Un modelo neozelandés para salir de la crisis lechera

Por: 
Diego Castrillón Franco
30 de Junio 2015
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pasto neolezandés en colombia
En el predio vienen trabajando desde hace 2 años con 5 variedades de pasturas neozelandesas. Foto: Cortesía.
La crisis láctea de 2013 fue muy similar a la que están viviendo actualmente los ganaderos en diversas regiones del país. En esa oportunidad los empresarios recurrieron a regalar leche, protestar en las calles y mostrar su desacuerdo con el Gobierno, ante el exceso de lácteo en polvo que empezó a ingresar proveniente de la región del Mercosur.
 
Ese hecho motivó a los propietarios de la Hacienda Ovejas, un predio ubicado en San Pedro de los Milagros, al norte de Antioquia, a buscar una alternativa para ser más eficientes y producir a menor costo, para que cuando se presenten dificultades como las actuales, o las que se dieron en 2013, no los golpeen con tal fuerza que los lleven a pensar en la quiebra.
 
Es que en dicha población, según el Concejo Municipal, 1.857 fincas ubicadas en la población son las que producen alrededor de 706 mil litros diarios de leche, por lo que cualquier aviso de crisis pone en riesgo la economía de cientos de familias sampedrenses. (Lea: Lecheros de Ubaté beneficiados por alianza con Nueva Zelanda)
 
Debido a lo ocurrido en 2013, los propietarios de la Hacienda Ovejas se dedicaron adelantar una completa investigación con un solo objetivo: eficiencia. Eso los llevó a indagar por el modelo productivo utilizado en Chile, por su cercanía podría ser adaptado a las condiciones de Colombia. Sin embargo, siguieron indagando y hallaron una alternativa aún mejor, el sistema de Nueva Zelanda.
 
Alexander Echeverri, zootecnista, experto en nutrición y quien está encargado del área técnica de la empresa¸ explicó que incorporaron el modelo neozelandés debido al éxito que este ha tenido a nivel y su forma de producir, la cual lo hace muy distinto al resto de los demás.
 
“Ese sistema está basado en un pastoreo por el número de hojas (fenoloía) cambiando el modelo de rotaciones precisas por número de días. En Colombia se rota a muchos días sin tener en cuenta la calidad de la planta, lo que al final implica poca eficiencia”, argumentó. (Lea: Obonuco: granja de Corpoica que le apuesta a la genética neozelandesa)
 
Esa eficiencia es la que más ha llamado la atención de los dueños y empleados del predio, debido a que pasaron de producir entre 8 y 10 litros de leche con pasto, a un producir hasta 16 litros de leche con pasto, (el resto de la leche es suplementada) por lo tanto las vacas consumen menos suplemento.
 
Adicionalmente, esos 6 u 8 litros de más en volumen tienen una ventaja sobre el resto en materia de sólidos, logrando una mayor cantidad de proteína y grasa. A eso se le suma un ingrediente más, la disminución casi total a la hora de usar concentrados, que por las actuales condiciones del sector y sus precios, encarecen la actividad láctea. Hasta hace poco la relación era 4:1, es decir, 4 kilos de leche por un kilo de concentrado, a una relacion 6:1, menos concentrado para producir leche.
 
Esos resultados no han sido gratuitos, han sido posibles gracias al establecimiento de 5 variedades de pasturas provenientes de Nueva Zelanda y que se han adaptado con éxito en esa zona de Colombia. Se trata de Samson, Ibex, Dorcas, Aston Energy y Ohau, unos reygrass perenne que fueron sembrados buscando tener una mayor cantidad de energía por kilogramo de materia seca. (Galería: Kiwicross: genética de Nueva Zelanda para Nariño)
 
“El beneficio es que la vaca se comporta más eficiente ruminalmente y aprovecha esa energía que proveen las pasturas para producir una mayor cantidad de leche. Se nota una mayor diferencia con respecto al kikuyo, que es una de las variedades que más se usa en el trópico alto”, argumentó el experto en nutrición.
 
El principal temor que tienen algunos productores para involucrarse con un sistema nuevo son los costos, pero ante esto, el asesor técnico del predio reveló que la inversión está ligada más con la renovación de la pradera y la reincorporación de la pastura.
 
Señaló que lo ideal es que entre mayor tiempo pueda estar la pastura en el potrero, se va a disminuir el costo del establecimiento. “Para poder establecer una pastura mezclada de reygrass perenne neozelandés con kikuyo, estamos hablando de un millón $500 mil. Actualmente, tenemos pasturas de 2 años de siembra en donde ya se diluyó el costo, ya se trabajó el establecimiento y está dando ganancia”, afirmó. (Lea:Expertos internacionales dan una mirada a la ganadería del país)
 
Además, hay otra serie de ventajas económicas del porqué valdría la pena apostarle a esta variedad de pasturas. Lo primero un mayor volumen de leche mucho más compacta. Una disminución del uso del suplemento y por ende la reducción de los costos de producción. Eso significa rentabilidad.
 
Echeverri les recomienda a los ganaderos que están viviendo una crisis profunda empezar a migrar a este sistema de producción, debido a que viene siendo emulado por los productores de otros países ante su eficacia. “Si nosotros queremos ser competitivos a mediano y largo plazo, la única solución es volcarnos a producir más leche con pasto”, remató.
 
En el predio se han llevado a cabo incluso capacitaciones y giras demostrativas, con el fin de darles a conocer a los empresarios un modelo exitoso para sobrevivir a las constantes enlechadas que aduce la industria para disminuir los precios o dejar de acopiar el lácteo. (Lea: Antioqueños conocerán beneficios de pastos neozelandeses)