Fallas y aciertos de los ganaderos a la hora de detectar los celos bovinos

Por: 
Pedro Fonseca
18 de Octubre 2016
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Aún cuando los ganaderos cometen muchas fallas en general, hay otros tantos que se esfuerzan por mejorar ese índice en sus ganaderías. Foto: almaagropecuaria.com.
En Colombia, las empresas ganaderas están apostando cada vez más a implementar estrategias de detección de celo buscando mejorar los parámetros reproductivos en sus fincas. Sin embargo, aún faltan más esfuerzos para llegar al promedio nacional.
 
La eficiencia en la reproducción de un hato es uno de los aspectos más importantes para determinar su productividad. Cuando se retrasa una concepción, el ganadero sufre pérdidas económicas importantes.
 
Por ejemplo, la vida productiva de la vaca se reduce porque los períodos secos se extienden y el número de terneros nacidos por año disminuye, lo que influye en la posibilidad de descartar reses con menor rentabilidad. (Lea: Productores de Antioquia y Magdalena medio aprenderán a detectar celos)
 
En este sentido, los ganaderos invierten enormes esfuerzos y grandes cantidades de dinero para corregir los desórdenes reproductivos que puedan estar ocasionando un retraso.
 
Los expertos coinciden en señalar que en un hato con altos niveles de productividad, las vacas deben servirse 90 días después del parto para obtener un ternero al año.
 
Para esto, insisten en que el ganadero debe llevar un registro de las vacas en celo o las fechas de servicio para predecir futuros estros o fechas de parto y manejar las vacas de forma que puedan conocer con exactitud cuándo deben ser servidas, ya sea por monta o con un programa de inseminación artificial.
 
Signos para detectar celos
 
Andrés Sinisterra, médico veterinario, detalló los signos que permiten detectar cuando una vaca entra en calor y está dispuesta para ser preñada. El primero tiene que ver con la posición o el estado de la hembra.
 
El signo característico de una vaca en celo: permanecer quieta por más de 5 segundos mientras que otra vaca la monta”, indicó. (Lea: Recomendaciones teniendo en cuenta que los celos ocurren en la noche)
 
En efecto, una vaca que se deja montar entre 4 y 6 ocasiones en un lapso de 8 horas ha entrado en calor. Hay que tener en cuenta que la hembra no solo se deja montar por un toro, sino que incluso sus otras compañeras pueden hacerlo sin que ella se perturbe o se vuelva brusca.
 
En cuanto a los signos físicos que son de segundo orden, se observa la vulva hinchada y roja, frecuencia al orinar, descarga de mucosas claras, retención de leche durante el ordeño, raspaderas en columna y cadera, así como barro y estiércol en los costados.
 
A nivel comportamental, las vacas se vuelven más juguetonas o “chismosas”, como lo dice el mismo Sinisterra, es decir, cambian su temperamento y están más prestas a dejarse acariciar. También exhiben alteración y nerviosismo, mugidos frecuentes y gestos ansiosos, falta de apetito y suelen olfatear la orina de otros animales.
 
Las fallas
 
El problema con la entrada en calor es que los ganaderos disponen de un lapso muy corto para actuar. Una vez empieza el celo, el productor dispone de hasta 24 horas para inseminar la res, aunque el tiempo ideal son las primeras 12.
 
Mónica Díaz Montenegro, gerente del Comité Regional de Ganaderos de Puerto Berrío, Coregán, aseguró que los ganaderos suelen perder muchos celos porque ocurren durante la noche o no pueden estar pendientes todo el tiempo de sus animales.
 
Un propietario podría perder hasta $300 mil al año por vaca si tiene dificultades a la hora de detectar el celo. Por eso, es necesario que este registro se haga diariamente y de forma precisa, por lo cual debe designarse un responsable que esté pendiente de esta labor. (Reportaje: Estrategias de detección de celo para ganado lechero)
 
Según Alberto Sánchez, propietario de la empresa especialistas en costos ganaderos Afagro, este valor puede variar en diferentes sistemas, pues no es lo mismo para lecherías especializadas que para una ganadería de cría.
 
En una lechería de vacas que dan 22 litros diarios, cada día abierto puede costar alrededor de $25 mil. Entonces a una vaca que se le pase un calor, son 21 días, o sea más de $400 mil. Eso sin contar vacas que se les pasa un celo y otro, o no se preñan. Eso suma millones”, aseveró.
 
Debido a que el tiempo de calor es muy corto, Sinisterra precisó que el trabajador asignado debe estar pendiente las 24 horas del día. Sin embargo, antes de que los productores se alarmen por la imposibilidad de esta tarea, aclaró que los celos se dan sobre todo en las noches.
 
“En este ciclo estral, una vaca genera mucho calor, por lo que se vuelve más activa e inquieta. Cuando calienta el sol en las mañanas, sobre todo en trópico bajo, ponerse en calor incrementa más su temperatura interna, entonces la gran mayoría tiene celos silenciosos o nocturnos”, señaló.
 
También destacó que en la medida de lo posible, tanto ganaderos como trabajadores dominen la práctica de inseminación artificial, con el fin de evitar que se pierdan los celos en las noches o los fines de semana, cuando el único trabajador que sabe inseminar está de descanso.
 
No obstante, otra gran falla de los ganaderos es que hoy en día, más del 90 % de los predios en Colombia no emplean la inseminación artificial, I.A. para servir a sus hembras. Incluso, una investigación del médico veterinario Iván Mauricio González demostró que la I.A. es menor al 0,5 %.
 
Cuando los productores no hace la observación correcta de los calores, se pueden perder las inversiones en programas de I.A., y retrasar el mejoramiento genético de los predios.
 
Además, muchos empresarios incurren en el error de reservar a los veterinarios o a ciertos trabajadores de finca la tarea de inseminar en programas de sincronización de hembras a término fijo o de establecer planes de mejoramiento genético con transferencia de embriones y fertilización in vitro.
 
De ahí la importancia de lograr que más personas se involucren en la detección de celos y la inseminación artificial, un proceso que por ahora es muy incipiente.
 
Los aciertos
 
Sin duda alguna, el logro más distintivo en la detección del celo se dio con la creación del Celotor, una herramienta diseñada por 2 colombianos que permite a técnicos y ganaderos una visión más precisa de la entrada en calor de las reses.
 
Los ingenieros eléctricos Édgar López y John Freddy López desarrollaron la herramienta, que consta de un collar que identifica los ciclos de celo en hembras para informar a través de un mensaje de texto al celular que ya es hora de inseminar. (Lea: 3 métodos para sincronizar los celos en vacas)
 
Este collar funciona con un dispositivo colocado en la cola de la vaca, que mide el comportamiento hormonal. Cuando empieza a ovular, esta terminal envía una señal al collar, que procesa la información, y la reenvía inmediatamente al teléfono móvil del ganadero, indicándole que debe alistar todos los equipos para servir a la hembra.
 
Varios ganaderos han visto la ventaja de aplicar el Celotor, como Milton Hernández Henao, un productor antioqueño interesado en mejorar los índices reproductivos de su hato en la Hacienda San Lucas, ubicada en el municipio de Maceo. Hace poco acogió una charla para mostrar las ventajas de esta herramienta.
 
Hacemos montas directas con el Celotor, para que advierta al instante cuando un toro esté montando una vaca. Con este aparato, me llega un mensaje de texto al celular que me dice que la vaca de un número determinado fue servida por un toro en especial”, sostuvo.
 
El propietario de San Lucas aclaró que este instrumento funciona tanto en programas de monta natural como de inseminación artificial, cuando los toros están desviados. Precisó que ha trabajado con los 2 sistemas pero aspira a mejorar con la implementación de embriones.
 
Aunque es la primera vez que Hernández Henao utilizó el Celotor, está convencido de sus bondades para mejorar los parámetros reproductivos de su finca. (Lea: Con un podómetro se puede detectar el celo en vacas)
 
El médico veterinario Miguel Peña, investigador del Centro La Libertad de la Corporación Colombiana de Investigación Agropecuaria, Corpoica, señaló que en Colombia se practica la metodología de inseminación artificial e inseminación a tiempo fijo como parte de la sincronización del celo.
 
Otras herramientas que emplean los ganaderos para detectar el periodo de calor en vacas son los marcadores de tinta y la crayola. El primero es un parche que se coloca en la grupa de la res y que se revienta cuando una monta a la otra.
 
El segundo es una técnica que proviene de hatos estadounidenses y que consiste en pintar la base de la cola con una crayola de color rojo o verde. Si al día siguiente, la mancha aparece desgastada es porque la montaron varias veces.
 
El investigador de Corpoica aclaró que en Colombia se usan podómetros y otras herramientas, pero no en gran proporción por su costo y el tamaño de la mayoría de los hatos.
 
Por su parte, el médico veterinario Iván González reveló que estos insutrumentos se conocen como formas automáticas porque detectan de forma inmediata el celo. Además del podómetro que tiene una precisión entre el 60 % y el 100 %, está la evaluación de la temperatura intravaginal y el HeatWatch, que tiene una precisión del 94 %.
 
En definitiva, los ganaderos están preocupados por servir a sus hembras y reducir los días abiertos con una mejor detección de celos, pues son conscientes de los elevados costos que representa un calor no descubierto.
 
Aun así, hacen falta esfuerzos ingentes, tanto de los organismos oficiales como de las entidades particulares y de los mismos productores, para que el promedio de detección de celos aumente y los hatos tengan mejores niveles de reproductividad y rentabilidad.