El cérvix, mitos y verdades de esta región productiva de las vacas

Por: 
CONtexto Ganadero
24 de Septiembre 2014
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inseminación artificial cervix
El mito de afectar al bovino cuando se realiza la inseminación artificial, afecta a los aprendices de la técnica. Foto: Unicen.
Esta parte del aparato reproductor, que constituye el límite del útero con la vagina, se ha convertido en un tabú para practicar la inseminación artificial en los bovinos. Acá le contamos la razón.
 
La inseminación artificial es una técnica bioreproductiva que le permite al productor ganadero mejorar la genética de sus animales de manera ágil y, por ende, aumentar la calidad de su hato. Sin embargo, muchas personas que intentan aprender esta práctica, la abandonan por considerarla difícil de realizar y por temor a dañar el cérvix del semoviente.
 
De acuerdo con Laura Tarazona, estudiante de veterinaria en la Universidad de Ciencias Aplicadas y Ambientales, U.D.C.A, esta práctica es solo cuestión de habilidad, paciencia y sentido común al momento de ejecutarla. (Lea: 5 recomendaciones para tener crías bovinas más productivas)
 
Cuando uno comienza con la práctica, la mayor barrera es el paso del cérvix (o cuello uterino), pero con un poco de tiempo y habilidad, se adquiere la destreza para ejecutar bien la inseminación en las vacas”, aseguró Tarazona.
 
Pero, ¿cuál es el cérvix? Esta parte del animal es la región del aparato reproductor que constituye el límite del útero con la vagina. Es una estructura con forma de esfínter con pliegues y criptas que tiene como principal función actuar como una barrera aislando el útero (zona limpia) de la vagina (zona sucia). Esta función es esencial para proteger el paso de microorganismos hacia el útero y que la gestación se desarrolle sin problemas.
 
De acuerdo con Martín Vázquez, graduado en Medicina Veterinaria de la Universidad de la Salle, hay un mito que se transmite entre los estudiantes de inseminación artificial: que cuando se les introduce la mano a las vacas las va a perforar. (Lea: Monta estacional, herramienta para ganaderos ganadores)
 
Para que esto pase es muy difícil. Son muy pocos los animales que se afectan tras un procedimiento de inseminación artificial. Pero si el estudiante realiza la práctica con bastante fuerza, puede romper el útero. A pesar de esto, las vacas que sufren de rompimiento del útero no les pasa nada”, acotó Vázquez.
 
Mientras tanto, Álvaro Velázquez, experto en el tema de inseminación, aseguró que el miedo que se tiene por parte de los estudiantes es un mito, pues en la mayoría de veces se le incluye a la práctica “mucha droga y mucha jeringa”. (Lea: Esquema de cruzamiento, la ruta para tener bovinos de cierta sangre)
 
Estas prácticas con nuevas tecnologías, como el trasplante de embriones, lo único que generan es una inversión económica alta y generarle miedo a los aprendices. La solución está en hacer prácticas realistas y simplistas. Con los celos naturales se tiene éxito”, exaltó Velázquez.
 
Las fuentes consultadas por CONtexto ganadero coincidieron en que siempre será importante la pericia de quien realiza la inseminación, razón por la cual recomendaron que el procedimiento sea ejecutado por alguien experto en el tema.