Siembre lo que debe sembrar sabiendo qué va a cosechar

Por: 
CONtexto ganadero
27 de Octubre 2021
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A diferencia de las gramíneas, las leguminosas tienen un alto contenido de proteínas, además que aportan calcio y fósforo a los bovinos. Foto: Fedegán FNG

Las principales especies forrajeras utilizadas en Colombia son de las familias de las gramíneas y las leguminosas debido a que aportan grandes nutrientes para los bovinos y cumplen un papel clave en su alimentación.

 

Colombia es un país que produce sus alimentos como la carne y la leche bajo sistemas de producción en los cuales la principal fuente de alimentación son las pasturas, apuesta a la que muchos expertos consideran como ventaja competitiva frente a otros mercados. 

 

Esta es la razón por la que de acuerdo al Manual Práctico Ganadero elaborado por la Federación Colombiana de Ganaderos (Fedegán), hay que tener muy claro algunos términos sencillos que a veces tienden a confundirse.

 

 

Forraje

 

En los países con estaciones, este término se refiere a las especies vegetales que se cultivan, se cosechan y se conservan de diferentes formas como el silo, heno, henolaje durante las estaciones de producción agrícola de primavera y otoño.

 

Esto se hace con la intención de ofrecerlas como alimento a los bovinos durante las temporadas extremas en las que la naturaleza no produce como lo son invierno y verano.

 

En países como Colombia, este es más un término genérico porque se considera que forraje es todo material vegetal que se cultiva y cosecha expresamente como alimento para el ganado por medio de pasturas, cortado y fresco o procesado para su conservación.

 

 

Especies forrajeras

 

Aunque suena simple, estas son las cultivadas expresamente para producir forraje, lo que quiere decir que son alimentos para el ganado. Las principales son las gramíneas y las leguminosas.

 

 

Gramíneas

 

Estas son la familia botánica de mayor importancia alimenticia en la historia de la humanidad. Una de estas es el trigo, que es el símbolo mundial de la alimentación. Además en estas no solamente se encuentran los principales alimentos vegetales del ser humano como el arroz, maíz y caña de azúcar, entre otros, sino de algunas de las especies forrajeras son el principal alimento de animales que a su vez consume el ser humano. (Lea: Por qué es importante entender la anatomía de las gramíneas)

 

Las gramíneas forrajeras constituyen el mayor porcentaje de la dieta de los bovinos, llegando a tener como principal ventaja la capacidad de producir biomasa a partir del agua y la energía solar que se expresa en alto contenido de fibra, alto contenido de carbohidrato.

 

Otra característica es su gran diversidad y por lo tanto, adaptabilidad a distintas condiciones edafoclimáticas. Hay pastos adaptados de estos adaptados a los requerimientos de trópico alto como el kikuyo, raigrás y avenas forrajeras. Para trópico bajo se destacan las brachiarias, guineas, el maíz forrajero, la caña forrajera o los híbridos.

 

A la hora de elegir se debe tener en cuenta el ciclo del cultivo debido a que hay gramíneas anuales, otras intermedias y perennes, otras de mayor duración y los pastos de corte. (Lea: 16 gramíneas para ganado que habita en clima cálido)

 

 

Leguminosas

 

Ricardo Arenas, médico veterinario especialista indica que “las leguminosas son, al igual que las gramíneas, otra gran familia que compite su importancia por la alimentación humana y así como estas tienen unas variedades forrajeras que se utilizan en la alimentación animal”.

 

Uno de los puntos a resaltar es que las gramíneas, no tienen un gran contenido de proteínas como si lo tienen las leguminosas, que además aportan en la alimentación de los bovinos elementos como calcio y fósforo.

 

En el manual enfatizan que las leguminosas a partir de un proceso bacteriano, tienen una gran capacidad de fijar nitrógeno de la atmósfera en sus raíces que luego se incorpora al suelo y lo cual puede representar un ahorro en abonos nitrogenados. (Lea: Leguminosas y pasto reducen emisiones contaminantes del ganado)

 

Las leguminosas se pueden asociar con las gramíneas y pasturas o también cultivarse aparte, en bancos mixtos de forrajes que los hay de trópico alto como los tréboles, las alfalfas y el carretón. Para el trópico bajo se destaca la leucaena para el establecimiento de sistemas silvopastoriles intensivos.

 

Finalmente, Arenas reitera que “para ser un buen ganadero hay que ser primero un buen agricultor. El segundo mensaje es que escoja la semilla que va a sembrar no siendo la primera que le dicen en el almacén, no siendo la más barata, no siendo la que le dice el vecino. Siembre lo que debe sembrar sabiendo qué va a sembrar y obviamente qué va a cosechar. Para esto hay que capacitarse y escoger perfectamente la variedad que le sirve a usted, su finca y sus animales”.