Recuerde la gravedad de la enfermedad de la vaca loca

Por: 
CONtexto ganadero
23 de Octubre 2018
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La ingestión de menos de 1 gramo de cerebro de un animal infectado es suficiente para producir la enfermedad. Foto: ICA
El ICA les recuerda a los ganaderos que está prohibido el uso de harina de carne, de sangre y de huesos de otros bovinos para la alimentación del ganado.
 
A propósito de la aparición en la semana pasada de un caso de un caso de Encefalopatía Espongiforme Bovina (EEB), en una granja de Aberdeenshire, en el noroeste de Escocia, y teniendo en cuenta el recordatorio que hace el máximo organismo de la sanidad animal en Colombia, es importante que los ganaderos tengan presente que la Encefalopatía Espongiforme Bovina (EEB), también conocida como la enfermedad de la vaca loca, es una enfermedad neurológica, degenerativa, progresiva, transmisible y mortal del ganado bovino adulto, que tiene un largo periodo de incubación (estimado entre 4 a 6 años).
 
La EEB, por su condición de transmisibilidad y las alteraciones microscópicas ha sido incluida en el grupo de enfermedades denominadas Encefalopatías Espongiformes Transmisibles (EETs), enfermedades que afectan tanto a los animales como al hombre, caracterizadas por largos periodos de incubación y curso progresivo, que causan degeneración del Sistema Nervioso Central (SNC), produciendo cambios espongiformes en estos tejidos.
 
Los signos clínicos de la EEB se manifiestan en los animales adultos, la propagación y la transmisión de esta enfermedad indican que se debe a un agente transmisible poco común que se ha denominado de momento prión, para expresar que se trata de una proteína infecciosa. El agente causante es similar al que provoca el prurigo lumbar en el ganado ovino y caprino. 
 
Epidemiología y transmisión
 
La principal vía de transmisión es la ingestión de alimentos concentrados elaborados con harinas de carne y hueso contaminados con el prion. De ahí el recordatorio que hace el ICA.
 
Aunque no existe predilección por raza o sexo, por condiciones de manejo, la EEB se presenta principalmente en vacas de lecheras entre los 4 a 6 años de edad.
 
Actualmente, la hipótesis más firme sugiere que la EEB se originó a partir de una mutación del prion bovino; otra hipótesis es que la EEB se pudo originar por la transmisión del agente del Scrapie desde la oveja hasta la vaca a través de la cadena alimentaria por alimentos suplementarios elaborados con proteína de origen ovino cuyo proceso de fabricación fue modificado a comienzos del año 1981 en el Reino Unido. 
 
La práctica de alimentación con concentrados proteicos de origen rumiante en la alimentación de bovinos facilitó la contaminación de las raciones con el agente de la EEB, la entrada de los primeros bovinos infectados en la cadena alimentaria aumento la epidemia. 
 
La ingestión de menos de 1 gramo de cerebro de un animal infectado es suficiente para producir la enfermedad. En 1996, se comprueba la asociación de la EEB con la variante de Creutzfeldt-Jakob (vCJD) en humanos, lo que lleva a exigir medidas más estrictas de seguridad e inocuidad alimentaria por parte de los consumidores.
 
Riesgo de introducción del agente de la EEB en un país
 

Debido a que la EEB se propaga a través de la importación de ganado en pie desde países afectados, y por los concentrados a base de harinas de carne y hueso (HCH) contaminados por el agente, todos los productos importados de origen rumiante deben ser cuidadosamente estudiados, señala el ICA. 
 
Para salvaguardar un país frente al desafío externo es perentorio vigilar, notificar y diagnosticar todos aquellos animales que presenten sintomatología neurológica, con el propósito de descartar la EEB. 
 
Deben identificarse los animales importados a fin de impedir que ingresen al reciclado industrial (rendering). 
 
La medida central, es el control que se ejerce sobre la administración de alimentos concentrados, para los cuales se debe prohibir su fabricación con proteínas de origen rumiante, en algunos países han hecho extensiva la prohibición a proteínas de origen mamífero en general. 
 
Se debe excluir de la fabricación de HCH los materiales específicos de riesgo (MER) como cerebro, medula espinal, amígdalas y ojos. 
 
Por otra parte, es fundamental tener en cuenta la contaminación cruzada de las raciones; las fábricas de alimentos con HCH para especies autorizadas (aves, cerdos, peces, felinos y caninos) y raciones para bovinos a base de granos, debe usar líneas separadas de producción.
 
Fuente: ICA