Modelo proteccionista de Petro de subir aranceles encarecerá más los alimentos, advierten expertos

Por: 
CONtexto ganadero
08 de Julio 2022
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Operación de exportación
El aumento de aranceles como lo propuso el presidente electo ocasionaría aumento en los precios de los alimentos y mayor inflación. Foto: magazine.mobileport.com.mx

Faltando cuatro semanas para que el presidente electo Gustavo Petro asuma las riendas del Estado no se ven cambios de anuncios que hizo en su campaña electoral en relación con el aumento de aranceles para proteger la agricultura y la industria nacional. Expertos siguen en su línea advirtiendo que subir los aranceles encarecería los alimentos.

 

Los impuestos a las importaciones se aplicarían a cuatro ramas específicas, como son la producción de alimentos, la agroindustria, las confecciones, y el cuero y sus productos.

 

En un debate de Semana y El Tiempo, el entonces candidato afirmó que “a mí no me da vergüenza decir que yo sí quiero proteger, subiendo los aranceles de importación, la producción de alimentos en Colombia. Los alimentos del pueblo colombiano no pueden depender de un importador mafioso o de la tasa de cambio”.

 

Según Petro, con esta medida se podrían proteger por lo menos 7 millones de puestos de trabajo, pues, según advierte, Colombia ganaría en defensa de la industria local. “El arroz importado será más caro, el maíz importado será más caro, la papa importada será más cara; así crecerá la producción nacional”.

 

Sin embargo, para economistas, analistas, dirigentes gremiales, entre otros, este retroceso a una política proteccionista del siglo XIX traerá peores resultados en lugar de beneficios. (Lea: Ley de Insumos Agropecuarios deja en 0% el arancel para su importación)

 

En una entrevista con RCN Radio el presidente de la SAC, Jorge Enrique Bedoya, manifestó que esa propuesta encarecería todavía más el costo de los alimentos.

 

“Colombia produce 73 millones de toneladas de alimentos al año. El año pasado se importaron 13.8 millones de productos alimenticios y de los cuales, más de la mitad son insumos agropecuarios para la producción de concentrado para animales como gallinas, pollos y cerdos”, recordó.

 

Señaló que “en la medida que suban los aranceles para esos productos, ya de entrada con un impuesto más alto lo que va a generar es un encarecimiento en el costo de la comida que viene del exterior, pero también la que se produce con insumos importados”.

 

Sostuvo que si el objetivo es reducir las importaciones, la solución no es a punta de aranceles. “Hay que pensar en la productividad de la tierra, en el modelo de negocio, en el almacenamiento y eso toma años. Esas propuestas que son de campaña toca aterrizarlas en política pública, que sean viables, para que se genere un verdadero beneficio a los productores de alimentos del país, pero que no afecte a los consumidores a propósito de los problemas que ya se tienen en materia inflacionaria”, afirmó.

 

Por su parte el exministro de Hacienda, Juan Camilo Restrepo, en una columna del diario El Nuevo Siglo, comparó la propuesta de Petro con lo que hizo Donald Trump en su gobierno cuando utilizó profusamente los aranceles como un arma arrojadiza que lanzaba a sus adversarios, especialmente a la China cuando algo lo disgustada. (Lea: Reducción de aranceles decreta por el gobierno tendrá poco impacto en los costos de producción)

 

“Nada de eso funcionó. China continúo con un alto superávit comercial frente a los Estados Unidos; la OMC le abrió varias investigaciones a los Estados Unidos por violar normas vinculantes del comercio internacional; los consumidores quedaron enojados pues los mayores precios de los bienes importados, por razón de los aranceles, se les trasladaron; y toda la comunidad de granjeros y agricultores norteamericanos protestaron pues la reacción del mundo golpeado con los aranceles de Trump fue la de retaliarle con igual moneda”, recordó.

 

Para Restrepo los aranceles no se pueden subir en el mundo contemporáneo a niveles estratosféricos que cada gobierno decida. Todos los países miembros de la OMC, como lo es Colombia, tienen unos techos máximos (aranceles consolidados) hasta los cuales se pueden subir los aranceles. “Pretender cambiar un modelo económico en base a mover aranceles es un debate sobrepasado, que, si tuvo alguna vigencia en el siglo XIX, hoy no lo tiene”.

 

Aseguró que la manera inteligente de proteger la agricultura es estimulando la producción eficiente de alimentos con medidas internas distintas a los aranceles. “Pienso sobre todo en la producción de maíz para lo cual tenemos tierras y vocación maicera. El 60 % de los alimentos que está importando Colombia es maíz. Podemos y debemos incrementar la producción doméstica. Pero no a punta de aranceles sino de políticas de fomento internas eficaces e inteligentes”.

 

Así mismo, planteó que no se puede olvidar que aranceles excesivos estimulan el contrabando y terminan encareciendo el costo de vida a los consumidores.

 

A su vez el el exministro de comercio exterior, Carlos Ronderos, en una columna del diario La República, señaló que “es como una pesadilla que nos retrotrae a los años 60. El candidato Petro trae como gran propuesta de campaña una política Cepalina que promueve la producción sobre la base de aranceles y aislamiento del resto del mundo”. (Lea: ¿Debe eliminarse el arancel para las importaciones de maíz?)

 

Sostiene en su nota que Colombia no le compra productos al resto del mundo para perjudicar la producción nacional, sino para beneficiar a la población con productos que se pueden ofrecer a mejor precio.

 

“Si Colombia cierra sus fronteras al comercio mediante altos aranceles recibirá el mismo tratamiento de sus socios comerciales y se verían afectados los miles de empleos que generan las exportaciones, que no son solo las de petróleo, sino gran cantidad de bienes y servicios que van desde el amado aguacate, pasando por la flores y gran variedad de productos industriales entre los que se destaca la industria de plásticos”, indica Ronderos.

 

El gran argumento es que el país importa más de 12 millones de toneladas de alimentos que podrían producirlos localmente. Si bien es cierto que importamos ese volumen, allí está el trigo con que hacemos el pan y el cual no producimos y tortas alimenticias para animales que ha permitido el gran crecimiento de la industria de los pollos y las ganaderías porcina y vacuna.

 

“La propuesta de subir los aranceles para defender la producción nacional no es más que un lamento populista que de llevarse a cabo traería nefastas consecuencias”, concluye el exministro.