Casanareños son protagonistas en los frigoríficos de Bogotá

Por: 
CONtexto Ganadero
23 de Enero 2017
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Los semovientes tienen una merma mínima en comparación a otros ejemplares comerciales usados para el sacrificio. Foto: Cortesía.
Históricamente el ganado criollo ha sido castigado en las plantas de beneficio, sus dueños no reciben un precio justo por los semovientes y deben conformarse con unos cuantos pesos por sus animales así tengan grandes condiciones. Esa tendencia la viene rompiendo el Casanareño.
 
Los animales provienen de Orocué, Casanare. Desde allí salen los lotes de ganado que llegan 2 veces al año a las plantas de sacrificio de Bogotá. Antes de embarcarlos al camión, su peso promedio es de 534 kilos y al bajarlos en el centro de faenado su merma es de apenas 28 kilos. Eso ya demuestra que hay una ventaja en comparación con otras especies que pierden hasta 50 kg durante el viaje. (Lea: Criollo casanareño tiene con qué dar la pelea en carne y leche)
 
César Wilches, dueño de los semovientes, durante muchos años vio a su padre ser víctima de las injusticias y discriminaciones por ser propietario de ganado nativo. Sin embargo, admiró su pasión y dedicación para insistir, persistir y no desfallecer hasta lograr que sus semovientes fueran apetecidos en los mercados de la capital, pues sin medicamentos, anabólicos o estimulantes su merma es mínima en comparación con otras especies.
 
Aunque prefiere no entrar en polémicas ni descalificar las otras razas cárnicas que hay en el mercado, sabe que llegó la hora de que los criollos ocupen en lugar que merecen, especialmente porque el rendimiento del Casanareño (58 %), en su caso, es muy valioso y notable teniendo en cuenta que la utilidad promedio del Cebú comercial está entre 50 y 52 %.
 
“Es claro que sostener razas europeas da mejor rendimiento en carne, pero tener animales puros en Orocué es complicado, tienen que ser cruzados con cebuínos y usar genética de alta en producción cárnica, es un costo cuyo beneficio tiene que ser muy bien evaluado económicamente”, argumentó y agregó que sabe que es viable hacerlo, pero no cree posible obtener bovinos con una ganancia del 58 % como ocurre con los ejemplares que tiene en este momento. (Lea: Araucanos estudiaron bondades del bovino criollo casanareño)
 
Wilches sabe que en materia de zootecnia, los productores trabajan con un rendimiento estándar que es del 50 %, toda vez que es el dato que más se repite por lo que se tiende a generalizar cada que se trabaja con carne.
 
No obstante, cree que muchos carniceros podrían aprovechar mejor las canales, aunque hay muchos que tienden a castigar al ganadero porque encuentran más hueso del que desean en los segmentos del animal.
 
Confesó que a muchos productores les dejan de comprar el ganado que no tiene un balance entre carne y hueso. “Esa pelea entre carniceros informales y productores está perdida y son quienes más se aprovechan de los criollos”, lamentó.
 
Sin embargo, no salgo del asombro del peso de sus animales: son 534 kilos antes de embarcarlos a un camión. César dice con total tranquilidad que alimenta sus animales con los pastos del llano, sin antibióticos ni químicos. El ganadero tiene en sus potreros variedades como Tabebuia, Coralibe o Puy, que son árboles tropicales que dan frutos, sombra y alimento necesario para llegar a esos niveles. (Lea: Ganado criollo casanareño será declarado patrimonio genético)        
 
Wilches pidió mayores reconocimientos para el rendimiento en canal, pues cree que así como él se preocupa por tener un porcentaje cada vez más alto, muchos productores se interesarían en lograrlo si recibieran un pago más alto en esa materia.
 
A su juicio, una de las razones por las cuales el sector cárnico tiene un marcado retraso tecnológico si se compara con la lechería especializada, se debe a que el cebador siempre busca un menor costo porque su negocio depende de centavos, lo que limita la inversión en innovación.
 
Mientras en Colombia no haya una legislación que establezca un precio base y bonificaciones obligadas como las tiene el sector lechero, el productor de carne seguirá apostando al costo bajo sin importar la calidad del producto final y se mantendrá el retraso tecnológico”, lamentó Wilches, quien aseguró que eso seguirá siendo un beneficio para él y muchos que no apelan al uso de químicos, venenos, hormonas y demás “porquerías” como las calificó en la carne. (Lea: Nuevo esfuerzo para salvaguardar el ganado criollo)
 

César sigue produciendo ganado Casanareño, levantándolo de forma natural y obteniendo rendimientos impensados mientras los bovinos criollos poco a poco se abren un campo en las plantas de beneficio del país sin los injustos castigos que durante años han sido víctimas.