Los factores que predisponen las infecciones uterinas en vacas

Por: 
CONtexto ganadero
02 de Diciembre 2022
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factores que predisponen infecciones uterinas en bovinos
Los factores que predisponen la aparición de infecciones uterinas se pueden agrupar en manejo y medio ambiente, condiciones alrededor del parto y condiciones uterinas. Foto: agrovetmarket.com

Conozca los factores que predisponen a la contaminación del útero de la vaca con diferentes agentes microbianos y pueden causar fallas en fertilidad. Estos microorganismos generalmente requieren la intervención de factores predisponentes para su establecimiento y desarrollo en el útero de los animales domésticos.

 

Según el trabajo «Las infecciones uterinas en la hembra bovina» de Fernández y otros publicado en la Revista Electrónica de Veterinaria, los factores predisponentes más importantes se pueden agrupar en tres tipos:

 

  • Manejo y medio ambiente: incluye los factores relacionados con el estrés, la alta producción y las enfermedades metabólicas y carenciales.
  • Condiciones alrededor del parto: tiene en consideración la higiene, distocias, traumatismos y la poca relajación del canal del parto.
  • Condiciones uterinas: considera la disminución de la inmunidad local, el tono uterino, la capacidad fagocitaria de los leucocitos y la aparición del primer celo posparto.

 

Durante el parto, el feto es expulsado y el tracto genital se expone al medio. Las bacterias, que normalmente habitan la parte posterior de dicha región y el área perineal, penetran fácilmente y pueden infectar el útero, debido a que las condiciones son favorables para su desarrollo.

 

La fisiología normal y el mecanismo anatómico de cierre del tracto genital resultan temporalmente insuficientes, sobre todo si el mecanismo de defensa del útero está debilitado; además si el parto se prolonga o si es necesario prestarle asistencia, el grado de contaminación bacteriana puede incrementarse.

 

Intervenciones como la inseminación artificial, la monta y los exámenes obstétricos también pueden incrementar el riesgo de introducción de bacterias en el útero. (Lea: Retención placentaria en vacas, un problema al que se le debe prestar atención)

 

La atención al parto es uno de los factores predisponentes de mayor importancia. La higiene durante el parto y el puerperio son esenciales para la salud reproductiva de las hembras. Cuando hay problemas en el parto o mala atención, se reduce su habilidad para controlar las infecciones uterinas.
 

Otro factor relacionado con la incidencia de infecciones uterinas es el tipo de parto. Los partos gemelares, hidropesías y distocias conllevan excesivas manipulaciones obstétricas, donde se produce un estiramiento del útero que puede acarrear traumatismos severos.

 

Los trastornos anatómicos adquiridos durante la evolución del parto contribuyen a la presentación de procesos infecciosos en el aparato genital como la coaptación irregular de los labios vulvares, urovagina-neumovagina, desgarros vulvares o vaginales, retenciones placentarias y cervicitis crónicas.

 

Otras causas pueden manifestarse durante el parto y después de este, por ejemplo, el hacinamiento contribuye al incremento de las enfermedades de origen infeccioso. De igual manera, el estrés debido a la alta producción de leche es un factor predisponente de la endometritis.

 

Sin embargo, la presentación de endometritis es mayor en vacas jóvenes (primera lactancia) y en las de más de seis lactancias, pero no parece estar relacionado con la producción láctea. Los abortos e inducciones de partos son otras de las causas de endometritis.

 

Otros factores de riesgo de la retención de las membranas fetales así como de endometritis son la raza, edad, número de partos, distocias y partos gemelares, paresia periparturienta (hipocalcemia), el sexo de la cría y antecedentes de padecimiento en partos anteriores.

 

Durante la involución uterina, se produce en el útero reducción de tamaño de este, presencia de sangre, detritus celulares y tejido caruncular necrótico. El conjunto de estos desechos se conocen como loquios, que son abundantes y constituyen un buen substrato para el crecimiento bacteriano.

 

Los trastornos hormonales pueden predisponer al establecimiento de los microorganismos en el útero de los animales domésticos y tienen un efecto definido sobre la resistencia del útero contra la infección bacteriana. (Lea: Involución uterina, un momento clave en el futuro reproductivo de la vaca)

 

Durante la fase estral, el útero es marcadamente resistente a infecciones inducidas con A. pyogenes. Si las vacas son sometidas a condiciones de estrés o insuficiencia alimentaria, su resistencia general y defensas inmunológicas se debilitan, la flora puede pasar inadvertida y desarrollarse la infección.

 

Además de los problemas durante el parto, otros aspectos parecen tener importancia en el establecimiento de la infección posparto. Así las secreciones purulentas del aparato genital pueden ser una indicación de la poca higiene durante el parto, pues las altas poblaciones bacterianas pueden fácilmente contaminar el tracto genital en el momento del parto y causar infertilidad.

 

Las inadecuadas medidas de higiene del medio ambiente y el estrecho contacto entre los animales en el momento del parto aumentan el riesgo de metritis y cervicitis, especialmente cuando A. pyogenes se encuentra presente. (Lea: ¿Sabe qué es el puerperio y cómo se da en las vacas?)

 

Otros autores señalan la incidencia de la estacionalidad en la aparición de casos de metritis, pero mientras unos no encontraron diferencias, otros observaron incrementos en los meses de verano y una correlación significativa con la máxima temperatura ambiental.