La caña de azúcar como fuente energética en los BMF

Por: 
CONtexto ganadero
26 de Febrero 2018
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La caña se cosecha cada 12 a 13 meses, con cortes a ras de piso. Cartilla: Producción de semillas, Fedegán-Sena, Agosto de 2012. Foto C. Pineda, archivo Cipav.
Dentro de las recomen daciones que hacen los expertos para la conformación de Bancos Misto de Forrajes (BMF), indican que además de incluir además de las plantas forrajeras especies que sean fuentes energéticas como la caña de azúcar, Saccharum officinarum.
 
Las plantas forrajeras son capaces de activar el reciclaje de nutrientes mediante la fijación de nitrógeno y la descomposición de hojas y de partes leñosas y con capacidad de extraer nutrientes y agua de los mantos más profundos del suelo, pero en la composición de los BMF se debe asociar una amplia variedad de plantas de diversos beneficios: forraje, madera, frutos, leña, para consumo animal y humano, así como también, indican los expertos, deben incluirse especies que sean fuentes energéticas como la caña de azúcar, Saccharum officinarum.
 
La caña de azúcar
 
La caña de azúcar es básicamente una fuente de energía en forma de azúcares (sacarosa, glucosa y fructosa), con un alto contenido de fibra. Los contenidos de otros nutrientes importantes como proteína y grasa (lípidos) son prácticamente despreciables.
 
Pertenece a la familia de las gramíneas (al igual que los pastos). Esta planta ofrece la posibilidad de producir una gran cantidad de alimento a partir de un recurso que aprovecha la principal ventaja del mundo tropical: alta radiación solar y alta temperatura a lo largo del año.
 
Es una de las plantas con mayor potencial para la producción de biomasa por unidad de área.
 
Es un cultivo que requiere una humedad adecuada y fertilización periódica para garantizar su mayor rendimiento.
 
La caña de azúcar es un cultivo perenne que, con un adecuado manejo, puede durar más de 20 años manteniendo un nivel alto de producción.
 
Amplio radio de adaptación de la caña de azúcar
 
En Colombia se encuentra desde el nivel del mar hasta 2.200 metros, siendo menor su producción ante condiciones de bajas temperatura y luminosidad, es decir, que presenta un amplio radio de adaptación.
 
La caña es una planta fundamentalmente energética y de ello se desprenden sus ventajas pero también sus limitaciones.
 
Siembra y manejo de la caña de azúcar
 
La caña debe sembrarse en surcos, de manera continua, “a chorro”, y con traslape. La distancia entre los surcos debe ser de 1 – 1,2 metros. Se utilizan trozos de tallo de 40 – 60 cm de longitud los cuales se ponen en el surco de manera continua y con traslape.
 
Traslape significa que el extremo de un trozo queda en contacto con el trozo siguiente en unos 10 centímetros y así de manera sucesiva. Con este sistema se obtendrá una alta producción, el terreno quedará cubierto rápidamente por la caña y el problema de malezas será menor.
 
En los terrenos pendientes es muy importante que los surcos se establezcan en curvas a nivel.
 
La semilla debe provenir de cultivos sanos y bien manejados, con una edad de entre 7 a 9 meses de sembrado.
 
La siembra se realiza por esquejes o trozos de unos 60 cm de longitud y mínimo 3 a 4 yemas viables.
 
Para transportar la semilla se recomienda apilarla en paquetes o ataos de máximo 30 unidades.
 
Durante la fase inicial de establecimiento es esencial garantizar el riego para promover el rebrote de las yemas y controlar las plantas invasoras que compiten por la luz y los nutrientes.
 
Durante este período es muy importante mantener el lote, especialmente la franja aledaña a los surcos, libre de malezas para lograr un rápido desarrollo y una alta densidad de cepas.
 
Después de 3 – 4 meses la sombra de la caña afectará el desarrollo de las malezas y el control de ellas será más sencillo.
 
Cosecha de la caña de azúcar
 
La caña de azúcar mejora su valor nutritivo a medida que envejece pues su proceso de maduración significa una mayor concentración de azúcares con relación a los componentes fibrosos, así como una mayor producción de biomasa.
 
Estas cualidades permiten su cosecha dentro de un amplio rango de tiempo (12-24 meses), lo que le ha valido el nombre de “ensilaje vivo”.
 
Los pastos de corte deben ser cosechados dentro de un rango muy estrecho de tiempo pues su valor nutritivo disminuye con gran velocidad después de alcanzar su punto óptimo.
 
Para la cosecha debe hacerse el corte a ras de piso o cepillado y “por parejo”, es decir, se cosecha toda la caña presente en el surco o surcos que se vayan a utilizar (tallos maduros, inmaduros, gruesos, delgados, todo por igual).
 
Se cosechan surcos o secciones enteras, sin dejar parches en el cultivo.
 
Los residuos, básicamente hojarasca, que quedan en el campo después de la cosecha no se deben quemar. Ellos evitan la erosión y contribuyen a la conservación de la fertilidad del suelo. La hojarasca (las hojas secas) se deben acomodar entre los surcos para que la cepa quede descubierta, no sea afectada por enfermedades y rebrote rápido y de manera vigorosa.
 
Fuente: Producción de semillas, Fedegán-Sena, Agosto de 2012.