Sorteando los embates del clima con paso firme y certero

Por: 
Andrés Moncada
04 de Febrero 2013
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Entre 200.000 y 300.000 reses se trasladaron en los últimos meses. Foto: CONTexto Ganadero.
La trashumancia de ganado hacia las ciénagas de San Jorge y La Mojana, se ha convertido en la principal alternativa de los ganaderos en la región del Caribe colombiano, para preservar sus animales en épocas de invierno o verano. Una práctica tradicional que es mirada con lupa por los productores de todo el país.
 
'Siempre ha sido así. Todos los días me levanto con la convicción de hacer bien mi trabajo, tal y como me lo enseñó mi padre', señala con voz tenue, pero fime, Edgar Castro, un ganadero de 46 años de edad, que se ha dedicado a esta actividad en Sincé, Sucre, desde que tiene uso de razón. Sus brazos demuestran las labores fuertes que siempre ha desempeñado y sus manos denotan que sus días transcurren con un lazo atado rodeando la cabeza de alguna res.
 
Mi papá me recalcaba a diario cómo debía mantener mi hato ganadero: el forraje, la lucha constante contra la época crítica de verano o de invierno, cómo incrementar la producción… pero nunca me enseñó cómo combatir una catástrofe como la que sufrimos en 2010 cuando el Canal del Dique nos dejó en la ruina”, dice Castro con la voz entrecortada. 
 
Para ese año, las aguas del Canal se desbordaron provocando una inundación de enormes proporciones en varios municipios del norte de Bolívar y el sur de Atlántico debido a la ruptura de 214 metros de un terraplén (montículo de tierra para rellenar un hueco). Como Edgar, los ganaderos de esta zona del país no supieron cómo controlar los niveles de agua que fueron creciendo a un ritmo de 1.400 metros cúbicos por segundo hasta anegar por completo las tierras y casas que el agua fue encontrando a su paso.
 
Desde ese entonces, Castro se convirtió literalmente en un gitano con su ganado. Él mismo se hace llamar así. "Yo prefiero ser un gitano y andar con mis reses por todo lado buscando pasturas, que quedarme en mi finca esperando que el nivel del agua baje y todos mis animales se mueran".
 
 
Este ganadero, es apenas un ejemplo de que la trashumancia es una práctica ganadera muy tradicional, que consiste en el desplazamiento estacional del ganado entre zonas altas o de mayor latitud, destinadas a pastos de verano, y zonas bajas o de menor latitud, en las que el ganado sobrevive a las temporadas más duras del clima, siguiendo rutas regulares establecidas.
 
Una búsqueda que se convierte en travesía
La maleta de Édgar está lista desde el día anterior. Agua, fiambre, sal para el ganado, lazos, botas y un elemento infaltable: la foto de sus dos hijos, acompañan un recorrido que empieza a las 4:30am cuando se despierta, se arregla y sale en compañía de Tina, una labrador de 2 años que siempre está con él. Prepara el ganado y salen a caminar. 
 
"Aunque no son muchas las cabezas de ganado (en total tiene 40), llevarlas a todas juntas es un proceso complejo", dice Castro, quien generalmente toma camino a la ciénaga de La Mojana, donde muchos ganaderos de la región Sabana han encontrado la mejor alternativa para mantener a sus reses.
 
Según cifras de la Federación de Ganaderos de Sincé, Fegasincé, se estima que desde este corregimiento se han trasladado entre 200.000 y 300.000 reses en los últimos meses, y Edgar es uno de los productores que aporta a este número. En épocas como esta ya es costumbre dejar atrás a su familia y su casa, para caminar por los valles con el fin de volver a su morada con el propósito cumplido: alimentar muy bien al ganado. "Es duro irse y dejar a la familia. Pero eso mismo es lo que le da fuerza a usted para continuar y volver con el objetivo cumplido", señala. (Gobernación del Atlántico apuesta por la recuperación económica del departamento). 
 
 
El sol, otro culpable de las marchas
Aunque las pasadas temporadas de invernales dañaron muchos forrajes en la región, el intenso verano que ha golpeado a esta zona del país, es otro de los factores climatológicos que está en contra de los ganaderos.
 
Antonio Romero Guzmán, presidente del Comité Ganadero del San Jorge y La Mojana, asegura que aunque aún existen cerca de 20.000 hectáreas de pasto bajo el agua, los productores bovinos siguen trasladando sus reses hacia ese territorio para mitigar la falta de alimento en la temporada seca. (El intenso verano ha causado la muerte de 48.000 reses en el país). 
 
Según revela el funcionario, el pasto que existe en esta región es suficiente para alimentar el ganado aunque no deja de preocuparse por el impacto que ha dejado en la zona la aparición de fuertes fenómenos climáticos. "De las 320.000 cabezas de ganado que existen en La Mojana y San Jorge, 270.000 están en constante movimiento por Sahagún y Chinú, en Córdoba, y San Marcos, Corozal, El Roble, Sampués, Caimito y Betulia, en Sucre, en busca de una mejor pastura".
 
Uno de los ganaderos que se moviliza constantemente por estos corredores es Claudio Pachón, propietario de 80 reses y un ejemplo más de lo que representa la trashumancia como alternativa para mantener los hatos ganaderos. "Yo, al igual que muchos amigos míos, dueños de cabezas de ganado, prefiero moverme y mantener mi hato alimentado. Si no hago esto, mi familia y yo nos quedamos sin qué comer".
 
Como Claudio o Edgar, existen miles de ganaderos en el país que prefieren trasegar por diferentes zonas con el único objetivo de tener su hato alimentado, pues con esto aseguran también la supervivencia de sus familias. Sin duda, en contextos de enorme incertidumbre climática y económica como el que vivimos, prácticas ganaderas tradicionales como la trashumancia contribuyen a reducir la vulnerabilidad frente a cualquier impacto asociado con el cambio ambiental que vive el planeta.