Así son nuestros productores dedicados a la ganadería de carne

Por: 
CONtexto ganadero
30 de Septiembre 2020
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Una radiografía de los productores dedicados a la ganadería de carne muestra que en su mayoría son adultos, con bajo nivel de escolaridad pero con protección en salud, entre otros aspectos. Foto: oiganoticias.com

La dimensión social de la actividad ganadera de carne está especialmente relacionada con productores de mediana escala, con brechas importantes en educación, salud, empleo y remuneración, y afectadas por la violencia y la delincuencia.

 

Así lo revela un Análisis Situacional de la Cadena Cárnica Bovina, elaborado por la Unidad de Planificación Rural Agropecuaria (Upra) y presentado la semana anterior en la reunión del Plan de Ordenamiento Productivo de la cadena.

 

De acuerdo con lo expuesto en el documento no se cuenta con la suficiente información para caracterizar adecuadamente la población vinculada a la cadena. No obstante, con base en lo recopilado se encontró que el 88 % de los ocupados en producción (ganadería de carne) se encuentran en la zona rural, mientras que el 91 % de los ocupados en transformación corresponden a la zona urbana. (Lea: “Los ganaderos son unos verdaderos héroes”: Juan Carlos Romero)

 

En un comparativo entre los años 2014 y 2019 se encontró que hubo disminución en el número de ocupados tanto en producción como en transformación. En el primer caso se pasó de 662.626 a 657.586, mientras que en el segundo fue de 48.421 a 46.599.

 

Así mismo, el 37 % de los ocupados no son cobijados por un contrato laboral, especialmente en cría especializada.

 

Otro de los aspectos que se revela allí y que es una preocupación constante es que la población vinculada a la actividad es principalmente adulta, lo que supone riesgo en el relevo generacional. A ello se suma una brecha importante de género ya que las mujeres son el 31 % de los productores.

 

Además, se presentan diferencias importantes en el ingreso promedio, tanto dentro de la actividad como en materia de género. De acuerdo con el informe de la Upra mientras que en la ganadería de cría especializada el hombre recibe en promedio $516.948, la mujer gana $210.309. Entre tanto, los hombres que están en la transformación obtienen $859.745 y las mujeres $633.135.

 

También el estudio muestra que el 64 % de los hogares que desarrollan actividad ganadera se percibe pobre. La cría especializada presenta mayores niveles de pobreza multidimensional frente a la actividad de transformación. (Lea: La productividad ganadera está por encima de las modas: Asocriollo)

 

En sintonía con lo anterior, se observa un bajo nivel educativo. El 59 % de los productores tan solo alcanza la básica primaria y el 34 % de los ocupados en transformación es bachiller.

 

Algo que también corrobora este trabajo de la Upra es la difícil situación que viven los productores frente al tema de violencia y delincuencia.

 

El año 2019 ha sido el de mayor número de extorsiones en los últimos siete años, especialmente en Antioquia, aunque la mayor intensidad corresponde al Meta, que al mismo tiempo es el segundo departamento con mayor número de extorsiones desde 2013.

 

El secuestro fue más intenso en el año 2014. Desde 2013 el departamento de Norte de Santander ha presentado el mayor número de secuestros rurales (20 % del total de secuestros en 2019). (Lea: Cadena cárnica bovina con enorme potencial en mercados internacionales)

 

El abigeato ha disminuido, no así las extorsiones y los secuestros que en el acumulado histórico se presentan mayoritariamente en Casanare y Meta.

 

Uno de los aspectos positivos relevantes es que la mayoría del personal de la cadena se encuentra afiliada a salud, el 84 % de productores está bajo el régimen subsidiado; y el 77 % de la transformación bajo el régimen contributivo.

 

La Agricultura Familiar aporta el 24 % de la producción para sacrificio y representa el 48 % de las UPA. El 83 % son UPA de menos de 20 hectáreas, cuya producción es el 37 % del total generado en agricultura familiar.

 

Las UPA entre 20 y 500 hectáreas, agregan más del 50 % de la producción de carne, del inventario bovino y del sacrificio. La densidad (cabezas/ha) es tres veces menor en grandes extensiones.

 

Otras cifras presentadas en el estudio revelan que el 44 % del área de ganadería efectiva no presenta formas de tenencia determinadas y presentan el menor número de cabezas por hectárea (0,7 C/Ha).

 

El 42 % del inventario bovino y de la producción cárnica se encuentra en predios de presunta informalidad jurídica de la tenencia de la tierra.

 

El 62 % de las UPA se encuentran a menos de una hora de las plantas de beneficio.