Gibraltar, la primera ganadería de búfalos en Colombia

Por: 
Pedro Fonseca
11 de Julio 2016
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Cerca del río San Francisco, en límites con Risaralda, funciona la explotación bufalera más antigua de Colombia. Foto: Cortesía.
Esta empresa empezó a trabajar con los primeros bufalinos que llegaron al país a finales de los años 60 y, ante las ventajas productivas de la especie, decidieron dedicarse exclusivamente a ordeñar estos animales y a realizar derivados lácteos.
 
Luis Fernando Sanín Jaramillo es el gerente de la Fonda Bufalera Gibraltar, que está ubicada en la vereda El Trébol, en Chinchiná, Caldas, La finca se encuentra cerca del río San Francisco, en límites con Risaralda. Allí funciona la explotación bufalera más antigua de Colombia.
 
Esta explotación la tenemos hace más de 40 años, desde que llegaron al país. Mi padre, Diego Sanín, impulsó la cría de búfalos en Colombia. (…) En ese entonces, él era el gerente del Fondo ganadero de Caldas, cuando el Incora trajo los búfalos en un proyecto gubernamental en los años 67 y 70. Ese proyecto fracasó, y mi padre decidió comprar los animales”, dijo.
 
El antiguo Instituo Colombiano de Reforma Agraria, Incora, importó en abril de 1967 de la isla de Trinidad 30 hembras, 5 reproductores y 5 búfalos para trabajo. En 1970 se importaron 110 hembras de levante. (Crónica: La evolución de Lolita, la búfala clonada)
 
Una parte de estas hembras fue las que recibió don Diego Sanín, con las cuales inició la empresa bufalera más antigua de Colombia, según su gerente. Este título lo alcanzó luego de que el Fondo Ganadero de Caldas, que pasó a ser el Fondo Ganadero del Centro y luego Fondo Bufalero, fuera liquidado en 2013.
 
A pesar de que las búfalas estaban en malas condiciones, don Diego decidió adquirirlas tras haber leído sobre las características de esta raza. Debido a su alta producción, su rusticidad y longevidad, el exgerente del Fondo ganadero de Caldas y su hijo se dedicaron exclusivamente a este tipo de animales.
 
“Yo nací al lado de los búfalos, crecí junto con ellos y aprendí mucho de mi padre y en Brasil, a entender que los búfalos son muy productivos. Tuvimos ganado vacuno toda la vida pero en algún momento teníamos que tomar una decisión porque las fincas en ese entonces no daban para todo el ganado y entonces seleccionamos el mejor en registros, el búfalo”, aclaró Sanín.
 
Inspirado por el trabajo de su padre en Gibraltar, Luis Fernando Sanín decidió estudiar Zootecnia y Tecnología en Producción Animal en la Universidad Santa Rosa de Cabal. Posteriormente viajó a Brasil, donde se especializó en reproducción de búfalos en las universidades de Sao Paulo y Uberaba.
 
La raza buffalypso
 
En los años 60, el doctor Stephen Bennett, nacido en Trinidad y Tobago en 1922, desarrolló la raza buffalypso (Bubalis bubalis) por el cruzamiento de las razas bufalinas Murrah, Jaffarabadi, Nili-Ravi, Bhadawari y Surti. Su nombre surge de la combinación de un ritmo originario de esta región, el calypso.
 
En su objetivo por reducir las infecciones en búfalos de agua, encontró que unos ejemplares traídos de la India que estaban siendo utilizados como bestias de carga eran más fuertes, resistentes a las enfermedades y aptos para la producción de carne.
 
Las crías de estos animales desarrollados por el Bennett fueron las utiizadas para poblar la hacienda de Sanín a finales de los 70. (Informe: Los búfalos, especie bóvida que gana adeptos en Colombia)
 
La empresa trabaja únicamente con esta raza, haciendo mejoramiento genético para incrementar la producción de leche. El gerente de Gibraltar aseguró que nunca se importó ganado ni semen para optimizar la genética del hato.
 
La labor se ha desarrollado de forma tan tradicional para conservar la raza, que no se han empleado técnicas como la inseminación artificial. Según Sanín, esto se debe a que no es fácil encontrar otra raza mejoradora en leche para el hato.
 
Solamente incursionaron con la inseminación en una sola ocasión, al probar con genes de la raza Mediterránea, pero finalmente decidieron continuar el trabajo con los toros propios y fortalecer el linaje del predio. (Lea: 5 ventajas de criar búfalos en Colombia)
 
Sanín Jaramillo atribuyó las fortalezas de su predio a 2 momentos clave. El primero fue cuando don Diego Sanín adquirió un toro hijo de la búfala La Baldao, nombrada así porque producía siempre un baldado de leche mientras que el resto daban 5 litros por día. De esta búfala proviene todo el linaje de la finca.
 
El segundo momento fue un “golpe de suerte”. Ante la negativa de cruzar con otros búfalos para evitar la pérdida de la genética, el ganadero de Gibraltar intentó cruzar a un toro con sus hijas y nietas, lo que resultó en un inbreeding (o endogamia) positivo que dio animales sin defectos y conservó las cualidades productivas de la raza.
 
Niveles productivos
 
Sanín se preció de tener unos altos índices de producción en su finca. Sobre esto, relató una anécdota para demostrar que la raza buffalypso y el predio Gibraltar han logrado posicionarse como explotación ganadera.
 
“Yo reté a los productores de búfalos que trajeron la raza Murrah del Brasil en los 80, porque decían que era la mejor, menospreciando la nuestra con la idea de vender lo que ellos traían. Cuando competimos en concursos lecheros siempre ganamos por amplio margen. Tuvimos producciones de hasta 18 litros por día y en potrero de hasta 22 litros”, señaló.
 
Actualmente cuentan con 60 cabezas, que son los ejemplares más productivos y eficientes de su predio. El resto tuvieron que venderlo cuando se trasladaron en 2014 de La Dorada, donde estuvieron durante más de 40 años, al terreno que hoy ocupan en Chinchiná. (Lea: La importancia de suplementar búfalos para mejorar la producción)
 
El gerente de Gibraltar manifestó que el traslado se debió a una transacción comercial, pero sobre todo pensando en su hijo de 2 años y medio, buscando su bienestar y mejores opciones para su crianza.
 
Gibraltar no solo es una finca ganadera
 
La Fonda Bufalera Gibraltar no está dedicada solamente a la cría de búfalos. También ofrece los servicios de hospedaje, restaurante, piscina y pesca deportiva, así como también aquellos que estén interesados pueden aprender a ordeñar, a interactuar con los búfalos y a conocer de cerca los procesos de elaboración de derivados lácteos.
 
Hace 12 años, la finca incursionó en el mercado de productos como quesos mozzarella de distintos sabores (ajo, jalapeño o finas hierbas), quesos madurados o frescos como el provolone. “El derivado lácteo de búfalo es muy apetecido y se vuelve más rentable producirlo que vender la leche”, precisó Sanín.
 
Con la marca es Bufalera Gibraltar, ellos comercializan desde quesos hasta arequipes. Ellos mismos comercializan sus productos en el mismo predio o en eventos como el ZigZag Market de Manizales. (Lea: Buenas prácticas que todo productor bufalino debe tener en cuenta)
 
Sanín espera seguir ejerciendo esta labor durante mucho tiempo. A sus 47 años está convencido de que el camino que tomó es el correcto y espera dejar esa herencia a su hijo, aunque es consciente de que no solo es decisión suya.
 
Uno espera que la ganadería siga, que mi hijo continúe con el legado, pero también tengo que dejarlo en libertad de escoger lo que quiera”, concluyó.