Ganaderos venden reses a $200 mil obligados por la sequía

Por: 
CONtexto ganadero
16 de Septiembre 2015
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verano Colombia
Así se encuentran las fincas bovinas en la región Caribe. Foto: Álvaro Pallares, Extensionista de Ganadería Colombiana Sostenible en Atlántico.
Los ganaderos de Atlántico son de los que más han sufrido por la sequía actual. Muchos han optado por vender sus animales, antes que verlos morir por falta de alimento y agua, a precios por debajo del valor comercial.
 
En el corregimiento de El Cerrito, municipio de Piojó, en el departamento de Atlántico, los ganaderos optan por salir de sus animales por la ausencia de  forrajes y agua para su sostenimiento. Una vaca parida que normalmente tiene un costo de entre un millón 600 mil y $2 millones se vende por estos días a $200 mil, un precio que le representa pérdidas al productor pero que le evita verla morir de hambre. El precio más alto que pagan los matarifes por cabeza de bovino es $700 mil.
 
La crisis por el verano ha tocado a los porcinos, equinos y aves de corral en la zona donde se ha incremento el número de animales muertos y desplazados. La gran mayoría de productores que viven en la región tienen menos de 50 reses por predio. (Lea: 7 medidas para ahorrar agua durante el verano en Colombia)
 
Javier Ruiz, profesional en Atlántico de Proyectos Estratégicos del Fondo Nacional del Ganado, FNG, aseguró que el régimen de las precipitaciones disiminuyó un 85 % en los últimos 3 años en esta región costera, en donde también se reportan casos de deforestación y erosión eólica que impiden el aprovechamiento de las lluvias esporádicas que han caído.
 
“Agricultores como ganaderos han sido sometidos a vender animales a muy bajo costo. Los precios oscilan entre los $200 mil y $400 mil bovino adulto, como única alternativa para recuperar algo de lo que durante años construyeron y que hoy no ha servido sino para llenar de osamentas los paisajes lúgubres de este corregimiento”, aseguró el profesional del FNG administrado por Fedegán.
 
Néstor Julio Mártinez, ganadero en la zona, vendió 11 reses y se quedó con 2 terneras, las únicas que puede sostener mientras vuelven las lluvias al predio.
 
La determinación de vender las reses la tomó porque no dispone de pastos, agua ni suplementos para nutrir la base de su ganadería. A Néstor Julio le compraron cada vaca por debajo de los $700 mil. Con ello perdió más de $900 mil por cabeza. (Lea: Incendios en 7 departamentos afectan actividad pecuaria)
 
“La verdad la situación está muy crítica. La mayoría está vendiendo animales. No tenemos pastos ni lluvia. El ganado está flaco”, describió el afectado.
 
Gregorio Reyes, productor pecuario en Atlántico, aseguró que desde julio pasado decidió vender reses que los matarifes compran a no más de $500 mil.
 
“Ellos sacan puro hueso porque los animales están flacos. El ganado no tiene que comer y no hay jagueyes llenos. Todos estamos sufriendo por el calor. La sequía está impresionante”, expresó Reyes. (Lea: Bodegas ganaderas ya están funcionando en 4 departamentos del país)
 
Los ganaderos afectados consideraron que se debe educar a sus pares para que no talen árboles en la región donde hacen esta práctica ilegan para extraer carbón, y pidieron al Gobierno de Juan Manuel Santos la construcción de pozos profundos y distritos de riego.
 
“Con agua se puede sembrar y se puede tener comida”, dijo Reyes para quien es importante que el Gobierno subsidie los proyectos de generación y conservación de comida bovina, antes de pedir solo ayuda gratuita. "No se trata de que nos regalen las cosas sino de que se puedan ir pagango, que se nos faciliten los pagos", detalló. 
 
Julio Martínez manifestó que en la región hay fuentes hídricas que aún no han desaparecido y que se pueden aprovechar para regar fincas de la mano con pozos que se pueden construir en las fincas de los ganaderos.
 
Ruiz apuntó que ante el “desalentador contexto para el municipio de Piojó, y en especial para el corregimiento de El cerrito, se hace necesaria la urgente intervención por parte del Estado en todos sus niveles, ya que la situación de emergencia es evidente dentro de sus pobladores”.