“Carbono almacenado en sistemas silvopastoriles podría comercializarse en mercados voluntarios”: Giraldo

Por: 
CONtexto ganadero
15 de Octubre 2019
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Para Giraldo, con los silvopastoriles se mejora la productividad y se disminuyen las emisiones de gases efecto invernadero. Foto: Cortesía.

El profesor de la Universidad Nacional, Luis Alfonso Giraldo, quien ha realizado estudios sobre los sistemas silvopastoriles (SSP), destacó que entre las bondades de estos arreglos están la mitigación del cambio climático, el incremento de la carga animal y un notable mejoramiento en la calidad de la carne y la leche.

 

Además del incremento de la carga de animales, la mitigación del cambio climático y el mejoramiento de la calidad de la carne y la leche de los bovinos ubicados en arreglos silvopastoriles, hay un valor adicional que los ganaderos deben considerar: la comercialización de carbono en los mercados voluntarios.

 

Así lo afirmó el zootecnista y docente del Departamento de Producción Animal de la Facultad de Ciencias Agrarias de la Universidad Nacional de Colombia, sede Medellín, Luis Alfonso Giraldo, quien destacó que en “estos sistemas el ganado que consume las pasturas o el follaje de los arbustos emite menos metano entérico al ambiente y por lo tanto se están mitigando las emisiones de este gas que también es un causante del cambio climático”.

 

En diálogo con CONtexto ganadero, el experto sentenció que la ganadería del futuro va a girar bajo los esquemas de sistemas silvopastoriles (SSP) o los llamados sistemas integrados pasto, árbol, animal.

 

CONtexto ganadero (CG): Usted lleva más de dos décadas investigando sobre sistemas silvopastoriles y los ha trabajado ampliamente en Antioquia, ¿por qué su interés en estos arreglos?

 

Luis Alfonso Giraldo (LAG): Alrededor del 12 % de la ganadería colombiana está en Antioquia. Este es el departamento con mayor inventario del país. Es un sector que le aporta al producto interno bruto de la región. Además, la ganadería hace un gran aporte de gases de efecto invernadero.

 

Entonces, Antioquia también es considerado como el departamento con las mayores emisiones de gases efecto invernadero. Como es un sector importante y prioritario para el país –y por eso mi interés en la ganadería durante 25 años–, hemos encontrado que cuando se combinan pasto, árboles y animales de una manera integral, en los llamados sistemas silvopastoriles, se mejora la productividad y se disminuyen las emisiones de gases efecto invernadero.

 

CG: ¿Se podría decir que esta combinación es una gana-gana para los ganaderos?

 

LAF: Hay beneficios en el incremento de los ingresos del productor y al mismo tiempo estamos mitigando las emisiones de gases efecto invernadero, grandes causantes del cambio climático.

 

CG: En la agricultura, como en otros sectores de la economía, los avances técnicos chocan con las tradiciones muchas veces ineficientes que se han implementado durante décadas. ¿Cómo ha sido su experiencia con este sector?

 

LAF: Qué lástima decirlo, pero muchos nuestros ganaderos son reacios y no creen que se pueden combinar, de manera armoniosa el pasto y los árboles. Todavía hay quienes piensan que bajo la sombra de los árboles no crece el pasto, pero nosotros ya lo hemos demostrado.

 

En la gran mayoría de las fincas plantamos sistemas o arreglos silvopastoriles y los comparamos con las áreas o los potreros tradicionales sin árboles. Para nosotros, éstas son fincas demostrativas o fincas piloto en las cuales hacemos comparación de la ganancia de peso cuando los animales pastorean en arreglos silvopastoriles y la comparamos con la ganancia de peso cuando los animales pastorean en potreros o áreas tradicionales que no tienen incorporado al animal.

 

Hacemos esas comparaciones y ahí vemos los incrementos tanto en ganancia de peso como en producción de leche y hacemos todos los cálculos con la carga animal para llegar a un dato, que tal vez es lo más importante para la ganadería, que es tener información de la producción de carne o de leche por hectárea. Aquí vemos la eficiencia de producir carne en pie o leche por una hectárea.

 

CG: Colombia tiene un alto porcentaje de suelos con baja fertilidad. ¿Es desafiante establecer una cultura de SSP en el territorio nacional?

 

LAF: El país tiene, en términos generales, suelos con altos contenidos de aluminio, con bajos contenidos de fósforo, con pH ácido y en general con deficiencia nutricional. Para esto, hay que buscar especies tanto de árboles como de pasturas o arbustos que se adapten a condiciones climáticas de baja fertilidad. En ese orden de ideas, utilizamos, por ejemplo, en zonas de clima cálido con ese tipo de suelo, Acacia mangium y especies de rápido crecimiento como el Eucalipto (grandis y camaldulensis). En fin, hay una gran posibilidad en los eucaliptos.

 

En algunas ocasiones, dependiendo de las condiciones climáticas, sembramos árboles nativos siempre orientados a producir madera. Nuestro objetivo principal es producir madera. En arbustos, ya utilizados para forraje, es decir, para consumo de los animales, utilizamos especies que también se adapten a esas condiciones de baja fertilidad. Por ejemplo, Tithonia, veranera, Cratylia, una gama amplia de leguminosas o también leguminosas de piso adaptadas a las condiciones del suelo como por ejemplo Desmodium, Centrosema, Kudzú.

 

CG: Además de su trabajo en Antioquia, ¿en qué otros departamentos han llevado este conocimiento?

 

LAF: Nosotros aquí en Antioquia tenemos relacionamiento con todas las asociaciones de ganaderos: Asogauca, Asoganorte, Cooperativa de Técnicos y Profesionales de Urabá Norte (ATUN), todas ubicadas en regiones de Antioquia y con ellos hemos hecho los trabajos. Vale la pena resaltar, sin desconocer el trabajo que otras asociaciones e instituciones hayan realizado en esta materia, que no conozco ningún otro departamento que le haya invertido tanto dinero como la Gobernación de Antioquia, a través de la Secretaría de Agricultura. En los últimos cinco años han invertido cerca de $25 mil millones para plantar estos sistemas en todas las zonas de Antioquia.

 

Eso ha significado la intervención de unas 8500 hectáreas, hemos plantado 350 mil árboles en diferentes arreglos silvopastoriles tanto en condiciones de clima frío, como medio y cálido. Toda esa información, de alguna forma, ha trascendido a nivel nacional y ya tenemos, por ejemplo, propuestas de trabajo en proceso de evaluación y financiación en Caquetá, Meta, Córdoba y Cesar.

 

Estamos trascendiendo con nuestro enfoque, con nuestra experticia y nuestro equipo de trabajo tratando de replicar o masificar los grandes beneficios que tiene desde todo punto de vista (económico, productivo y ambiental) y especialmente por el gran potencial que tiene para mitigar las emisiones de gases efecto invernadero.

 

CG: Hay todo tipo de beneficios al establecer sistemas silvopastoriles y se destaca, sobre todo, los ambientales. ¿Cuáles son las ventajas para el productor en materia de carga animal?

 

LAF: Esa es una muy buena pregunta. Los incrementos en la carga animal varían y dependen del tipo de arreglo, de las condiciones de oferta ambiental y de suelo de cada sitio. Sin embargo, se puede dar un rango. Hemos tenido zonas, aquí en Antioquia, en las cuales, los incrementos en la carga animal son del 100 %; es decir, pasar de un sistema tradicional extensivo sin árboles, de tener media cabeza por hectárea a tener, en un sistema silvopastoril, una cabeza por hectárea. Este es un incremento del 100 %.

 

En otros casos, esos incrementos son del 150 %, es decir, pasar de ½ cabeza por hectárea a 1 y ½ en el mismo espacio. Hay mucha variación de la respuesta de los animales cuando hay cambios de sistemas tradicionales a sistemas con árboles. Es muy variable, depende de muchas condiciones, pero, en general, podemos sacar un promedio: en carga animal hay un incremento del 100 %, se duplica la carga animal con estos sistemas.

 

CG: Los activistas ambientales culpan a la ganadería de ser, en gran medida, la responsable de los gases efecto invernadero (GEI). ¿Con estos arreglos habría mitigación del cambio climático?

 

LAF: Es inmenso el aporte que puede hacer la ganadería. En los últimos años, el sector ganadero ha sido muy criticado, desde el punto de vista ambiental y la dieta cárnica bovina que tienen las personas. Cada día nos vemos más cuestionados por los efectos negativos en el cambio climático que tiene la ganadería básicamente ligado a problemas de deforestación y las emisiones de metano.

 

Pero también, dentro de esa problemática, la investigación ha demostrado, y hay publicaciones, ejemplos y casos reales donde se demuestra que la ganadería tiene una gran oportunidad para mitigar el cambio climático. Esa gran oportunidad está en los sistemas silvopastoriles porque el incremento en la captura de carbono especialmente manifestada en el crecimiento de los árboles maderables y de los arbustos, tanto en su sistema radicular como en el aéreo por el mecanismo natural de la fotosíntesis que toma CO2 atmosférico y lo convierte en carbohidratos, en celulosa, fija tres veces más carbono que los sistemas tradicionales.

 

CG: Además de la mitigación del cambio climático y el incremento de la carga animal en los predios, ¿se han identificado valores adicionales para los productores?

 

LAF: Estamos empezando a ver más efectos positivos de estos arreglos. Este carbono almacenado mayormente en los sistemas silvopastoriles puede ser comercializado a nivel internacional en los que llamamos mercados voluntarios y con esto se lleva al productor a que tenga un ingreso o un valor adicional en su actividad.

 

Por otro lado, también se ha demostrado que en estos sistemas el ganado que consume las pasturas o el follaje de los arbustos emite menos metano entérico al ambiente y por lo tanto se están mitigando las emisiones de este gas que también es un causante del cambio climático.

 

CG: ¿Ha investigado también si hay ventajas en la carne y la leche de los vacunos ubicados en sistemas silvopastoriles?

 

LAF: Yo personalmente no he trabajado en ese tema, pero sí he conocido información de otros grupos de investigación y otras personas que han evaluado la calidad de la carne en términos de su terneza, quizás el contenido de ácidos grasos y han encontrado modificaciones positivas alrededor de la calidad de la carne.

 

Particularmente en estos sistemas silvopastoriles, donde los animales tienen acceso a especies de hoja ancha como la Leucaena, el perfil de ácidos grasos de la carne se modifica un poco en el sentido que no son tan insaturados y llevan a que la carne, producto de estos sistemas, sea de mejor composición en grasa y traen beneficios a la salud humana.

 

Si adicionalmente en estos sistemas se suplementa a los animales con otro tipo de materia prima para mejorar la dieta, tipo algunas grasas como el aceite de soya, mejora la composición de los ácidos grasos de la carne. Igual sucede en la leche, sobre todo en sistemas de doble propósito hay una mejora en el perfil de los ácidos grasos que tiene le leche y esos perfiles de ácidos grasos se sabe que tienen beneficios en la salud humana.

 

Este es un tema de mucha importancia y futuro para demostrar que la ganadería puede hacer aportes a la salud humana.

 

CG: ¿Cuál es el origen de los SSP?

 

LAF: Los sistemas silvopastoriles se originaron en América. Aproximadamente en 1990 se empezó a hablar de estos arreglos. La cuna es América y específicamente el Centro Agronómico Tropical de Investigación y Enseñanza (CATIE), en Costa Rica. Allá se hicieron los primeros trabajos. Posteriormente esas investigaciones se diseminaron por el resto de América Latina y luego pasaron a Europa. En España hay de estos sistemas y en el sur de Estados Unidos también están empezando a implementar arreglos silvopastoriles.

 

Mercado Voluntario de Carbono en Colombia

 

El 18 de agosto de 2016 se realizó en la Cámara de Comercio de Bogotá, el lanzamiento del Mercado Voluntario de Carbono. La iniciativa es apoyada por la Fundación Natura, la Bolsa Mercantil de Colombia y el Ministerio de Ambiente y es una de las estrategias para cumplir la meta que asumió el país en los Acuerdos de París.

 

De acuerdo con la Asociación Ambiente y Sociedad (AAS), el Mercado Voluntario de Carbono es el primer paso para que las empresas que emiten gases de efecto invernadero (GEI) empiecen a cambiar sus prácticas de producción y midan su huella de carbono. Además, es la oportunidad para que conozcan los proyectos que están recuperando ciertos ecosistemas o trabajando con las comunidades para mejorar sus condiciones de vida por medio de prácticas sostenibles.

 

Con el fin de reducir las emisiones de gases de efecto invernadero, los países firmantes del protocolo de Kyoto (1997) diseñaron mecanismos de flexibilidad con el fin de que las principales empresas contaminantes pudieran compensar sus emisiones mediante un régimen de comercio de derechos de emisión, aplicable dentro del mercado de créditos de carbono.

 

“Así entonces, diversas organizaciones sin ánimo de lucro han desarrollado mercados voluntarios de emisiones donde las empresas y organizaciones pueden compensar sus emisiones. Dentro de estos esquemas de carácter voluntario se pueden generar e intercambiar unidades o créditos de Reducción de Emisiones Voluntarias (VER). A diferencia del esquema propuesto por Kyoto, los proyectos de reducción emisiones bajo esquemas voluntarios se pueden implantar en cualquier país”, explicó la AAS.

 

Programa Ganadería Colombiana Sostenible (GCS)

 

El programa Ganadería Colombiana Sostenible (GCS) es una alianza entre el Fondo para el Medio Ambiente Global (GEF), el gobierno del Reino Unido, la Federación Colombiana de Ganaderos (Fedegán), The Nature Conservancy (TNC), Fundación Centro para la Investigación en Sistemas Sostenibles de Producción Agropecuaria (CIPAV) y el Fondo para la Acción Ambiental (FA), bajo la supervisión del Banco Mundial.

 

Esta iniciativa se comenzó a implementar en el país a mediados de 2010 como una oportunidad para mejorar la producción del negocio ganadero a través del trabajo amigable con el medio ambiente; con el uso de diferentes tipos de árboles integrados a la producción ganadera (sistemas silvopastoriles, SSP), y la conservación de bosques nativos en las fincas.

 

El proyecto inicialmente buscaba beneficiar alrededor de 2988 familias ganaderas distribuidas en 87 municipios de cinco zonas del país que se denominaron regiones: Bajo Magdalena, Valle del río Cesar, Boyacá y Santander, Ecorregión Cafetera y piedemonte del Orinoco. En enero de 2017 se oficializó la extensión para beneficiar a 1.000 ganaderos más.

 

En la actualidad, se están llevando a cabo giras con el fin de socializar los resultados en cada región. Ya se adelantaron las jornadas de Barranquilla y Paipa. En lo que resta de octubre están programadas las de Pereira (16) e Ibagué (31). En noviembre será en San Juan del Cesar (22).

 

Entre los logros de GCS están la intervención de 4.100 predios que abarcan 159 mil 811 hectáreas. Por regiones, las cifras son: Bajo Magdalena, 608 predios y 9.881 hectáreas; Valle del río Cesar, 934 predios y 58 mil 847 ha; Boyacá y Santander (705 y 9.527); Ecorregión Cafetera (1.169 y 46 mil 336) y Piedemonte del Orinoco, 684 hectáreas y 35 mil 219 ha.