El BON por cebú, un cruzamiento con buena rentabilidad

Por: 
CONtexto ganadero
07 de Diciembre 2020
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El cruce de BON con cebú es un complemento importante porque se combinan dos genéticas que tienen mucho que aportar al desarrollo ganadero. Foto: generalidadesdelaganaderiabovina.blogspot.com

El Blanco Orejinegro (BON) es un ganado que ofrece grandes ventajas en sus cruzamientos, tanto para carne como para leche, según lo expuesto por Oscar de Jesús Arboleda, administrador del Criadero Lontananza, en una charla de TVAgro.

 

Indicó que en el cruce del BON con el cebú blanco se puede dar una combinación genética entre el Bos Taurus y el Bos Indicus y se obtiene un mayor vigor híbrido, superioridad de la cría, tanto macho como hembra sobre cualquiera de las razas puras usadas inicialmente en el cruzamiento.

 

Señaló que una de las cosas importantes del Blanco Orejinegro es que traslada lo que tiene genéticamente a la ganadería cebú como un mejoramiento genético adicional, un valor agregado a la producción de carne y al rendimiento carnicero. (Lea: Toros BON de mayor calidad y desempeño)

 

“Hoy día la ganadería cebú sola per sé no llena los requerimientos que se buscan en ese trópico, se necesitan animales que den, en el caso de las hembras producidas con F1, una muy buena habilidad como receptoras en un programa de transferencia de embriones”, manifestó. 

 

Si se mira el macho como el valor económico en rendimiento en carne, rápidamente, a los 20 o 22 meses, se tiene un animal cebado de 500 kilos con un rendimiento del 60 % en canal con un área de ojo de lomo aceptable en las condiciones de trópico que se tiene y con un marmoleo muy adecuado en la canal.

 

Con el cruzamiento se busca resaltar el vigor de la cría desde el momento que nace, es un animal activo, de buen rendimiento en términos de ganancia diaria de peso y que al destete, a los ocho meses, está asegurando por encima de 220 kilos, lo cual es muy bueno en cualquier región del trópico bajo colombiano.

 

Así mismo se busca que la hembra F1 nacida de ese cruzamiento ofrezca una buena habilidad materna, una excelente producción de leche, que en la zona cálida puede ser de 6 a 8 litros, suficiente para la que toma el ternero y la que queda como leche residual que es nuevamente reconvertida. (Lea: Los posibles orígenes de la raza BON)

 

Esa vaca garantiza a la vez intervalos cortos entre partos, días abiertos muy cortos y un parto cada 430 o 440 días.

 

En cuanto al valor económico lo que se busca es que el ternero fruto del cruzamiento al dar 30 kilos o más al destete por encima de los puros ofrezca un valor carnicero mínimo de $150 mil a $200 mil más por ternero.

 

Ese valor se traslada a nivel del sacrificio y del desposte en un mayor rendimiento en carne aprovechable y por ende un mayor ingreso por novillo sacrificado.

 

Por cada 100 vacas que se tienen en el hato produciendo se tienen por lo menos 40 terneros machos y 40 hembras al año, indicó.

 

Con ese cruzamiento se tiene la hembra F1 que es un animal muy importante porque cuando termina su vida productiva tiene un valor económico en carne grande porque sale de 450 a 500 kilos con un valor carnicero alto. (Lea: Determinan gran potencial del BON y Sanmartinero en la reproducción)

 

No se pretende que la vida productiva sea de 16 años sino que a los 8 años pueden salir del hato y ya han dejado cinco crías y un rendimiento económico adecuado.

 

Se ha encontrado que la carne del Blanco Orejinegro en cortes de primera aporta un marmoleo casi similar al de angus y por eso la tarea es buscar mercados internacionales que nos avalen por grasa intramuscular y por terneza. Se ha incursionado con algunas muestras en el mercado internacional y hay competencia muy buena

 

Sin embargo se necesita hacer un mayor trabajo genético para que en los cruzamientos se tengan buen rendimiento y alta calidad en la carne que el consumidor esté satisfecho.

 

Es importante tener hatos puros Blanco Orejinegro porque es genéticamente estable, es decir, no debe haber duda que el animal tiene pureza racial genotípicamente.

 

Hay estudios de Agrosavia que muestran que el ganado BON es, dentro de las razas criollas, el más alejado genéticamente del cebú lo cual garantiza una recombinación genética adecuada para las producciones que se buscan. (Lea: BON a un paso de convertirse en patrimonio genético en Antioquia)

 

Este cruzamiento también es muy bueno en la zona media, como la región cafetera hasta el F1 ¾ porque de ahí en adelante se tienen problemas serios de nuche porque son zonas altas boscosas.

 

En la zona de bosque húmedo bajo, donde el problema es la garrapata, este cruzamiento trabaja perfectamente y no afecta la producción de carne.

 

La fertilidad que no da el cebú la aporta el BON, mientras que la precocidad que no da este último la ofrece el primero, animales robustos y vigorosos desde el nacimiento, en pastoreo todo el día sin problemas, rebuscadores de comida, mientras el BON da la mansedumbre, la fertilidad, la línea dorsal, mejora la parte de prepucio en machos y ombligo en hembras, mejora la papada y resistencia a parásitos internos y externos y rusticidad en forrajes de mala calidad.