Condiciones para hacer un buen proceso de henificación

Por: 
CONtexto ganadero
13 de Mayo 2022
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Proceso manual de henificación
La henificación es una de las alternativas recomendadas para conservar alimento para el ganado para las temporadas secas. Foto: captura de pantalla

La conservación de forrajes es una herramienta importante en la planificación de la alimentación del ganado y en la producción ganadera.

 

Para la conservación de forrajes se usan básicamente tres técnicas como son la henificación, el ensilaje y el henolaje.

 

Según Ricardo Arenas, médico veterinario especialista, en un capítulo del Manual Práctico Ganadero elaborado por la Federación Colombiana de Ganaderos (Fedegán), las variaciones climáticas existentes en las zonas ganaderas hacen que en épocas de escasez de lluvias la producción de forrajes en los potreros sea muy baja, incluso, en algunos casos, inexistente.

 

 

 

 

Por esta razón, se hace necesario para evitar el deterioro de los animales o recurrir a procesos de trashumancia ganadera, que se almacene comida producida en las épocas de abundancia para usarlas en esas temporadas de escasez.

 

La henificación es una buena alternativa. El heno es forraje al que se le ha reducido la humedad natural que al momento del corte está entre 75 y 90 % y se lleva a niveles entre 12 y 20 % gracias al proceso de secado y almacenamiento. (Lea: ¿Sabe usted de qué depende la calidad del heno?)

 

El secado permite la conservación segura por un largo periodo de tiempo evitando la fermentación y la putrefacción.

 

La henificación es un proceso sencillo se secado por acción del sol y la circulación de aire que se puede elaborar de manera manual y con costos reducidos, aun cuando también existe la posibilidad de un alto grado de mecanización.

 

Las pacas resultantes del proceso de henificación, por su tamaño son un material de fácil transporte y almacenamiento que no requiere de infraestructura especializada.

 

Cuando las condiciones de almacenamiento son favorables y el heno se mantiene seco, protegido bajo la sombra y con suficiente y adecuada aireación es un producto que se puede conservar por largos periodos de tiempo.

 

Otra de las ventajas del heno es que mantiene en gran medida el valor nutritivo del forraje que se utilizó para su preparación, al igual que su palatabilidad, siempre que su secado haya sido rápido y eficiente, y su conservación adecuada.

 

La calidad del heno dependerá, en gran medida, de la calidad del forraje seleccionado para su realización. Es por eso que al realizar el proceso de henificación se debe tener en cuenta el estado de madurez del forraje al momento de ser cosechado. (Lea: ¿Cómo es un buen heno?)

 

Los forrajes en prefloración tienen una mayor digestibilidad en materia seca, lo que se traducirá en mayor palatabilidad y consumo por parte de los animales.

 

Los forrajes utilizados para la producción de heno deben tener una alta relación hojas/tallos siendo los más utilizados para ganadería el angletón y el pangola, y en menor proporción las guineas y la alfalfa, aunque casi todas las especies forrajeras se pueden utilizar para preparación de heno, excepto aquellas especies de corte que tienen los tallos muy gruesos y jugosos que dificultan su secado rápido y eficaz.

 

Así se elabora

 

El proceso de henificación inicia con el corte de la pastura sembrada para tal fin y debe realizarse en un día soleado, para favorecer el secado rápido, por lo que las predicciones meteorológicas son importantes.

 

Es recomendable hacer la cosecha pasadas las primeras horas de la mañana cuando la humedad del rocío ha desaparecido facilitando el proceso de secado posterior.

 

Una vez cortado, el pasto debe esparcirse y voltearse cada tres horas ya que si queda en montones se dificultará su secado rápido que es la clave de un buen heno. (Lea: Fabricación de heno, la carta para enfrentar duras sequías

 

El tiempo que dura el secado depende de las condiciones ambientales y del tipo de forraje que se está henificando pero en época de sol dura de uno a dos días máximo.

 

El secado debe ser rápido para evitar la pérdida de nutrientes. Cuando el pasto cortado ha perdido su humedad en el porcentaje adecuado se recoge en hileras y se va enfardando de manera mecanizada.

 

Para mantener la buena calidad del heno es necesario realizar un buen almacenamiento de los fardos o pacas, bajo techo y en cobertizos abiertos para protegerlos de la lluvia y la acción directa del sol.

 

A la hora de su utilización se deben reducir al máximo las pérdidas por lo que su manipulación y transporte deben realizarse de manera cuidadosa, en lo posible en comederos para tal fin, evitando el desperdicio por parte del animal.

 

Como todo material almacenado es importante tener en cuenta el orden en su utilización, de manera que el primero en llegar sea el primero en salir.