¿Hay racismo en la ganadería colombiana?

Por: 
Luisa Gómez Rodríguez
12 de Mayo 2014
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Ganadería colombiana
Para algunos productores el uso de criollos sería un retroceso en la ganadería, estudios comprueban lo contrario. Foto: CONtexto ganadero.

Así como en varias partes del mundo las personas juzgan unas a otras por su color de piel, religión, posición política o sexual, en el mundo de la ganadería pasa lo mismo con las razas criollas. De acuerdo con Otoniel Pérez López, coordinador del Centro de Investigación de ‘La Libertad’ de Corpoica, los productores se concentran más en especies como el Cebú, gracias al reconocimiento que ha tenido y su alta presencia en los hatos ganaderos, mientras que ejemplares nacionales pasan a un segundo plano.

 

Nuestra ganadería está basada en bovinos Cebuínos y son pocos los hatos que conservan criollos, pero estos son muy importantes para mejorar y dinamizar nuestros indicadores productivos y reproductivos. Los criollos tienen más de 500 años de adaptación en el trópico, son animales de gran rusticidad, de gran adaptación a los diferentes ecosistemas del país, tienen unos atributos muy importantes si hablamos de fertilidad, tanto los toros como las vacas, y allí radica la importancia de su uso, pero desafortunadamente no son conocidas”, indicó Pérez López. (Lea: Razas criollas, en riesgo de extinción y sin plan de emergencia)

 

Y es que hablar de racismo en la ganadería a muchos les causa sorpresa, pero al parecer es una realidad de la que que no están exenta los hatos ganaderos. Alejandro Vásquez Moreno, especializado en la ganadería de engorde, indicó que en su hato no tendría especies criollas porque sería devolverse genética y productivamente.

 

Cuando llegó el cebú se cruzó con el criollo, y el híbrido que se produjo con el Taurus (el criollo en europa) y los índicos (la raza cebú) dio como resultado un mecanismo genético que se llama 'vigor híbrido' (el valor genético que una raza tiene sobre otra), entonces toda la ganancia genética se le atribuyó fue al cebú, ahí empezó el proceso de absorción de una raza sobre otra”, explicó Germán Martínez, presidente de la Asociación de Criadores Bovinos Criollos y Colombianos de los Llano Orientales, Asocriollanos.

 

Según Martínez, en la década de los 40 las razas criollas estaban a punto de extinguirse, fue entonces cuando el Ministerio de Agricultura y Desarrollo Rural, fundó varios centros para proteger a estas especies de la desaparición, “y eso fue gracias a unos veterinarios que se dieron cuenta que se iba a perder mansedumbre, cantidad de leche y reproducción”. (Lea: Asocriollanos trabaja para fortalecer las razas criollas en Meta)

 

Pero entonces, ¿dónde radica la ignorancia y el desprecio por las razas criollas? Para Daniel Espinosa, ganadero colombiano y empresario, lo que realmente ha faltado es una intervención del Estado. “Para que las razas típicas del país se puedan proyectar como lo hacen países avanzados, se necesitan de estudios que lo comprueben, aunque el trabajo que ha hecho Corpoica es loable, pero se necesita más difusión sobre las capacidades productivas que animales de estas especies tienen”.

 

Lo que pocos saben es que razas como Caqueteño, Costeño con Cuernos, Sanmartinero, Velásquez, Hartón del Valle, Blanco Orejinegro, Romosinuano, Chino Santandereano y Casanareño, pueden llegar a ser más productivos que otras especies importadas, e inclusive si se cruzaran las nacionales con las extranjeras, el resultado productivo y genético sería mucho mejor.

 

“Hoy día hay un gran movimiento y un enorme sentimiento por las razas oriundas del país. En este momento, los ganaderos se están dando cuenta que lo nuestro es muy valioso. Y es que los resultados son los que hablan por sí solos: nuestras razas son supremamente fértiles y 100% taurinas, por ello cuentan con carne de excelente calidad”, aseguró José Antonio Velásquez, director ejecutivo de Asociación Nacional de Ganado Criollo Colombiano, Asocriollo. (Lea: Razas criollas sí producen carne de primera calidad, según estudio)

 

Por su parte, el coordinador del Centro de Investigación ‘La Libertad’ de Corpoica agregó que “hoy los cebuínos normalmente usan por toro de 30 a 35 vacas, por trabajos que hemos hecho en nuestras fincas sabemos que un toro criollo puede manejar lotes de 50 vacas, siendo muy fértil, con una alta producción de terneros”.

 

Pero a eso hay que decir también que, como lo señaló Pérez López, desafortunadamente los sistemas de comercialización no diferencian el color de la piel, es decir, se privilegian a los animales blancos y castigan a los de color, sin tener en cuenta aspectos importantes en términos de rendimiento de canal o de calidad de la carne, que son fundamentales para a usar los criollos de forma estratégica y potencializar su presencia en los sistemas de producción.

 

“Hoy día ya entendemos un poco de la parte genética y que para producir una buena calidad de carne se necesitan de los Taurus, es decir de los criollos que llegaron de Europa desde hace 500 años, los cuales se tuvieron que acomodar a condiciones inhóspitas, como la calidad de los pastos, el clima y las enfermedades, ellos sobrevivieron a todo eso y tienen muy buena adaptación”, añadió Martínez.

 

Para evitar que el racismo siga afectando no solo a la sociedad sino a los animales, es necesario que haya un cambio de conciencia, según el director ejecutivo de Asocriollo. (Lea: “Buscamos aumentar la población de ganado criollo”: Asocriollo)

 

No valoramos lo que no conocemos, Asocriollo está generando información y la está dando a conocer. El desempeño productivo de sus ganados es una de las formas de generar conciencia sobre lo nuestro, que es muy valioso. Los criollos son modelos colombianos, modelados por la naturaleza”, puntualizó Velásquez.