Asia, principal destino de las exportaciones de carne colombiana

Por: 
CONtexto ganadero
21 de Abril 2020
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El comienzo de año registró una dinámica importante para el comercio exterior de Colombia tanto en carne como en leche, aunque las circunstancias actuales hacen que el panorama cambie. Foto: freepik.es/freepik - elpequenoagroindustrial.blogspot.com - www2.sgc.gov.co

En el primer trimestre del año Colombia exportó 6 563 toneladas de carne, de los cuales cerca del 50 % tuvieron como destino el mercado de Asia, de acuerdo con información de Fedegán – Fondo Nacional del Ganado.

 

En efecto, Líbano con 1 831 toneladas y Jordania con 1 252, se convirtieron en los dos principales compradores de la carne colombiana, sumando entre los dos el 47 % de las ventas de carne bovina realizadas por nuestro país.

 

Esto también se refleja cuando se mira el comportamiento de las exportaciones de animales vivos, donde el 100 % se ha enviado al continente asiático. Irak con 42 011 cabezas y Líbano con 11 674 se constituyen en los países hacia los cuales se ha ido el ganado del país en el primer trimestre del año.

 

Exportaciones en 2019

 

Cuando se mira cómo fue el comportamiento de las exportaciones, tanto de carne como de animales en pie en todo 2019, se aprecia que se vendieron 20 774 toneladas de carne, siendo Rusia el principal comprador con 6 441 toneladas equivalentes al 31 %.

 

En tercer lugar aparece Libia, que compró 1 168 toneladas de carne colombiana, equivalente al 17,8 % de las exportaciones de este alimento que realizó el país y con lo cual más que duplicó las compras que hizo en todo 2019 del producto nacional. (Lea: ¿En qué van las exportaciones de carne y lácteos en 2019?)

 

Posteriormente aparece Vietnam que importó 3 513 toneladas de carne colombiana a lo largo del año anterior, mientras que Egipto figura en el quinto lugar con una cifra muy parecida al contabilizar 3 233 toneladas. (Lea: Colombia exportó más 86 mil bovinos y 18 mil toneladas de carne en 2019)

 

En cuanto a animales vivos se refiere, la situación del 2019 es similar a lo ocurrido en el primer trimestre de 2020. Irak y Líbano fueron los compradores del ganado colombiano, el primero con 61 336 cabezas y el segundo con 14 034, para un total de 75 370. Aquí lo interesante es que en los tres primeros meses del presente año se exportó el equivalente al 71 % de todo lo que se comercializó el año anterior, lo cual permite ser optimista sobre lo que pueda suceder con las exportaciones de animales vivos.

 

Las importaciones

 

Sin embargo, así como se exporta, Colombia también importa carne de bovino y despojos. De acuerdo con información del ICA, en el primer trimestre del presente año se trajeron 1 171 toneladas, siendo Estados Unidos el principal proveedor con el 81,2 %.

 

En todo 2019, nuestro país adquirió 10 269 toneladas, de las cuales 6 483 tuvieron como origen Estados Unidos y 1 297 Argentina, que equivalen al 75 % del total importado. De mantenerse la tendencia del primer trimestre, se podría esperar una reducción importante en las importaciones de dichos productos. (Lea: ¿Por qué inciden tanto las exportaciones en el precio del ganado?)

 

Darle salida a la oferta excedentaria

 

En una carta dirigida a los ministros de Comercio, Industria y Turismo, José Manuel Restrepo Abondano y al de Agricultura, Rodolfo Zea Navarro, el presidente de Fedegán, José Félix Lafaurie Rivera, señala que las condiciones de competitividad potencial internacional de la carne son reconocidas por todos los programas de diversificación de exportaciones durante los últimos años y “sugieren la orientación al mercado externo, que ya ha iniciado, sin que, sin embargo, se logren derribar las barreras de admisibilidad sanitaria a los mercados más exigentes y de mejores precios, como Estados Unidos y la Unión Europea, y a otros de buenos precios y atractivos volúmenes, como el de China”.

 

Indica el dirigente gremial que “la admisibilidad sanitaria descansa en un trípode del cual el estatus de libre de aftosa es solo la primera de sus patas; la segunda es un Sistema de Inspección, Vigilancia y Control (SIVC) homologable por los países compradores, y la tercera, un sistema también confiable de trazabilidad. La primera, a instancias de FEDEGÁN-FNG, fue erigida como prioridad de los recursos parafiscales y asunto de interés social nacional (Ley 395/97) desde la década de los noventa, con objetivo cumplido en 2009, suspendido en 2018 y recuperado por el actual gobierno en 2020”. (Lea: Colombia recupera certificación internacional de libre de fiebre aftosa)

 

Agrega que no solo para darle salida a una oferta excedentaria de carne por una combinación de factores, sino para prepararnos para la “pospandemia”, con una reactivación productiva y un mayor peso de la carne en la canasta exportadora, “es importante retomar con fuerza el compromiso del gobierno y del gremio con la admisibilidad sanitaria, para lo cual es importante asumirlo con un enfoque de regionalización, sobre todo para los componentes de la fiebre aftosa y la trazabilidad”.

 

El comercio de lácteos

 

El panorama en cuanto a las cifras de comercio exterior de Colombia es diferente cuando se trata de productos lácteos donde a raíz de los acuerdos comerciales suscritos por Colombia se posibilita el ingreso de dicho alimento a través de contingentes que son utilizados por la industria.

 

En tal sentido, las cifras del Dane muestran que en enero del presente año se trajeron 21 108 toneladas por 59,09 millones de dólares.

 

El principal producto de importación fue la leche en polvo descremada, de la cual se trajeron 14 203 toneladas en el primer mes del año, seguida de la leche en polvo entera con 5 268 toneladas. Estos dos productos representaron el 93 % de las importaciones de lácteos de Colombia. (Lea: Importación de lácteos sigue en ascenso)

 

Estados Unidos se convirtió en el principal proveedor de productos lácteos importados con el 75%, seguido de España que representó el 7% y Francia con el 4%.

 

La leche en polvo descremada llegó básicamente de Estados Unidos, país del cual se trajeron 11 642 toneladas, sin embargo, también se importó este alimento desde España, Francia, Irlanda y Polonia.

 

Por su parte, la leche en polvo entera también tuvo en Estados Unidos el principal proveedor de Colombia con 5 173 toneladas, aunque también este producto llegó desde España, Bolivia e Irlanda. (Lea: ¿Qué dicen las importaciones de leche en polvo en los últimos 5 años?)

 

En la carta mencionada anteriormente, Lafaurie Rivera planteó que es “importante privilegiar la oferta nacional, que además crecerá durante la época invernal que ya inició, y de la cual dependen más de 300 000 productores, en su mayoría pequeños ganaderos de subsistencia que hacen parte de la pobreza rural. La suspensión temporal de las importaciones de productos lácteos, con base en el decreto de emergencia económica y social, es una medida necesaria, como también la inclusión creciente de la leche en los paquetes de ayuda a los sectores más vulnerables”.

 

Igualmente, manifiesta que “los Sistemas de Inspección, Vigilancia y Control, a la producción, el procesamiento, la distribución, la comercialización y el expendio de carne y leche, más allá de ser requisito de admisibilidad, son una obligación del Estado para garantizar, a nivel nacional, la inocuidad de dos productos tan sensibles en la dieta de los colombianos”.

 

Plantea que para poder llegar a mercados como Estados Unidos o Europa se puede hacer lo que efectuaron otros países que es presentar solicitudes de admisibilidad para “regiones exportadoras” claramente delimitadas, lo cual minimiza el recelo frente a la certificación de la OIE.

 

Asegura que “este tipo de solicitudes, que ya han sido resueltas favorablemente, demanda un gran esfuerzo de “diplomacia sanitaria”, para el cual, a sabiendas del empeño del Gobierno, solicitamos continuidad, aún a pesar de la revisión de prioridades por la pandemia, convencidos como estamos de la importancia estratégica de la ganadería para la seguridad alimentaria en condiciones normales y, aún más, en épocas de crisis”. (Lea: Así se han comportado las exportaciones de carne y ganado en pie en los últimos 3 años)

 

Para ello, dice Lafaurie Rivera en su carta, implica una decisión de reordenamiento productivo en “clusters exportadores”, cercanos a los puertos de exportación, con sistemas silvopastoriles establecidos y adecuada infraestructura de sacrificio, ente otros aspectos.

 

Más allá de ello, estas zonas deberán contar con un estricto control de movilización de animales y con “trazabilidad integral” al 100 %, entendida como un sistema articulado con la información de vacunación, de movilización de animales y de sacrificio de ganado; algo que también debe existir en la Zona de Alta Vigilancia (ZAV) en la frontera con Venezuela.

 

En Colombia, señala, se ha iniciado una caída de la demanda interna, que se agudizará en el segundo semestre por la crisis económica derivada de la pandemia, lo cual, sumado a los factores climáticos, consolida un escenario de sobreoferta que debe ser colocada en los mercados externos, so pena de una crisis extendida de la ganadería y una situación de quiebra para muchos pequeños y medianos ganaderos, concluye el dirigente.