Vaca con mastitis
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Diferencie la mastitis ambiental de la contagiosa y aprenda a tratarlas

Por - 01 de Marzo 2023

Para muchos ganaderos productores de leche, la mastitis es la enfermedad más costosa o que mayores pérdidas genera. Se dice que no existe un hato lechero que no tenga la mastitis bovina en algún animal y en alguno de los grados.


Para muchos ganaderos productores de leche, la mastitis es la enfermedad más costosa o que mayores pérdidas genera. Se dice que no existe un hato lechero que no tenga la mastitis bovina en algún animal y en alguno de los grados.

Según Ricardo Arenas, médico veterinario especialista, en un capítulo del Manual Práctico Ganadero elaborado por la Federación Colombiana de Ganaderos (Fedegán), las pérdidas se deben a la significativa disminución en la producción láctea, el descarte de leche con residuos de antibióticos, reducción de la calidad y por consiguiente del precio pagado por litro, así como por los altos costos de los tratamientos veterinarios y el descarte de animales.

Se trata de una enfermedad infectocontagiosa que se presenta en las vacas con la inflamación de la glándula mamaria como respuesta a la invasión por diferentes tipos de bacterias, microplasmas, hongos, levaduras y algunos virus que se encuentran en el medio ambiente.

Las células somáticas como leucocitos y células epiteliales que se encuentran normalmente en la leche se incrementan sustancialmente por la respuesta inmunológica del organismo ante la presencia de mastitis por lo que su recuento es una gran herramienta de diagnóstico y seguimiento de la enfermedad. 

Existe mastitis de tipo ambiental y de tipo contagioso que se diferencian por el agente que las causa, así como por la forma de producirse la infección y de ahí la importancia de un buen diagnóstico para definir el tratamiento y las medidas adicionales de control. (Lea: ¿Cómo afecta la mastitis la reproducción en las vacas?)

La mastitis contagiosa es la más común y es producida principalmente por staphylococcus aureus, streptococcus agalactiae, y algunas micoplasmas. Se transmite de vaca a vaca o de cuarto a cuarto en el momento del ordeño por malas prácticas de ordeño, equipos o manos contaminadas o por el uso de toallas no desechables.

En cuanto a la mastitis ambiental, esta es producida por el staphylococcus aureus y es predominante en el trópico bajo pero también es producida por eschericia coli que se presenta generalmente en ganaderías del trópico bajo.

Se produce por deficiencias higiénicas de los ambientes de ordeño y de permanencia de los animales. Así mismo esta enfermedad se clasifica en mastitis subclínica y clínica según se presenten los síntomas de manera evidente o no.

Se presume que por cada caso de mastitis clínica donde los síntomas son evidentes a simple vista, existen 20 casos de mastitis subclínica que exigen pruebas más específicas para su diagnóstico.

La presentación de mastitis clínica se caracteriza por anormalidades en la ubre o en la leche detectable a simple vista o con una revisión general. Hay inflamación de uno o más cuartos con los cuatro signos típicos de la inflamación como son: aumento de tamaño, aumento de la temperatura, aumento del color o enrojecimiento, y, aumento de la sensibilidad o dolor por lo que el animal rechaza ser ordeñado. (Lea: La mastitis estaría asociada a la pérdida temprana de gestación en vacas)

Puede presentarse falta de apetito, decaimiento y fiebre. La leche se reduce sustancialmente y evidencia grumos y cambios de color.

Entre tanto, la mastitis subclínica no evidencia cambios en el animal ni en la leche por lo que su detección y diagnóstico es más difícil, lo que genera pérdidas ocultas muy significativas.

Por ello es necesario contar con un programa de prevención y control de mastitis que incluya pruebas diagnósticas específicas como la prueba de mastitis California y el recuento de células somáticas.

Dependiendo del tipo de mastitis, el control y el tratamiento pueden ser diferentes. Sin embargo, en términos generales el control tiene que ver con las buenas prácticas de ordeño y el uso de tratamientos específicos según el diagnóstico y prueba de sensibilidad de las bacterias.

Las vacas enfermas o sospechosas se deben ordeñar al final para evitar que sean fuente de contaminación de animales sanos.