo necesita. Incursionamos en programas sociales de la región, estamos muy pendientes en la parte de la salud y de los habitantes que rodean la concesión y estamos atentos a prestarles atención, servicios de educación y bienestar familiar.
 
CG: ¿De dónde surgió la idea de vincularse al programa Una vaca por la paz?
 
SM: Es un programa que se ha venido desarrollando con una buena orientación de parte de José Félix Lafaurie y todo su equipo, así como de parte de María Fernanda Cabal y los que estamos metido en el tema de las vías y la ganadería, vemos que es un programa maravilloso. Yo particularmente lo he apoyado considerablemente y he involucrado a mucha gente, para que lo apoyen también. Esta es una forma de aportar un granito de arena para que la población pueda mejorar sus condiciones de vida.
 
Así las regiones se pueden convertir en un polo de desarrollo, pues se integran programas de vías, programas de desarrollo agropecuario en los cuales a través de una ganadería familiar que empieza con una vaca, se pueden alcanzar propósitos a gran escala y a lo mejor enfrentar con competitividad los TLC y también constituir una ganadería a largo plazo, de permanencia y sostenibilidad en la región. Con esto además se frena el desplazamiento de la población rural hacia las ciudades.
 
CG: ¿Por qué donar una vaca para las familias vecinas a la concesión vial?   
 
SM: Es muy importante ofrecer este servicio  a la comunidad, pero lo más importante es hacer seguimiento a la iniciativa y consideramos que Fundagán y Fedegán deben estar presentes en todo el proceso. No se trata solamente de ir y llevar una vaca y adiós.
 
Aquí también es fundamental llevar registros, estadísticas y hacer seguimiento, para que esto se vuelva una cadena de servicio y que realmente esto crezca, para que a la vuelta de 10 años podamos mostrarle al país un proyecto de gran dimensión y muy importante. (Lea: Informe especial: El impacto de regalar una vaca en Colombia)
 
CG: ¿Después de haber participado en las dos cenas que ha realizado la Fundación, volverían a ser partícipes de esta iniciativa que lidera Fundagán?
 
SM: Estamos dispuestos a seguir participando, pero a través de una actividad que sea más dinámica y eficaz: se hace la presentación, se recaudan los recursos y casi de inmediato deben empezar a ejecutarse. Estos programas no se deben demorar demasiado para llegar a feliz término, porque de lo contrario la iniciativa se va diluyendo.
 
Entonces para que se convierta en un verdadero programa de servicios social es necesario ejecutarlo en el momento oportuno, luego hacerle seguimiento al programa, lograr estructurarlo muy bien para que se vuelva un proyecto de grandes ligas y de grandes beneficios para la gente.
 
CG: ¿ En qué más han pensado para fortalecer o mejorar la calidad de vida  de las familias más necesitadas del departamento de Meta?
 
SM: A través del consorcio, desde luego lo hemos ido fortaleciendo el tema vial que es nuestro principal objetivo. El tema de la salud que también es muy importante y lograr de la mano con el Gobierno la parte de saneamiento básico que está representada en acueductos y alcantarillado y después de esto, estamos seguros que la región se convertirá en un polo de desarrollo y de gente decidida a trabajar y a fomentar el progreso. (Lea: Una vaca por la paz recorre apartadas regiones del país)
 
CG: ¿Qué tipo de apoyo esperan ustedes de parte de la comunidad para seguir adelante con el desarrollo vial de la Orinoquía?
 
SM: Que la gente entienda lo que estamos haciendo y que no estigmaticen a los inversionistas pensando que llegan a la región única y exclusivamente a enriquecerse. No, al contrario, este tipo de inversiones buscan el desarrollo de las zonas apartadas del país y quieren convertirse además en un agente generador de empleo y de oportunidades para la población y para las empresas. Entonces es fundamental que vean al inversionista como un amigo para que el resultado final sea para beneficios de todos. (Lea: Familias rurales recibirán una vaca preñada en Feria de las Malocas, en Villavicencio)
 
CG: ¿Qué otro aspecto consideran que pueden fortalecer desde su labor con la infraestructura vial para que los campesinos del país salgan adelante?
 
SM: Es necesario primero conocer las necesidades puntuales de cada familia, de cada población. Y así identificar que apoyo adicional, aparte de una vaca, podemos darles. Implementar un plan de alimentos, un plan de manejo de tierras en las regiones y lograr ser multiplicadores de productos para que estos campesinos puedan tener una fuente de trabajo y de ingresos, lo cual va a diversificar todo lo que hacen. Para luego, no desplazarse.
 
Ahora, el programa de ‘Una vaca por la paz’ se debe mantener con asistencia técnica y orientación. Si conocemos las necesidades de cada población, sabremos qué servicios ofrecer er incluso involucrar a los gremios de la producción para que apoyen el desarrollo de actividades agropecuarias.