Conozca la fisiología del parto en bovinos

Por: 
CONtexto ganadero
23 de Septiembre 2022
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Fisiología del parto en bovinos
Es importante conocer la fisiología del parto en bovinos para así, entender que no es un simple proceso, sino que es toda una combinación de sucesos que se llevan a cabo hasta tener la expulsión del feto. Foto: ruminants.ceva.pro

El parto de la vaca es un proceso importante que tiene muchas implicaciones en la actividad ganadera. Este tiene muchas fases y procesos, razón por la que hay que conocer la fisiología o endocinología del procedimiento.

 

En el portal Zoovetesmipasion se expone que en los rumiantes domésticos a medida que la gestación avanza, la corteza adrenal del feto se vuelve más sensible a la hormona adenocorticotrópica (ACTH) Este proceso de maduración es esencial para el inicio del parto, pues al final de la gestación, un estado de estrés en el feto originará que su hipotálamo secrete la hormona liberadora de ACTH. (Lea: ¿Por qué los partos son más fáciles en ganados para producción de carne?)

 

Esta a su vez, va a desencadenar la liberación de ACTH por la adenohipófisis, la cual estimula la corteza adrenal del feto para producir cortisol. 

 

Este último activa los sistemas enzimáticos de la placenta, con lo cual se origina un incremento en la producción de estrógenos a expensas de la progesterona. La disminución de esta permite el cese del bloqueo provocado en el monitoreo, que hasta entonces se encuentra en un estado pasivo.  

 

Por otro lado, el incremento de los estrógenos favorece la síntesis de la prostraglandina (PGF2a) y oxitocina, hormonas que estimulan la actividad de la musculatura uterina.

 

En los bovinos, la síntesis y liberación acelerada de la PGF2a inician el proceso final del parto. En general, esto ocurre de 24 a 36 horas antes del término, en los animales. (Lea: Cómo saber cuánto tiempo debe haber entre partos)

 

Probablemente, los estrógenos son importantes para el inicio de la oleada de la PGF2a en ciertas especies, mientras que, en otras, la oxitocina puede ser el factor que estimula la liberación de la prostaglandina.

 

A medida que el estraidol y la prostaglandina se elevan, el miometrio incrementa notablemente su contractilidad. La PGF2a tiene un efecto directo en la musculatura uterina al aumentar su estado contráctial, este incremento es importante para el inicio de la primera etapa del parto, y permite que el feto logre su estática normal en el canal materno.

 

Las prostaglandinas hacen posible la relajación y la dilatación del cérvix, lo que favorece el paso del producto. Otra hormona involucrada en este proceso de formación del canal materno es la relaxina que causa un reblandecimiento del tejido conectivo en el cérvix y promueve la elasticidad de los ligamentos pélvicos, su síntesis es estimulada por la PGF2a.

 

Al incrementarse las contracciones uterinas, la presión estimula las neuronas sensitivas del cérvix, en seguida se establecen sinapsis con el cordón espinal y finalmente con las neuronas hipotalámicas productoras de oxitocina, siendo esta la que actúa facilitando las contracciones de miometrio iniciadas por el estraidol y la PGF2a.

 

A medida que la presión contra el cérvix continúa incrementándose, la fuerza de contracción de la musculatura alcanza su pico y en ese momento el feto entra en el canal cervical y la primera etapa del parto se completa. (Lea: Descubra el protocolo de tratamiento del parto de una vaca)

 

La expulsión exitosa del feto requiere de fuertes contracciones del miometrio y de los músculos abdominales de la vaca. La presencia del feto en el canal materno desencadena un reflejo para la contracción de los músculos abdominales de la madre, de esta manera, estas son coordinadas de los músculos del abdomen al miometrio, y un canal materno preparado, permite la expulsión del feto.

 

La expulsión de las membranas fetales en la mayoría de las especies ocurre inmediatamente después de la expulsión del feto, por lo que requiere que las vellosidades coriónicas se separen de sus criptas en el lado materno de la placenta. Esta separación es provocada por una poderosa vasoconstricción de las arterias en las vellosidades.