Aclare sus dudas acerca de la recesión económica por la COVID-19

Por: 
CONtexto ganadero
19 de Junio 2020
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Los expertos consideran que actualmente el mundo está pasando por una recesión económica. Foto: freepik.es/fotos/diseno creado por freepik - colombia.com

El mundo está cambiando y con ello se está haciendo evidente que hoy las condiciones no son las mismas para todos. La economía juega un papel clave porque puede llegar a sufrir los efectos colaterales del coronavirus.

 

Acorde con BBC News, la economía global va a rumbo a una de las peores recesiones de las últimas décadas tras el cierre temporal de actividades en distintas parte del mundo para evitar la propagación de la pandemia por coronavirus. Por esta razón, es importante entender qué es lo que está sucediendo actualmente y cómo puede afectar su bolsillo. (Lea: Trabajadores rurales no han escapado de la crisis por la COVID-19)

 

En tiempos normales, la economía de un país crece en la medida que aumenta la producción de bienes y servicios, así las personas tienen suficiente dinero para consumir y las empresa cuentan con la capacidad de responder a esa demanda. Por lo que cuando eso no funciona bien, el Producto Interno Bruto (PIB) se estanca o cae.

 

Normalmente se habla de una recesión cuando baja el crecimiento económico durante dos trimestres seguidos. Si la caída es leve los economistas la catalogan como ‘recesión técnica’ que puede remontarse en corto plazo. Cuando los principales indicadores de un país como el empleo, inflación, consumo, niveles productivos están por el suelo, se llama recesión profunda.

 

BBC News responde 5 preguntas que lo ayudarán a entender claramente lo que implica una recesión económica.

 

¿Qué pasa con el dinero?

 

Cuando se está en recesión hay menos dinero circulando en la economía, pues hay menos trabajo disponible, aumentan los despidos y se resienten los salarios. Además cae el flujo de caja de las empresas y disminuye la rentabilidad. También suelen congelarse proyectos de inversión y algunos capitales se fugan en busca de mejores rendimientos en otros países.

 

El gobierno recibe menos ingresos por el pago de impuestos y queda con menos recursos disponibles para invertir en servicios públicos, construcción o apoyo a familias con problemas, además que aumenta el endeudamiento fiscal. En una recesión, el país en su conjunto se empobrece, aunque las familias más vulnerables son las que sufren las peores consecuencias.

 

¿Actualmente estamos en una recesión global?

 

Todos los indicadores apuntan a que hoy en día estamos en una recesión global, si se considera que bajó el crecimiento en los tres primeros meses del año y volverá a caer en el segundo trimestre que termina en junio. Los pronósticos de los expertos señalan que las cuarentenas y confinamientos dejarán una huella recesiva.

 

El Fondo Monetario Internacional (FMI) proyecta una abrupta caída del PIB Global en 2020 cercana al 3 %, por lo que si eso se cumple, el mundo estaría en la peor crisis desde la Gran Depresión de los años 30.

 

¿En qué puede afectar la recesión?

 

Algunas personas perderán su empleo, otros verán limitadas sus posibilidades de aumento salarial o la aprobación de nuevos proyectos. Quienes ven seriamente afectados sus ingresos pueden quedarse sin dinero para pagar arriendos o cubrir las necesidades básicas. (Lea: Desempleo, la mayor amenaza sobre la demanda de alimentos)

 

¿Cuánto puede durar la recesión?

 

Nadie lo sabe con certeza, pues depende de muchos factores como la disponibilidad de un tratamiento y una vacuna, el registro de nuevas olas de contagio que permiten que los países abran sus economía y las actividades retomen su curso habitual.

 

Con todo, organismos multilaterales y regionales proyectan que la recesión se puede acabar hacia finales de este año o a comienzos de 2021. Hoy se está en un momento de alta incertidumbre porque se desconoce cómo va a evolucionar el virus y la velocidad de las respuestas para enfrentarlo.

 

Si los paquetes de estímulo fiscal y las inyecciones de dinero por parte de los bancos centrales logran mantener en pie el tejido productivo y comercial, la recuperación será más rápida. Pero si muchas empresas quedan sin oxígeno financiero y se van a la bancarrota, el escenario será distinto.

 

América Latina hoy se está convirtiendo en epicentro de la pandemia, por lo que mientras no baje la curva y muertes, difícilmente la región podrá encender una vez más los motores de crecimiento.

 

¿Qué se puede hacer?

 

Hasta que no exista una vacuna contra el virus, todos los esfuerzos apuntan a mitigar el impacto sanitario y económico de la enfermedad. Los bancos centrales han disminuido las tasas de interés para que el costo de pedir dinero prestado sea lo más bajo posible. Sin embargo, quedan muy pocas municiones en este terreno, dado que las tasas ya están bajas incluso antes de la propagación del virus. (Lea: Desempleo, informalidad, fiscalidad)

 

Los gobiernos han aumentado el gasto fiscal para apoyar a las empresas y a los ciudadanos durante la pandemia. Tanto en los países ricos como en los en vía de desarrollo, los gobiernos han emitido deuda para conseguir recursos frescos.

 

Este alza en el nivel de deuda pública será probablemente una de las secuelas económicas más duraderas de la pandemia según los expertos. Algunos economistas adelantan que en un futuro se puede venir una ‘crisis de la deuda’, que es cuando los países tengan que pagar sus compromisos.