El secreto de la crianza del toro de lidia

Por: 
Luisa Gómez Rodríguez
07 de Julio 2014
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Toro de Lidia
Como en las grandes ganaderías, uno de los secretos es realizar una buena elección genética. Foto: Fedegán.
Su bravura lo caracteriza. Sus cuernos grandes y su cuerpo, que parecen una locomotora, inspiran respeto, en algunos casos miedo, en otros valentía. El toro de lidia, que desciende del uro o toro salvaje de la Edad Media, hoy da a conocer sus cualidades físicas en corridas o encierros, pero para que un animal de este tipo logre generar esas emociones en un espectáculo taurino, primero se deben tener en cuenta temas de crianza y alimentación, con el fin de dar continuidad a una tradición centenaria.
 
De acuerdo con Luis Fernando Castro Botero, representante de Guachicono, una de las ganaderías de toro de lidia más importantes del país, uno de los principales aspectos que se deben tener en cuenta  para la cría de ejemplares de esta raza es el clima, ya que estos animales tienen problemas para adaptarse al trópico y desarrollar resistencia contra las garrapatas. (Lea: Asotoros se unió a la Cámara Gremial del Toro de Lidia)
 
“La cría de los toros de lidia se ha ido a tierras altas con el fin de evitar las posibilidades de anaplasma transmitidas por la garrapata, sin contar el nuche que está erradicado en muchas zonas del país; sin embargo, en las zonas donde hay esa plaga tiene que haber un estricto control”, señaló Castro Botero.
 
De acuerdo con el experto, el ganado de lidia, en especial los toros que van a estar en la fiesta brava, deben tener un manejo adecuado, de lo contrario adquieren vicios que después se manifiestan en las corridas.
 
Algunos resabios provienen de los baños garrapaticidas, es decir, que si la persona que aplica el químico solo lo hace por un lado, el animal lo va a expresar en la lidia y se puede colar en los pases de muleta o de capote.
 
“Otro aspecto importante es la correcta alimentación. Mucha gente cree que el ganado de lidia se puede echar a una loma a comer rastrojos y si eso pasa influye directamente en la fertilidad y las vacas dejan de ciclar, de parir anualmente; por eso la nutrición debe estar acorde con los requerimientos del animal", apuntó el ganadero, para quien es fundamental que los machos de lidia ya estando en las corridas tengan una excelente presentación, tanto el estado de sus carnes, como en el desarrollo de su cuerpo y de sus astas, porque la esencia del espectáculo es la emoción que le produce al público ver un toro embistiendo”. (Galería: El once ideal: el mejor equipo bovino)
 
La clave está en la selección
 
Luis Fernando empezó su actividad ganadera de lidia en 1974, como parte de la tradición de su grupo familiar. En 1981 importaron animales desde Toro y Estrella (España), un total de 30 vacas y 2 sementales. Luego se fue eliminando la importación y hoy día trabajan con material de lo que trajeron y usando la inseminación artificial masivamente, porque solo tenían 2 sementales con garantía.
 
La inseminación artificial ha sido interesante para el mejoramiento del ganado, como ha sucedido en todas las razas; también la tenemos en cuenta para volver a usar toros que han sido importantes y que han muerto hace 15 años, porque pueden aportar algunas características que necesita la ganadería en un tiempo determinado”, indicó Castro.
 
(Foto: Fedegán)
 
En Guachicono hay una producción de 60 machos y 60 hembras anuales y están a 760 metros de altura sobre el nivel del mar. El propietario de la ganadería también explicó que en el Valle de Cauca hay un microclima que no embastece las hechuras del animal, es decir, que no salen animales con agujas altas, que son las manos y patas largas, lo que haría que al toro se le dificulte la embestida. En esta región los animales conservan las hechuras finas, lo que facilita el tema del desempeño en la lidia y eso también depende mucho de la tierra y de la calidad de los pastos con que se nutren. (Lea: ¿Qué tipo de raza ganadera serían James, Yepes, Cuadrado y Ospina?)
 
Luego se levantan y a los 2 años de edad los machos los trasladan a la Sabana de Bogotá y allá se realiza la parte final de levante y alistamiento para las corridas de toros.
 
“En el caso de las hembras, las tentamos en Jamundí, Cali, (probar la calidad del animal como si estuviera en una corrida) y las que salen aptas en las pruebas se devuelven para Guachicono. Con las que han quedado desechadas en este momento se está haciendo un ensayo interesante: se cruzan con Brahman y dan un F1 que topizamos y hasta el momento han tenido un buen desarrollo, conformación corporal, como para consumir carnes de ganado joven, con buena textura. Eso lo hemos podido comprobar a raíz de un estudio realizado en España, el cual indica que las vacas de lidia que no tengan estrés de toreo dan una excelente calidad y sabor de carne, con ácidos no saturados, aunque en Colombia estamos en pañales en ese sentido”, agregó Luis Fernando.
 
Para el ganadero el secreto para la cría de los toros de lidia es perseverar; tener un gran conocimiento de lo que se tiene, de lo que hace falta; porque siempre hay algo que mejorar ya que no existe un ganado perfecto, por eso siempre hay que investigar cada vez más, sobre todo con los efectos del cambio climático.
 
Desde el punto de vista genético es muy importante que el ganadero no deje subir la consaguinidad del rebaño porque si hay toros que dan muy buenas características, después toda la ganadería queda excesivamente emparentada, entonces se tiene que mantener un equilibrio porque las importaciones desde España son cada vez más difíciles, el productor tiene que pensar en la evolución de su hato hacia 30 años o más porque si no se autoelimina”, aseguró Castro Botero. (Lea: Comité de salud animal buscará admisibilidad ganadera del país)
 
Por último, el dueño de la ganadería de Guachicono, y también participante de muchas de las corridas de toros más importantes del país, dijo que en el manejo de los toros, el secreto no es darles un tratamiento con zurriagos o perreros, es decir cuando se va a caballo y se arrean a los animales como hacen en los Llanos, con un fuete.
 

 “Se debe hacer con varas y a caballo, porque al mover el brazo con el fuete hacia arriba y hacia abajo se incita al toro para que acometa, tampoco se deben gritar porque son animales que genéticamente responden a estímulos externos, entonces tienen que ayudarse de bueyes  que tengan campanas en el cuello, que sirvan de guías porque los toros se sienten muy solos e inmediatamente atacan, con ese sonido ellos se acostumbran a ir detrás de los otros, por eso en cada ganadería deben haber por lo menos 6 bueyes”, puntualizó Luis Fernando Castro.