Fabricación de heno, la carta para enfrentar duras sequías

Por: 
Óscar Segura Reyes
24 de Junio 2013
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Fabricar heno para alimentar ganado
Los pastos son la fuente de nutrientes más económica para el ganado, pero los ciclos de escasez (durante la sequía) y de abundancia (en invierno). Foto: Cipav
Los productores de carne y leche en Colombia se han visto obligados a buscar novedosas alternativas de pasturas: verdes o deshidratadas, como el heno, que permite reducir costos e incrementar la utilidad al tiempo que es un elemento vital para enfrentar las fuertes sequías del trópico. 
 
En el país, la producción animal con semovientes está marcada por variables como el clima, la nutrición del ganado, el manejo eficiente de los recursos, la genética y la reproducción, entre otros. Pero, si un productor busca que su predio sea sostenible y rentable, estos elementos deben ir engranados con la disponibilidad de forrajes y las condiciones del suelo.
 
Para Carolina Lamus, productora doble propósito de Santander, esta situación no era del todo clara hasta que empezó a darse cuenta que los costos operativos de su finca se incrementaban al mismo tiempo que recrudecía la sequía, año tras año, por cuenta del fenómeno de El Niño. ‘En 2009 tomé la decisión de empezar a fabricar mi propio heno y ahora tengo almacenado para cada verano el forraje suficiente con el cual, el ganado no pierde peso y se mantiene mi producción de carne y leche’, asegura la ganadera de 48 años. 
 
Los pastos son la fuente de nutrientes más económica para el ganado, y los ciclos de escasez (durante la sequía) y de abundancia (en invierno) definen el sobrepastoreo, los bajonazos en la productividad, la pérdida de peso en los animales, el alza en los costos de producción y los bajos ingresos. Por eso, los ganaderos han empezado a buscar nuevas posibilidades de forraje verde o deshidratado de distintas especia como kikuyo, pangola y angleton; con los cuales se elabora materia seca. (Lea aquí -Kikuyo, un forraje bondadoso para la ganadería del país-)
 
En el artículo '¿Cómo elaborar heno de buena calidad?', de la revista Carta Fedegán, se menciona que estos elementos provienen, en muchas ocasiones, de lugares distantes y llegan a las fincas acarreando altos costos de desplazamiento. Por ello, algunos productores han optado por producir heno en sus predios y almacenarlo para épocas críticas, con la idea de mantener la dieta de los animales, que equivale a sostener la productividad del hato.
 
(Además de reducir costos en un predio, el heno se logra comercializar fácilmente. Foto: CONtexto Ganadero)
 
No hay duda que la producción y almacenamiento de forrajes, para utilizar en periodos críticos, es esencial al momento de reducir costos hasta en un 40% en la compra de concentrados, que permiten sostener la productividad del ganado.
 
Según cifras publicadas en un estudio de la FAO en 2010, durante los últimos 60 años, el aumento de la producción agrícola mundial ha sido 1,7 veces superior a la producción total conseguida durante 10 mil años de historia de la agricultura. Este notable incremento se explica, entre otras cosas, por la expansión de la superficie cultivable de tierra. Una razón más para ver en el forraje seco una de las alternativas más utilizadas en las ganaderías del mundo. (Acá también -Diversificar forrajes, clave para mejorar la nutrición bovina-)
 
“El propósito de fabricar heno es bajar la humedad, disminuir la actividad celular y la de microorganismos existentes en el predio para mantener la calidad del forraje”, índica Gilberto Alonso Murcia Contreras, investigador e ingeniero agrícola de Corpoica.
 
Pero además, la oferta de forraje se asocia de forma directa a las condiciones ambientales de la región, al manejo de praderas que hacen los ganaderos, y principalmente a las condiciones del suelo, que en épocas de lluvia se comprime por el pisoteo del ganado y en verano queda sin agua, por lo cual, su crecimiento se afecta.     
 
A renovar las praderas
El objetivo primordial de la renovación de una pradera, es fortalecer la condición física del suelo, con la intención de fomentar un ambiente favorable para el desarrollo vigoroso de especies forrajeras.  “El suelo es una mezcla de partículas sólidas (arcilla, arena, limos, y materia orgánica) que definen textura, nutrientes y estabilidad”, dice Murcia Contreras, ingeniero agrícola.
 
Desde el punto de vista agrícola, una proporción ideal del volumen de elementos en el suelo, corresponde al 50% de minerales, 25% de aire y 25% de agua. Además, según un artículo de Carta Fedegán, el suelo está conformado por una serie de capas que difieren en composición física y química, que deben tratarse adecuadamente para que el heno almacenado ofrezca los nutrientes adecuados al ganado.
 
(La enfardadora permite acopiar mejor el heno. Foto: Carta Fedegán)
 
Para la FAO, es esencial cosechar el forraje en la mejor época del año, es decir, en época intermedia de precipitaciones, para mantener la calidad nutricional, la cantidad disponible para los períodos de sequía y la oportunidad de almacenarlo, reduciendo pérdidas. “La siembra de especies forrajeras permite aumentar la población y producción de las praderas y utilizar la combinación de varias prácticas de fabricación que reducirán costos”, puntualiza Gilberto Murcia, de Corpoica. (A continuación -Fedegán le apostará al fortalecimiento de praderas y forrajes en 2013-)
 
Otras consideraciones para el establecimiento de especies forrajeras y fabricación de heno, hace referencia a cuestionar por qué se decide implantar estas nuevas especies de pasturas, asumiendo altos costos y riesgos, o sí, por el contrario, sería mejor rehabilitar las praderas existentes. Para esto, se debe conocer al detalle el clima del área, las características del suelo, la maquinaría disponible y la frecuencia de plagas en el predio.
 
Consideraciones al fabricar y comercializar heno
El manejo y fabricación del heno, que es el alimento resultante de la deshidratación del forraje (que contiene entre 70% y 90% de humedad), debe ser reducido en el menor tiempo a 15% o 20% para ser empaquetado. Sin embargo, el contenido de humedad en el heno para un almacenamiento confiable depende del método de compilación, el clima, el tamaño de los fardos o rollos y el lugar donde se acopia.
 
Fedegán recomienda a través del artículo '¿Cómo elaborar heno de buena calidad?, de la revista Carta Fedegán' que se debe  mantener un contenido de humedad del 25%, para el heno largo, y del 20% para el heno corto.
 
Producir y almacenar forrajes para las épocas críticas es muy importante, principalmente porque permite reducir costos de producción, sostener la nutrición del ganado y además se puede comercializar en fardos o rollos de forma práctica y muy fácil.