Pastos amarillos, sinónimo de estrés o envejecimiento

Por: 
CONtexto Ganadero
30 de Septiembre 2014
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pasto verde y amarillo
Las hojas amarillas en los pastos reflejan una carencia de nutrientes. Foto: CONtexto Ganadero.
Los ganaderos habrán notado que los forrajes tienden a ponerse amarillos en ciertas épocas del año. Por eso, un adecuado manejo de los mismos, como medida de prevención, ayuda a conservar el verdor que representa bienestar.
 
“Un pasto verde es sinónimo del adecuado funcionamiento de la fisiología y acumulación de materia seca. Es como cuando se tiene un animal con buen pelaje, quiere decir que está bien alimentado. El color del pasto habla de si la planta está fortificada y con balance de nutrientes”, explicó José Carlos Marrugo, líder de pastos de Colinagro.
 
Por el contrario, un pasto con algunas o todas las hojas amarillas evidencia que atraviesa por un periodo de estrés, es decir, al intentar distribuir los pocos nutrientes que le quedan, varias partes pierden el color verde. 
 
Según Marrugo, los pastos redistribuyen los nutrientes para mantener vivas las hojas de la parte superior y en esa labor pierden calidad primero las de abajo. (Lea: División de praderas, medida útil para dar pastos de calidad a bovinos)
 
En épocas de sequía, o durante heladas, los pastos están más propensos a volverse amarillos. Además de los cambios climáticos, la toxicidad, acidez y compactación del suelo afectan lo que allí esté sembrado.
 
La nutrición en los pastos se mantiene con fertilización a suelo o foliar, pero existe un efecto natural que vuelve amarillas las hojas de los pastos; se trata de su maduración o envejecimiento.
 
Algunos forrajes demoran más tiempo en tomar el color amarillo por envejecimiento, lo que depende de la zona donde se halle y del tipo de pasto.
 
En ese sentido, no se puede afirmar qué pasto pone sus hojas amarillas más rápido que otros por madurez, pero si se puede decir, señaló Marrugo, que los forrajes ubicados en zonas cálidas tienen un ciclo de vida más corto.
 
Lo más importante para un productor que alimenta su ganado a base de pasturas es tener presente el buen manejo de forrajes, los cuales necesitan de alimento para mantenerse vivaces y con la capacidad de traspasar a los rumiantes los nutrientes que favorecerán el aumento de producción de leche y carne.
 
Marrugo recalcó que son más relevantes las medidas de prevención para conservar pastos verdes que las curativas. En así como el productor con buen pastoreo también puede aprovechar los momentos en los que el forraje aún conserva sus nutrientes.
 
En ningún momento se debe remover el pasto para sembrar uno nuevo. Según el ingeniero agrónomo, con aporte de agua, compactación y nutrición se recuperen los forrajes, siendo muchos de ellos “perennes”.
 
También se puede optar por medir las unidades de clorofila que hablan del verdor en las hojas.  La opción está disponible para los ganaderos que quieren dar a los animales pastos de mayor calidad. (Lea: Ganadero, aumente la producción láctea gracias a las pasturas)
 
Caso vivido
 
César Gómez, ganadero de Cundinamarca, ha trabajado con diferentes forrajes para dar como alimento a sus reses de leche. Botón de oro es uno de los escogidos y con el cual ha notado aumento en la producción.
 
Su preocupación actual es el cambio del color en las hojas de los arbustos. Aseguró que han pasado de un verde intenso a un amarillo. El productor acusa de la situación a la falta de agua en el suelo. Ante eso, está a la espera de que la cosecha se recupere con el regreso de las lluvias.