¿Se ha preguntado cuál es el origen y principales características del chino santandereano?

Por: 
CONtexto ganadero
28 de Junio 2022
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Origen y principales características del chino santandereano
Origen y principales características del chino santandereano lo hacen ser uno de los criollos más importantes de Colombia. Foto: Fedegán FNG

¿Se ha preguntado cuál es el origen y principales características del chino santandereano? Si la respuesta es no, lea detenidamente esta información que lo instruirá con detalles para que contribuya en la fomentación de las razas criollas.

 

Su origen se remonta a las razas bovinas que fueron introducidas por los españoles en el segundo viaje de Cristobal Colon en 1493 como la cacereña, gallega, andaluza negra, pirenaica, tudanca, berrenda andaluza y murciana, todas estas provenientes de la península ibérica. (Lea: Rusticidad y adaptabilidad del Chino Santandereano, características clave para su hato)

 

Los primeros becerros, cerdos y ovejas fueron embarcados en el puerto de Sevilla y desembarcaron en la isla de La Española, hoy Santo Domingo. Treinta y dos años después se autorizaron las exportaciones hacia tierra firme.

 

Las entradas a Colombia fueron en Santa Marta en 1525 con su fundador Rodrigo de Bastidas, para luego pasar por Cartagena en 1533 por los hermanos Heredia; las anteriores importaciones dieron origen al ganado criollo que pobló la Costa Atlántica colombiana, hoy conocido como costeño con cuernos.

 

En 1542 a la Guajira llegaron ganados con Pedro de Lugo, que posteriormente emigraron del país dando origen entre otros, al chino santandereano.

 

Durante la migración de estos semovientes, en busca de pastura permanente comienza probablemente a manifestarse su capacidad de adaptación, quedando algunos geográficamente aislados en parejas en tanto continuaban migrando hacia el sur del país y luego del continente.

 

Fue así como un grupo de bovinos se situó entre San Gil y Barichara en la vereda ‘La China’, razón por la cual se le categorizó a estos bovinos con el nombre de chino santandereano.

 

Desde entonces, esta raza bovina se ha preservado en la actualidad, constituyendo una de las dos únicas razas criollas colombianas de montaña, adaptada a las tierras santandereanas de buena rusticidad y triple utilidad.

 

Se cree que el chino santandereano tiene sus estirpes en las razas ibéricas, gallega, tundaca y pirenaica, en orden de mayor a menor prevalencia, pero no solo estas conformaron el chino, pues se adhirieron otros ganados como el casanareño, el venezolano limonero y el costeño con cuernos proveniente de la Costa Caribe colombiana. (Lea: Chino santandereano, una raza criolla que busca consolidarse)

 

Entre sus principales características zootécnicas están el pelaje que es colorado, presentándose algunas variantes como el bayo anaranjado y el hosco; rara vez presentan manchas blancas en el vientre o en las partes del cuerpo, expone un artículo elaborado por Asocriollo.

 

El color más frecuente es el hosco, y se distingue por un color rojo castaño con extremidades oscuras o quemadas hasta más arriba de las rodillas y corvejones. La cabeza es oscura o quemada y las mucosas negras, además tienen color negro en orejas, ojos, cascos, la borda de la cola y el extremo del escroto.

 

La piel del ganado es algo abundante, suave, suelta y plegable, con papada de tamaño medio y con prepucio recortado y bien proporcionado. El espesor de la piel varia en las diferentes partes del cuerpo y es más delgada en el abdomen, cuello y mejillas, donde se nota fácilmente los vasos sanguíneos cutáneos.

 

En los colores rojo y bayo es común encontrar la piel de color amarillo o gris. A veces los animales bayos nacen de piel rosada, la cual va cambiando su color con la edad a gris o amarilla, las mucosas lo mismo que la piel, que pueden ser negras, amarillas o grises.

 

La cabeza es de aspecto primigenius, que posee una frente ancha, testuz plana de tamaño pequeño o mediano, posee una apariencia tranquila y noble. Cuenta con un perfil recto y de cara fina, magra y expresiva; cuernos finos, delgados, de color blanco con puntas negras dirigidas hacia afuera, hacia delante y hacia arriba.

 

El cuello es fuerte, de mediana longitud, bien implantado en el tronco con papada de mediano desarrollo, músculos cervicales muy desarrollados en el macho. La cruz es fuerte y cerrada, en buena armonía con el dorso. Es fuerte pero algo ensilado en algunos animales, un poco más levantado en la parte posterior.

 

El lomo es bastante recto, largo, fuerte en el macho y algo magro en la hembra. La cola es llena en el macho y con buen espacio para la ubre en la hembra con desprendimiento alto, delgado, de longitud mediana, descarnada en su base y con la borla escasa o desprovista de esta.

 

La ubre es glandulosa, bien adherida, visiblemente irrigada, con desprendimiento posterior alto y bastante larga de adelante a atrás. Se presenta desarrollo desigual, tanto de los cuartos posteriores como de los anteriores debido a su desequilibrio.

 

Los testículos bien colocados, parejos de buen tamaño y del mismo color del cuerpo del animal; generalmente con el extremo inferior negro, donde el escroto termina en forma de horqueta. Los miembros de mediana longitud, bien aplomados de hueso fino y provistos de pezuñas solidas.