Cuando el confort y la productividad pueden ir de la mano

Por: 
Óscar Segura Reyes
05 de Agosto 2013
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confinamiento de ganado bovino
La clave para que este sistema sea exitoso es la generación y establecimiento de los aspectos nutricionales y sanitarios adecuados para los bovinos. Foto: TVAgro
El confinamiento es una estrategia de producción intensiva que permite obtener altos índices de eficiencia y rendimiento en el ganado a través del uso racional de las recursos disponibles. Una práctica llamada a reemplazar el sistema tradicional de campo abierto.
 
A través de las giras técnicas y los Foros Lácteos que llevan a cabo por todo el país la Federación Colombiana de Ganaderos y el Fondo Nacional del Ganado, Fedegán-FNG, se ha podido evidenciar que el confinamiento se ha convertido en una opción interesante para los ganaderos, en especial en la sabana de Bogotá y en la Costa Caribe, lugares donde el valor del metro cuadrado crece día a día. Pero, ¿de qué se trata este modelo que en países como Brasil y Bolivia ha replanteado el esquema productivo en los hatos y ha fortalecido las empresas ganaderas? 
 
El sistema de confinamiento consiste en ubicar a los animales en un área determinada de pasturas que debe ofrecer condiciones de confort y óptimo manejo sanitario, para suministrar alimento concentrado en cantidades que varían de 1,2% a 2% del peso del animal. “La clave para que este sistema sea exitoso es la generación y establecimiento de los aspectos nutricionales y sanitarios adecuados para los bovinos”, explica Carlos Álvarez, experto en nutrición animal que ha recorrido el mundo mostrando en distintos congresos ganaderos la experiencia brasileña en torno al confinamiento bovino. (Crónica: Marco Tulio: un ganadero que sufre los Tratados de Libre Comercio)
 
El suministro de una dieta segura garantizará el buen desempeño del animal durante el periodo de confinamiento y ofrecerá una ganancia de peso que va de entre 1 y 1,6 kilos por día, de acuerdo al nivel de concentrado y forraje de la dieta. “Los principales componentes para estas dietas son los alimentos energéticos como maíz o sorgo, alimentos proteicos como harinas de algodón y de soya, y un buen núcleo mineral compuesto por sales y suplementos, así como vitaminas”, dice Álvarez quien visitó nuestro país en 2010 para dictar un seminario sobre el tema. (Lea: Sistemas de estabulación, una apuesta arriesgada para su predio?)
 
Además, para este sistema es necesario trabajar en una adaptación previa con los animales, con el objetivo de evitar problemas digestivos. Este periodo de acoplamiento puede variar entre 7 y 14 días dependiendo de la cantidad de concentrados que se vayan a incluir en la dieta del animal.
 
Por su parte, los expertos señalan que el manejo de los animales es simple. El ganado permanecerá en una misma área durante el periodo estipulado y el alimento será suministro en el comedero por lo menos 2 veces por día. Para Álvarez, los procesos habituales de confinamiento duran entre 40 y 120 días dependiendo del peso que se quiera alcanzar con los animales.
 
Según información de la Corporación Altos Estudios Equinos, Caequinos, en Colombia, el promedio de peso de salida de un animal está entre 450 y 480 kilos, por lo cual el tiempo de confinamiento debe ser entre 60 y 90 días. Asimismo, la carga animal del terreno utilizado para confinar estará determinada por la cantidad de alimento concentrado que se proporciona, el tiempo de permanencia en el sistema y la masa de forraje inicial 
 
Entre otras cifras para destacar de Caequinos, también se dice que optimizando al máximo los recursos disponibles de pasturas, concentrados y minerales, se pueden tratar hasta 8 o 10 animales por hectárea durante casi 100 días, logrando una tasa de engorde del 2% al día.
 
Todos estos elementos integrados correctamente, llevarán sin duda a una producción cárnica y láctea de mejor calidad, a través de un sistema que permite que los pequeños y medianos productores puedan fortalecer la eficiencia de su hato con una inversión no muy alta.
 
(Foto: Fedegán)
El camino a la rentabilidad
 
Las condiciones de cada productor en materia realimentación del ganado. Si existe buena presencia de forraje, pero no hay suplementación bovina adecuada, el ganadero puede tener baja rentabilidad. “La clave en este proceso de confinamiento es la suplementación proteica con base en subproductos”, señala Germán Yepes Echeverry, docente de ganadería de carne y director de prácticas de Caequinos.
 
La alimentación es vital en este tema. Especialistas como Yepes Echeverry señalan que antes de ser ganaderos, hay que ser agricultores, para saber cosechar el forraje, establecer una pradera, comprender en qué época del año es mejor realizar el pastoreo o corte, saber cuál es el periodo de desarrollo y descanso de los pastos. “Las pasturas se deben cortar antes de que florezcan y semillen, pues ahí en cuando tienen su más alto valor nutricional, de lo contrario dicho valor se reducirá hasta un 30%”, indica el profesor de Caequinos. (Lea: Conocer el suelo es clave para la productividad de los cultvos, asegura estudio)
 
Ahora bien, la composición de los animales también juega un papel preponderante. Es importante alojar ejemplares que sean de comportamiento vivaz, con buen porte, tamaño, cilíndricos, de buena amplitud de pecho para alojar músculo y preferiblemente de cruce. “Con estas características, sin duda, el bovino se podrá adaptar más fácil, hará de este proceso un elemento exitoso y rentable para el hato”, puntualiza el docente Yepes Echeverry.
 
En este proceso de lograr eficiencia y productividad, también es fundamental el tema de las instalaciones utilizadas para confinar el ganado. “El diseño de las instalaciones debe permitir la aireación adecuada, un proceso sanitario que deje drenar todos los fluidos de los animales para evitar daños en las pezuñas del ganado”, comenta Esperanza Polanía, coordinadora de seguimiento epidemiológico de la Federación Colombiana de Ganaderos, Fedegán-FNG. 
 
Este sistema permite tener los animales identificados para darles un mejor manejo. Pero este modelo que justamente es una oportunidad de llevar registros detallados de la productividad en un hato, también es un reto y requiere mano de obra capacitada y calificada, de lo contrario, la inversión en tiempo, espacio y dinero se desperdiciará. (Columna: A llorar sobre la leche derramada)
 
“Toda la labor que se desarrolla en torno a un sistema de confinamiento bovino exige que el personal del predio sea muy juicioso a la hora de llevar registros de edad, sexo y composición del animal. Con esto, se garantizará el desempeño del ejemplar y por ende la calidad de los productos aumentará al igual que la rentabilidad”, asegura Esperanza Polanía, de Fedegán-FNG.
 
Colombia tiene un extenso camino por recorrer en cuanto a la implementación de sistemas de producción intensiva como el confinamiento, pero a medida que los productores se vean presionados a reducir espacios en los predios, ante el inevitable aumento en el costo de la tierra, entenderán la coyuntura y solo sobrevivirán quienes conozcan y apliquen estas prácticas mucho mejor. “Una forma de empresarizarse es utilizar el confinamiento, porque esto le inculca la idea al ganadero de que siempre es posible ser autosostenible”, concluye Polanía.