Esta es la hacienda Papina, la productora de toros campeones

Por: 
Luis Humberto Caballero R.
01 de Abril 2019
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“Nuestros toros campeones no los vendemos, los dejamos para que sean los padres de la próxima generación”, dijo Paola Castro de Nariño. Foto: Cortesia.

La empresa ganadera es ejemplo de innovación y tecnología, produce una alta genética bovina en la que logra pesos de 600 kilos en solo 24 meses lo que atribuye a una dieta alimenticia cuya característica ha sido el balance mineral. Tiene una producción netamente natural y orgánica y es exitosa en las pistas, hasta el punto que es una triunfadora consecutiva.

 

Al mejor nivel del tesón ganadero, la finca Papina ha logrado ser una unidad productiva sobresaliente y criadora de campeones que trabaja centrada en lograr la mayor eficiencia posible, la disminución de costos permanente y la más alta calidad.

 

Basada en esas tres premisas diversifica sus actividades entre el esquema agropecuario y agrícola, y a cada una, le proporcionó un profundo grado de especialización.

 

De ahí sus permanentes éxitos en los concursos y ferias ganaderas con sus bovinos de alta genética en los que ha logrado más de 17 veces ejemplares campeones -en machos y hembras- en el Congreso Mundial Brahman de Asocebú, Agroexpo, Expomalokas y la feria Edmundo Castro Escamilla en Granada, Meta en el año 2019, entre otras de nivel nacional.

 

Durante tres décadas ha sido un agente de desarrollo en la región del Ariari en Granada, Meta, desde que su creador, Edmundo Castro Escamilla (Q.E.P.D.) le dedicó alma, vida y corazón. (Lea: Hace dos años la ganadería perdió a Edmundo Castro Escamilla)

 

En ese entonces la centró en la tecnología y el mejoramiento genético y logró los mejores galardones de la actividad ganadera a nivel nacional e incluso internacional, uno de ellos la Gran cruz al mérito ganadero Hernán Vallejo Mejía otorgada por Fedegán como gremio cúpula de la ganadería colombiana.

 

Ahora su esposa Luz Piedad Gómez de Castro -quien es abogada- y sus tres hijas, Paola -abogada- Piedad y Natalia -diseñadoras-, administran su legado.

 

Según la gerente de Papina, Paola Castro de Nariño, “faltan dos pasos de una escalera de 20 para lograr su auto sostenibilidad económica”.

 

Es tal su vitalidad que el extenso y riguroso verano que está culminando en Granada, Meta, -efecto del fenómeno de El Niño- lo pasó con plena producción en pastos y bovinos, y se convirtió en gran apoyo de sus homónimos.

 

Ostenta el hecho de tener machos y hembras que cumplen con las necesidades de demanda de cualquier comprador. “Tenemos animales para pista, y a la vez, para destinarlos a la producción y la reproducción”, sostiene.

 

En palabras de Castro de Nariño, “algo claro es que nuestros toros campeones no los vendemos, sino los dejamos en el hato, para que sean los padres de la próxima generación del ganado de Papina”.

 

¿Cómo lo hizo?

 

Los éxitos y logros se deben a tres aspectos específicos. El primero es la base genética. “Esta se convirtió en un gran valor agregado”. (Lea: Mejoramiento genético animal, ¿el futuro de la ganadería?)

 

El segundo es la inversión que se ha realizado a lo largo de la vida de la finca en las praderas para acondicionarlas con cal y abonos, y además, con las cercas y el esquema de silvopastoreo. “Esto nos condujo a obtener las herramientas y la tecnología requerida”.

 

Y el tercero es el trabajo de adaptabilidad de los animales al potrero. “Hemos confirmado la alta resistencia de los bovinos a los cambios frecuentes del clima”.

 

Aporte de las cifras

 

Maneja la información a través del programa, el Ganadero. “Es muy importante tener cifras. El productor debe encargarse, él mismo, de sus cifras porque es la única manera de saber lo qué está pasando en el hato”, recomienda la gerente de Papina.

 

Con la información logró crear el mapa del hato y saber qué evolución productiva presenta en los diversos frentes. Asimismo, conoce las tendencias y la frecuencia de nacimientos. (Lea: “Debemos tener objetivos claros y medir todo”, señala Mario Álvarez)

 

“Estamos trabajando en cómo mejorar la tasa de natalidad y en eso nos toca tener en cuenta que hay un alto número de donadoras y de receptoras. Eso la modifica de manera permanente”.

 

En este momento nos estamos enfocando en ser muy estrictos con la ganadería. Si un animal no cumple con los estándares, toca remplazarlo por otro que sea rentable.

 

Tecnología genética

 

La hacienda Papina hace 30 años fue una de las pioneras en los Llanos orientales en aplicar tecnología en su esquema productivo. “Trabajamos con animales puros en los que invertimos desde el principio en reproductores de alta calidad”.

 

No solo aprendimos del tema sino transferimos ese conocimiento a los ganaderos de Granada en el departamento del Meta.

 

Mediante un laboratorio y un equipo de inseminadores, Papina, realizaba jornadas permanentes de capacitación sobre mejoramiento genético, producción de embriones y manejo nutricional y reproductivo. (Lea: 13 estrategias para el mejoramiento de la ganadería)

 

“Aprendimos a producir nuestros propios toros y estos son de óptima calidad. Actualmente solo el 15 por ciento se obtienen mediante la inseminación artificial, el resto se hace con bovinos propios, porque hemos tenido un grupo de toros sobresalientes. Logramos un mejoramiento genético continuo y toros que son muy fértiles”.

 

Uno de ellos es el campeón llamado Papina Liberty Gaston, que cumplió 36 meses y pesa mil kilos. “Es un ejemplar que tiene más de 600 pajillas vendidas. Esto es muy significativo porque los toros de pista no producen semen. Es un macho que todo lo que produce lo vende, incluso tengo déficit de pajillas con respecto a la demanda de las mismas”.

 

La hacienda en un solo sitio alberga los toros y los toretes. En el mismo lote se encuentra un ternero de 10 meses óptimo para ser toro, y también, otro de 24 meses de 600 kilos igualmente listo. “Lo ideal es llegar a dicho estado, pero a veces es difícil”, resaltó.

 

El reto

 

Al fallecer su padre Edmundo Castro Escamilla -hace dos años- vino el reto de mantener la producción en dicha ganadería. “No era fácil que cuatro mujeres nos encargáramos de una finca bandera que representa mucho para la ganadería de la región del Ariari”.

 

Su padre procedió de una familia de ganaderos y fue un destacado productor y dirigente gremial.

 

“Luego de un análisis juicioso y gradual, nos percatamos que nuestra unidad productiva no era rentable económicamente y debíamos solucionar ese problema”.

 

Los animales a pesar de que se utilizaba en su nutrición la mejor sal comercial del mercado, tenían unas deficiencias productivas y reproductivas que no entendían.

 

“Detectamos que se debía al manejo, al ambiente mal sano de la región y al clima, por lo tanto, en este momento estamos en el proceso de corrección de errores”.

 

Procedió a la tarea de seleccionar y descartar los terneros que no alcanzaban el peso promedio al destete de 220 kilos, y a la vez, las vacas que no producían la leche suficiente para alimentarlos.

 

Balance mineral

 

Posteriormente detectó el déficit de minerales en la dieta alimenticia, y para ello, sembró pasto angleton, y con este, produjo heno que permitió corregirlo. “Logramos un balance mineral que nos permitió el mejoramiento de la producción”.

 

“En Papina todo es pastoreo, hacemos altas rotaciones y mejoramos pastos cada año”.

 

A las praderas les aplica abonos naturales que proceden de las mismas actividades de la unidad productiva, es decir, del compostaje de la producción de frutas, e igualmente, de caballos y corderos, y además, humus de lombriz.

 

“Nuestro propósito es trabajar una producción netamente natural y orgánica que sea armónica con el medio ambiente”. (Lea: Silvopastoriles permiten disminuir en 19 % los costos de producción)

 

En Papina cuidan las especies silvestres, la fauna y la flora. Prohíben la tala de árboles y protegen el bosque para mantener la sombra de los animales.

 

Conviven con la cría de pavos reales, guacamayas, loros de diferentes tipos y aves que vuelan libremente.

 

Además tiene pozos profundos y un sistema de acueducto interno para toda la finca, de tal manera que aprovecha el agua todo el año y el ganado siempre cuenta con agua limpia.

 

Defensa ante el verano

 

“A pesar de que acabamos de pasar un verano que hacía ocho años no era tan largo -usualmente son de tres meses y no de seis- lo pasamos de manera normal y sin los problemas de la época”, resaltó Castro de Nariño.

 

En verano contaba con poco pasto, pero el ganado estaba gordo, no tenía mosca ni garrapata, y adicionalmente, las vacas estaban en celo.

 

“Vivimos un verano tan duro que no esperábamos esa reacción de los animales. Tuvimos destetos de 220 kilos de peso que al ser vendidos los pagaron a $5.300 el kilo”.

 

Ve placentero que no comenzó el invierno con una vacada flaca ni con terneros bajos de peso.

 

De la mano de asesores externos ha logrado una nivelación hormonal a base de un mayor suministro de minerales, del suministro adecuado de pastos y nutrición.

 

De este trabajo pormenorizado la hacienda del municipio de Granada en el Meta, ha logrado consolidar sus toros y ser el triunfador de consecutivos campeonatos bovinos.

 

De manera simultánea contribuye en el desarrollo ganadero de los Llanos orientales y del país y se convierte en un ejemplo a seguir en lo referente al avance de la genética bovina