5 aspectos para garantizar el bienestar animal en lechería ecológica

Por: 
CONtexto ganadero
14 de Septiembre 2020
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Diversos aspectos del bienestar animal son claves para que haya una mejor producción de leche y en unas condiciones que tienen más aceptación entre los consumidores actuales. Foto: Creada por zirconicusso/freepik.es

La producción ecológica cada día gana más espacio entre los consumidores y el sector ganadero, tanto de carne como de leche, no puede ser ajeno a esta realidad.

 

En un artículo publicado en el portal campogalego.es la ingeniera agrícola Elena Fernández Rodríguez plantea cinco aspectos relacionados con diferentes espacios de la granja a los que prestar especial interés para garantizar el bienestar de las vacas en las instalaciones.

 

Estos tienen que ver con garantizar un tiempo y una zona de descanso apropiada, contar con comederos y bebederos adecuados, condiciones ambientales, sala de ordeño y confort de trabajo. (Lea: Bienestar animal: una cuestión ética pero también económica)

 

En el diseño del espacio dedicado al descanso del animal es fundamental tener presente el comportamiento de la vaca, puesto que pasará unas 12 horas al día acostada, de las cuales case 4 horas estará durmiendo y el resto rumiando.

 

Por eso, dice, “hay que tener en cuenta tanto las posturas que el animal va a tener mientras descansa como los movimientos de la vaca para levantarse y garantizar que las instalaciones los permitan”,

 

Bien sean con cubículos individuales o en cama colectiva, los animales deben estar sueltos, con abundante ventilación y con entrada de luz natural. También se debe controlar la densidad de animales, en función de la raza y la edad. Es preciso que cuenten con suelos lisos, sin que sean resbaladizos. Además, la zona donde las vacas estén acostadas deberá ser cómoda, estar limpia y seca, al tiempo que debe incluir un lecho amplio.

 

El tiempo que tarda en acostarse una vaca es un indicador del confort que tiene en el cubículo. Se estima que el tiempo medio para acostarse es de 5,20 segundos y de incrementarse podría indicar que el espacio no se adapta a las necesidades de las vacas. (Lea: Bienestar animal, no solo una cuestión de buen alojamiento y alimentación)

 

Otro factor que influye en el éxito de los cubículos es la cama, que debe tener el espacio suficiente y buenas condiciones. “Una buena cama facilita los movimientos del animal, reduce los riesgos de lesión y el tiempo de pie en el cubículo, a la par de mejorar el tiempo de descanso”, sostiene la experta.

 

En cuanto a los comederos y bebederos, sostiene que se debe tener en cuenta las dimensiones, la terminación y el espacio por vaca.

 

El comedero debe tener una anchura entre 1 y 1,20 metros. La colocación de una barra simple a una altura de 1,20, separada entre 20 o 30 centímetros o colocada en la parte superior de una trabadiza, puede ayudar a mejorar el acceso al comedero.

 

En el caso de los bebederos, hay que tener en cuenta que la vaca consume de promedio entre 4 y 4,5 litros de agua por litro de leche. Además, abrevan entre 7 y 12 veces al día y tienen un consumo de 10 litros por minuto. A parte de valorar estos datos, para la colocación de los bebederos en la granja es preciso adaptarlos al número de animales, de manera que por lo menos haya 2 puntos por cada grupo de vacas. (Lea: 7 aspectos importantes del Bienestar Animal)

 

Entre el 10 y el 15 % del mismo grupo de vacas deberían poder beber al mismo tiempo, así, cada grupo de 20 vacas debería disponer de 1,2 metros de bebedero.

 

Los bebederos tampoco pueden colocarse a una altura que supere el 60% de la alzada a la cruz. La experta estima que el agua debe estar la entre 60 y 70 centímetros y deberán contar con una profundidad de, por lo menos, 7 centímetros, para que puedan sumergir el hocico. Fernández insiste en que es muy importante proporcionar un espacio suficiente a las vacas en la zona de bebedero.

 

También es importante la ubicación de los bebederos exteriores. Se recomienda que las vacas no tengan que caminar más de 250 metros para llegar al bebedero y que se sitúen alejados de las entradas de la parcela, procurando buscar el centro.

 

En cuanto a las salas de ordeño, la experta señala que puede usarse el robot o las salas de ordeño portátiles. En el primer caso, el diseño de las instalaciones debe evitar que se produzca una saturación del paso del ganado hasta el robot. Además, hay que asegurarse de que las vacas puedan moverse con libertad entre los pastos y el robot. (Lea: Bienestar animal: 'menos es más' en ganadería)

 

Respecto a las salas de ordeño portátiles se recomiendan para épocas de buen tiempo y parcelas lejanas, teniendo en cuenta que esto se da para el caso de Europa.

 

El diseño de las instalaciones debería permitir un manejo adecuado, de modo que el tiempo de espera de las vacas no sea superior a 1,5 horas en aquellas granjas que realizan dos ordeños.

 

Sostiene que la organización de este espacio tiene que facilitar la circulación del ganado, de manera que los recorridos sean lo más cortos posible, sin giros excesivos, cambios de direcciones o escalones.

 

Además, en la sala de espera se necesita contar con una buena iluminación en la entrada de la sala, para que el animal sepa a dónde se dirige, así como buenas condiciones ambientales que permitan una adecuada ventilación.

 

También la salida debe ser lo más recta posible y que se conduzcan los animales a la zona de comederos para evitar que se acuesten al acabar de ser ordeñadas, ya que el canal del pezón permanece abierto y hay mayor riesgo de entrada de gérmenes.

 

Frente a las condiciones ambientales e higiénicas como la temperatura, la humedad relativa, la suspensión de partículas en el aire, la concentración de gases, la velocidad del aire o el ruido juegan un papel determinante. En el caso de la temperatura y la humedad relativa están muy relacionados con otros aspectos como es la velocidad del aire o que el animal tenga o no el pelo mojado. (Lea: El bienestar animal también es beneficioso para usted y sus empleados)

 

La zona de mayor confort está entre los 10 y los 20 grados, pero hasta los -4 y hasta los 22 grados los animales se adaptan de manera fácil a esas condiciones ambientales”, asegura Fernández.

 

Una buena ventilación natural es una de las claves para garantizar unas condiciones ambientales adecuadas y el diseño de las infraestructuras será determinante para lograrlo. Se debe tener en cuenta a orientación de la granja con respeto a los vientos dominantes, así como la superficie de entrada y salida de aire o el volumen de aire por vaca, que estará también condicionado por la densidad de vacas.

 

También se destaca la importancia de garantizar las condiciones higiénico-sanitarias tanto dentro de las instalaciones, ya que proporcionan bienestar y bioseguridad a las vacas; como en el exterior, donde pueden facilitar la integración de la granja en el entorno.