La ganadería ovina vive su mejor momento en Colombia

Por: 
Óscar Segura Reyes
02 de Septiembre 2013
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ganadería ovina en Colombia
Esta actividad que antes era de índole familiar y tradicional, ahora cuenta con una visión empresarial. Foto: Cortesía Kordero's.
La ovinocultura ha ganado un importante terreno en el país durante los últimos años. Esta actividad ancestral se ha convertido en sinónimo de rentabilidad y eficiencia gracias al proceso de formalización y enfoque empresarial que están impulsando los productores y asociaciones nacionales.
 
La llegada de los ejemplares ovinos al país tiene sus orígenes en la época de la conquista, hace más de 500 años. En aquel entonces, los españoles introdujeron animales de lana, provenientes de Europa, y también de pelo, originarios de África. Hoy, varios siglos después, el consumo interno y la rentabilidad que genera esta actividad muestran que su producto final está llegando a la mesa de los colombianos a la misma altura de la carne de res, cerdo y pollo. (Galería: El repunte de la ganadería ovina en Colombia)
 
Empresarios como Luis Fernando Echeverry, gerente propietario de la marca Kordero’s, hacen parte de esta transformación. En 2005, Echeverry importó desde México un grupo de hembras y machos de la raza Kathadin. La adaptación de estos animales en la Hacienda La Veguita, ubicada en San Juan de Cesar,  fue excepcional y dio inicio a un programa de cruces con hembras criollas. En la actualidad, Kordero's cuenta con un hato de más de 12 hembras ovinas de las razas Santa Inés, Dorper y desde luego Kathadin.
 
“Desde hace más de 8 años nos dimos cuenta que en el país no existía una explotación técnica ni tampoco una producción industrializada que permitiera posicionar esta actividad como un negocio ganadero, por eso vimos la posibilidad de abrirle paso, debido a que los precios de la carne bovina y los lácteos empezaron a estancarse, al tiempo que la carne de cordero que se comercializaba y consumía en el país era principalmente importada”, señala  Echeverry. (Lea: Aumenta comercialización de ovinos y caprinos en Colombia)
 
Hoy por hoy, al productor nacional se le paga entre $3 mil y $5 mil por cada kilo, y en los supermercados, el precio promedio de venta es de $20 mil. “Esta actividad que antes era de índole familiar y tradicional, ahora cuenta con una visión empresarial enfocada hacia el producto. Además los productores están aprovechando la alta demanda que existe en el mercado, así como la comercialización efectiva y las importaciones que se han ido sustituyendo”, explica Camilo Ernesto Barrios Cárdenas, director del Comité Técnico de Asoovinos.
 
El hato ovino colombiano asciende a 2 millones de cabezas en todo el país, de las cuales, cerca de un millón se encuentran en La Guajira, una región emblemática para la producción ovina. Pero gracias a su valor agregado y evolución, ya se desarrolla con firmeza en departamentos como Boyacá, Cundinamarca, Valle del Cauca, Santander y Cesar, en donde los productores han identificado el potencial y valor de esta actividad.
 
Entre los muchos beneficios que le dan valor agregado a la ganadería ovina, se encuentran la crianza, que a pesar de ser específica y exigente, es altamente eficiente pues se puede criar un mayor volumen de animales por cada hectárea. De igual forma la carne cuenta con un buen balance de nutrientes y de omegas, y además es baja en grasa. “La carne de cordero tiene una excelente aceptación en los mercados de élite y aunque también se distribuye en otros segmentos, son los restaurantes más reconocidos y las grandes superficies los canales que hacen parte de esta apuesta”, asegura Camilo Barrios de Asoovinos.
 
La producción de ovinos es altamente efectiva, por lo cual muchos productores han dejado de verla como una actividad complementaria y la han convertido en un tema de primer orden en sus hatos ganaderos. “En el tema de la ceba y engorde los resultados saltan a la vista, en el mismo lapso de tiempo que logramos llevar un bovino a su peso ideal de engorde, ya hemos llevado 8 o incluso 10 ovinos a su nivel ideal para comercializar”, indica Luis Echeverry, de Kordero’s. (Lea: La Guajira quiere modernizar y fortalecer su producción ovina)
 
Algunas de las razas que más se comercializan en el país son Katahdin, Pelibuey, Dorset, Santa Inés y Romney. A su vez, las características que según los expertos hacen tan atractiva a esta especie son su enorme adaptabilidad, fácil manejo y eficiencia en el uso de praderas. Este rumiante además puede producir de 3 a 4 animales al año.
 
(Foto: Cortesía Korderos)
 
La clave al dar los primeros pasos
 
Los productores, que para enfrentar los TLC y la dinámica de un mercado globalizado, están pensando en adoptar la producción ovina como una alternativa para sus hatos, deben tener en cuenta que esta ganadería es la más exigente de todas; requiere de un manejo más cuidadoso, un trabajo meticuloso y una excelente alimentación. “A quienes arrancan en esta labor, yo les recomiendo que definan primero el tema de las instalaciones y la nutrición, para luego llevar los animales al hato”, puntualiza Echeverry, propietario de Kordero's.
 
Asimismo, los expertos señalan que la inversión que deben llevar a cabo los interesados en incursionar en la ovinocultura puede ascender a $50 millones, teniendo en cuenta que para hacer de esta una actividad sostenible se requiere de un número cercano a 200 ovejas paridoras. “Lo esencial para empezar es asesorarse. Conocer la especie, sus potencialidades y debilidades para luego introducirse en el manejo de los ovinos. Saber que no son vacas chiquitas”, comenta Barrios Cárdenas.
 
También es necesario organizar la finca con potreros pequeños que ofrezcan una excelente rotación, tecnificar al máximo, dar un buen manejo sanitario y realizar controles contables que permitan medir e identificar oportunidades de mejora. Para esto, según Asoovinos, es necesario apoyarse en los desarrollos tecnológicos, agremiarse y recibir acompañamiento técnico. (Lea: 3.995 millones invertirá Nariño en genética ovina)
 
Esta promisoria actividad pecuaria tiene un excelente futuro debido a que la geografía colombiana ofrece un enorme potencial en crecimiento ovino y les da a los ganaderos la oportunidad de manejar una producción a gran escala. Para Camilo Barrios, lo que viene ahora es pulir y moldear el manejo que se le da a los ovinos en los hatos del país, invitar a nuevos productores a que conozcan las bondades del tema e incentivar el consumo interno que de acuerdo a cifras recientes no supera los 500 gramos per cápita al año.
 
En la actualidad, la carne de cordero que se produce en Colombia es pretendida en países como Arabia Saudita, Dubai, Qatar, China y EE.UU., por eso el gran reto de la producción ovina esta en mejorar la genética y fortalecer la asistencia técnica. “Con los acuerdos comerciales existe un futuro interesante para esta ganadería y es momento de aprovechar esta oportunidad”, concluye el Gerente de Kordero’s. (Lea: Ovino raza Suffolk)
 
Los expertos coinciden en afirmar que esta actividad tiene potencial, mercado y salida, además de que involucra métodos de ganadería moderna que llevan a criar un mayor volumen de animales en espacios más reducidos. Al mismo tiempo, las condiciones geográficas del país ofrecen todo para que esta labor se desarrolle a plenitud.