'Psicología' experimental y sus efectos en la producción animal

Por: 
CONtexto Ganadero
16 de Septiembre 2014
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crianza de terneros
El comportamiento de los animales en su edad adulta es consecuencia de lo que consumieron en sus primeros meses de vida. Foto: CONtexto Ganadero.
El adecuado manejo de las crías durante los primeros meses de vida garantiza su desarrollo y crecimiento. Una dieta alimenticia rica en calostro y materia seca surtirá efecto en la vida adulta de los animales.
 
El Centro de Recursos Naturales Renovables de la Zona Semiárida, Cerzos, en Argentina, hace varios años trabaja en una investigación sobre la selección de la dieta en ovinos y su influencia en la vida adulta de los animales, lo que se ha tratado como un tema de 'psicología experimental'.
 
Esteban Freidin, doctor en zoología y licenciado en psicología, y Marina Inés Cuello, licenciada en psicología, afirmaron que los animales en su edad adulta valoran más y digieran mejor la comida que recibieron en el periodo de crianza.
 
Los ovinos seleccionan lo que comen siendo adultos basados en un aprendizaje cognitivo y fisiológico de sus primeros meses de vida. Con esto, los investigadores quieren determinar cuáles son los meses que más impactan a los animales y así proporcionarles cierta cantidad y tipo de comida. (Lea: 5 estrategias para preservar silo de calidad en las ganaderías)
 
"La hipótesis es que, en la adultez, los animales podrían mostrar mayor aceptación y consumo de alimentos que ingirieron en la infancia, es decir, cuando están con la madre, y con otros corderos, aprenden a 'forrajear' y a seleccionar alimentos. Este aprendizaje produce cambios a nivel cognitivo y fisiológico, y puede afectar el comportamiento de manera duradera", agregó Cuello a La Nueva Provincia.
 
Angélica Peña, asesora técnica de la empresa colombiana Semillas Sáenz, que trabaja en crianza de terneras, señaló que el tipo de alimento dado a las crías en los primeros 3 meses de vida influye en el desarrollo de sus defensas y rumen con lo que puede llevar una vida más sana con mayor producción de leche y ganancia en peso.
 
En primer lugar valoró la importancia de proporcionar calostro para la creación de las hemoglobinas requeridas en la generación de defensas que evitan que los animales adquieran con más facilidad enfermedades.
 
La cantidad y el tiempo durante el cual se debe dar el calostro está condicionado al tipo de ganadería y su ubicación. El manejo varía en clima del trópico bajo y alto.
 
En segundo lugar está el consumo de materia seca mediante concentrado y pasturas verdes, lo que ayuda a las crías a pasar de animales mono gástricos a rumiantes. 
 
Explicó que el destete se debe hacer en el momento que se desee que los animales dejen de consumir leche para incorporar materia seca, antes no. (Lea: 5 recomendaciones para tener crías bovinas más productivas)
 
Con la ingesta de materia seca, la cría, entre el segundo y tercer mes por tarde, desarrolla su rumen para un mejor asimilamiento de los alimentos.
 
Los animales que no consumen materia seca sus primeros meses de vida o que no lo ingieren en cantidades proporcionales retrasarán el fortalecimiento de los papilas ruminales.
 
El rumen es el sitio donde se fermenta y producen energía y proteína, lo que lleva a un desarrollo integral de su sistema digestivo para que produzcan suficiente leche y alcancen el peso ideal. 
 
De esta forma, Peña aseguró que “si la ternera tiene buena crianza responderá mejor en su vida adulta”, porque lo que consume durante los primeros meses de vida repercute a futuro.
 
La nutrición que reciban las reses también tiene efectos en la reproductividad. Según Carlos Gómez, experto en transferencia de embriones, los animales que se alimentan adecuadamente tienen la capacidad de reproducirse con resultados satisfactorios y en ese orden de ideas dar a luz a crías saludables.