Forrajes híbridos y mejorados, opción frente al cambio climático

Por: 
CONtexto ganadero
04 de Marzo 2016
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pastos mulato II y cayman ganadería
A pesar de que estas plantas existen hace varios años, actualmente han tenido una mayor acogida por su resistencia a la sequía. Foto: www.tropseeds.com.
Los pastos mulato II y cayman son ideales en zonas tropicales, porque se adaptan mejor a los suelos con poco recurso hídrico y tienen un alto contenido nutricional para los bovinos.
 
Mauricio Sotelo, investigador en el programa de forrajes tropicales del Centro Internacional de Agricultura Tropical, CIAT, indicó que a pesar de que estas plantas existen hace varios años, actualmente han tenido una mayor acogida por su resistencia a la sequía.
 
Hay materiales de gramíneas que han sido desarrollados por el CIAT mediante fitomejoramiento. Se caracterizan porque tienen alta producción y buena calidad, con menor exigencia de agua y fertilidad de suelos”, aseguró.
 
Escuche lo que dijo Sotelo sobre los pastos
 
Un ejemplo son los pastos híbridos mulato II y cayman. El primero fue desarrollado por el CIAT a partir de un cruce original entre Brachiaria ruziziensis y decumbens, y luego se expuso al polen de B. brizantha en condiciones de campo. El segundo es otra variedad de híbridos de Brachiaria.
 
Según el experto, ambos poseen una excelente composición nutricional, por lo que ofrecen un mejor contenido de biomasa para la ganancia diaria de peso de los bovinos. Incluso producen más biomasa en época seca que durante la temporada de lluvias. (Lea: Pastos deficientes no sirven al ganado bovino)
 
Los 2 pastos registran niveles similares de proteína cruda, entre el 9 % y el 11 %, dependiendo de las condiciones donde se cultiven en Colombia, aunque en otros sitios ha alcanzado valores de hasta el 17 %. La digestibilidad es superior al 70 % y la palatabilidad es alta, lo que permite que el animal no rechace los materiales al momento de someterlos a pastoreo.
 
Aunque el sistema de raíces del cayman es menos profundo, ambas plantas cuentan con un conjunto radicular que les permite absorber agua de niveles mucho más profundos que las pasturas naturalizadas o nativas. (Lea: Los 5 mejores pastos para el ganado en el trópico bajo)
 
De acuerdo con Sotelo, estos pastos no son tan costosos, pues un kilogramo de semillas de los híbridos está entre $35 mil a $45 mil. Por el contrario, manifestó su preocupación por la escasez de iniciativas para dar a conocer estos productos.
 
Hacen falta gestión y proyectos para que más productores conozcan los beneficios que tienen los forrajeros mejoradores. Esta labor debe hacerse desde las universidades, las corporaciones y las asociaciones, para que el ganadero conozca qué puede ayudarlo a mitigar los efectos del cambio climático”, declaró el experto.
 
Para difundir más el conocimiento de estos pastos, el Comité de Ganaderos del Centro en Pereira organizó un foro donde se presentaron varios profesionales del CIAT, entre ellos Sotelo, con el propósito de brindar herramientas para enfrentar el cambio climático.
 
Luis Alfonso Escobar, presidente del Comité, sostuvo que se debe especializar la producción de forrajes para mejorar los procesos de digestión de los bovinos y evitar que expulsen gases nocivos para la capa de ozono.
 
Hay pastos que hacen que la rumia de los animales sea más exigente. En cambio, cuando los pastos son de buena calidad nutricional, se produce menor cantidad de metano”, dijo. (Lea: Entre más variedad de pastos consuma el ganado mayor es su productividad)
 
Además, algunas razas digieren mejor el alimento que otras, por lo que se ha impulsado el mejoramiento genético en las explotaciones ganaderas, con el fin de que sean más eficientes a la hora de aprovechar la comida.
 
Agregó que entre los forrajes que le brindan al ganado, está el toledo (Brachiaria brizantha), que es uno de los pastos mejorados que más se siembran en el departamento de Risaralda. (Lea: Brizantha, el pasto que le salva la vida a los ganaderos del trópico bajo)
 
Actualmente, el CIAT está realizando trabajos de investigación para determinar si el consumo de estos pastos, tanto híbridos como mejorados, reduciría la emisión de gases metano que expulsan los bovinos.
 
“Una hipótesis que manejamos es que los pastos híbridos y mejorados, debido a su buena digestibilidad, emiten menos gases. Estamos desarrollando un proyecto donde se están haciendo las mediciones y esperamos que a finales de este año o principios del otro, logremos hacer publicaciones que refuercen la teoría que tenemos”, aseguró el investigador del CIAT.